La hora del comandante Raúl

La hora del comandante Raúl

El hombre que desde el lunes pasado recibió el timón de Cuba, tras las casi cinco décadas de su hermano Fidel en el poder, tiene fama por su carácter fuerte. Pero no es que a Raúl Castro le guste hacer de “malo de la película”.

06 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Su temperamento de duro se forjó desde muy joven, en las filas del Partido Comunista y al frente de las primeras columnas guerrilleras que combatieron contra el gobierno del dictador Fulgencio Batista.

De niño, según le contó Fidel a su biógrafa Claudia Furiati (Fidel Castro.

La historia me absolverá, Plaza y Janés) Raúl realizó su primera huelga contra el internado, pues no se aguantaba al cura ‘Lloviznita’ (que al hablar lanzaba goticas de saliva para todos lados), que le “amargaba la vida”.

Don Ángel, el padre de los Castro, un curtido inmigrante gallego, lo castigó con más de dos años de trabajo en el campo sin salario.

El estilo pragmático de Raúl se extiende a todo cuanto cae bajo su responsabilidad. En los 60, cuando la Revolución cubana aún era joven, Raúl comenzó a dirigir con mano de hierro las Fuerzas Armadas.

Una gestión visible. Ha convertido a altos militares en gerentes y ministros de sectores estratégicos, y el Ejército controla hoy el importante sector del turismo cubano. A través de la cadena Gaviota, tiene hoteles, tiendas y empresas de servicios en toda la isla, y ha incursionado en los transportes, la industria del azúcar, la aeronáutica y la pesca.

Cinco años menor que su hermano, quien cumplirá el domingo próximo los 80, Raúl Castro ha permanecido al lado de Fidel desde los comienzos de la aventura revolucionaria.

En 1953, tras el fracasado asalto al Cuartel Moncada, ambos fueron a parar a la cárcel, pero gracias a una amnistía salieron en libertad y se exiliaron en México. Desde allí, con otros 80 hombres, entre ellos el ‘Che’ Guevara, se embarcaron en el yate Granma y llegaron a la costa oriental cubana el 2 de diciembre de 1956.

Fue así como iniciaron la lucha armada que culminó el primero de enero de 1959 con la salida de Batista.

Hombre pragmático Raúl Castro, a quien consideran el “policía malo” al lado de un Fidel “policía bueno”, comenzó a llamar la atención de los medios como segundo hombre de la jerarquía cubana, especialmente desde noviembre pasado, cuando comenzó a hablarse de la sucesión en Cuba.

Con motivo de su cumpleaños número 75, el pasado 3 de junio, los medios se volcaron sobre su figura. Un desacostumbrado reportaje de televisión lo mostraba junto a su esposa, Vilma Espín, su compañera desde los tiempos de la Sierra Maestra.

El 14 de junio, sin embargo, sostuvo que solamente el Partido Comunista “puede ser digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder”.

“Sumamente organizado, ordenado sistemático, exigente. Enemigo acérrimo de la injusticia”. Así lo retratan José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, y Asela de los Santos, fundadora y miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano, en un suplemento especial del diario Granma.

De su pragmatismo hablan dos hechos. En el 2001, en pleno periodo especial, se declaró a favor de normalizar relaciones con Estados Unidos.

Y en los duros años que vivió Cuba tras el hundimiento de la antigua Unión Soviética y en plena “crisis de los balseros”, Raúl Castro defendió ante Fidel la legalización del dólar y la apertura de los mercados campesinos.

Un video de Raúl, proyectado en oficinas y cuarteles, revela que en aquella época el alto mando indujo algunas reformas económicas para prevenir el descontento social pues, decía Raúl, sería él quien “tendría que sacar los tanques a la calle para controlar la situación y hacer de ‘malo de la película’ ” en caso de ser necesario.

De hecho, sus detractores lo responsabilizan como el ejecutor de la represión.

En contraste con su halo de reciedumbre, dicen que es un “padre preocupadísimo por la educación y cuidado de sus hijos”. De su matrimonio con Vilma Espín, tiene cuatro hijos, tres mujeres y un varón, que le han dado ocho nietos.

Es desde el lunes el Presidente de Cuba, y los cubanos y el resto del mundo están pendientes de sus decisiones.

Su ausencia pública de estos días no sorprende a los cubanos, que lo conocen bien. “No me preocupa que no aparezca en televisión –dice María, de unos 50 años–. Ya saldrá en algún momento. Siempre han dicho que no le gustan las cámaras”.

¿Seguirá el modelo chino? Aunque sin su carisma ni elocuencia, Fidel lo designó su sucesor desde los primeros años del triunfo de la revolución, cuando los intentos de asesinato en su contra eran numerosos.

Ha dicho en más de una ocasión que Raúl es “capaz, responsable y brillante”.

También ha reconocido que en aquellos años era “más radical”.

Raúl es un hombre de partido. Por eso se espera que a través del Partido Comunista abra un espacio a la mejoría económica, que sirva al bienestar y para prevenir protestas sociales que Estados Unidos podría aprovechar para una intervención.

Pocos se atreven a vaticinar cual será el rumbo, en principio continuista, pero que a mediano plazo dicen enfilará hacia modelos como los regímenes chino o vietnamita, que han apostado por la apertura económica con el puño cerrado en lo político.

POR DÓNDE VA EL ASUNTO ''El Comandante en Jefe de la Revolución es uno solo y únicamente el Partido Comunista. Como institución que agrupa la vanguardia revolucionaria y garantía segura de la unidad de los cubanos en todos los tiempos, puede ser el heredero de la confianza del pueblo en su líder”.

Raúl Castro, al comentar la posibilidad de ser designado como sucesor de su hermano Fidel.

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