Escuela para construir barcos ancló en Cali.

Escuela para construir barcos ancló en Cali.

Cada vez que entraba un barco al puerto de Rosario (Argentina), el papá de Jorge Raúl Urbaneja lo llevaba a conocerlo. Así, a los 5 años, empezó a construir réplicas. Hoy, tras cinco décadas, su escuela abierta en Cali es el sueño de un marinero en tierra. Sus alumnos aprenden modelismo, réplicas de barcos, hechos con una paciencia milimétrica que no solo es cuestión de carpintería.

09 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Se deben leer planos y echar cálculo para, en escasos centímetros o en dos metros, replicar barcos de 200 o más metros. Se mezclan ebanistería, pintura, herrería, metalurgía, electrónica y soldadura. Una nave puede valer unos 700 dólares.

Los hermanos Santiago y Juan Fernando, de 9 y 10 añosrespectivamente, aprenden aquí a manejar fibra de vidrio porque su meta es que el barco navegue algún día. Ya hicieron el primero, que es como para una mesa de noche.

Emplean bisturí, tijera y taladro. Pero, en medio de todo, la lija es clave, dice Urbaneja, quien sueña con una asociación de modelistas como las que hay en Argentina y otros países.

Este historiador naval, con cursos de maquinista de hasta 36.000 toneladas, en una pared mantiene pegado ‘La Indómita’, un torpedero argentino al que le dedicó 4.000 horas.

Valió la pena porque le dio el campeonato regional de modelismo en su país y el subcampeonato regional del sur. Y mención de honor en los 100 años de la Base Naval de Puerto Belgrano. La nave mide 220 metros y Urbaneja la replicó en una escala de 1 a 25.

También conserva el portacontenedor ‘Noshiro Maru’, de Japón, cuyo plano se lo regaló el capitán cuando conoció otras de sus réplicas. Lo hizo en 1,30 metros.

Algunos alumnos de Urbaneja son mayores y les sirve de terapia. En un curso de seis meses aprenden que hay tres clase de modelismo. El estático, en el que los barcos se quedan en especies de acuarios. Requieren dos días de trabajo y algunos tienen juegos de luces.

Sigue el modelismo de navegación, con motor. Y luego el de competencia, donde se tiene una ruta con obstáculos y las naves tienen hasta lanza explosivos. Pero Urbaneja dice que el barco depende del alcance de cada capitán.

TODO ES MILIMÉTRICO.

1. El casco es la suma de ‘costillas’ de madera, unidas con pegante. Se usan fibra de vidrio y pintura. En la base se instalan motores de grúas y ancla.

2. Para hacer un timón o un ancla se necesita precisión, dice Jorge Urbaneja (foto). En esa tarea se usa un microscopio y puntos de soldadura invisibles.

3. Las réplicas de los barcos se apoyan en la lectura de planos. Estos documentos muestran bodegas, camarotes, cuartos de máquinas y cubierta.

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