Campesino víctima de mina terminó acusado de rebelión

Campesino víctima de mina terminó acusado de rebelión

Cuando regresó al suelo, Nevardo Sánchez Quiceno clamó por ayuda a Ensueño Muñoz, su esposa, pero no pudo escuchar sus propios gritos. El estallido lo dejó temporalmente sordo.

05 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Antes de sentir un intenso ardor en los ojos y comenzar a ver borroso, este cafetero de 25 años vio su cuerpo ensangrentado y su brazo izquierdo partido en dos.

Ensueño escuchó el llanto desgarrador, pero la barriga de ocho meses de embarazo le impidió correr a auxiliarlo, como sí lo hicieron el padre y un hermano de Nevardo.

Los Sánchez habían regresado ese día a la finca Alegrías, ubicada en la vereda Yarumal, en el oriente de Caldas, después de haberse ido desplazados ae Samaná durante dos semanas, a comienzos de diciembre pasado.

Al verlo bañado en sangre los dos hombres pensaron que moriría, pero las piernas del campesino estaban intactas y pudo caminar hacia la casa, donde le prestaron los primeros auxilios.

Minutos después del accidente del labriego, el soldado Laurentino Quinas corría con otros compañeros a enterarse de lo sucedido. Pero otra mina lo elevó y le provocó heridas leves en las piernas y un trauma acústico.

Dos ambulancias transportaron a los heridos al Hospital San José, en Samaná.

Las minas, según las autoridades, habían sido sembradas por el frente 47 de las Farc, que opera en la zona.

Por la gravedad de sus heridas, el Nevardo fue remitido al Hospital Santa Sofía de Caldas, en Manizales, donde le confirmaron su sospecha: no volvería a ver. El soldado Quinas, de un batallón de contraguerrilla de Cali, se recuperaba en esa ciudad. La explosión no le causó incapacidades permanentes.

Lo capturaron en una terapia Inmediatamente salió del hospital, donde permaneció un mes, y con el apoyo de la Campaña Colombiana contra Minas en Manizales, Nevardo inició su recuperación. Su mano izquierda le quedó prácticamente inhabilitada.

Hace cuatro meses, cuando asistía a las terapias en Manizales, unos hombres del DAS se hicieron pasar por funcionarios de la Campaña contra las Minas y lo capturaron.

Al otro día amaneció en la cárcel La Blanca acusado por la Fiscalía Primera Especializada de terrorismo; empleo, producción, comercialización y almacenamiento de minas antipersona; lesiones personales con fines terroristas y rebelión.

Lo acusó de ser del frente 47 de las Farc y de estar manipulando la mina que lo dejó ciego.

Luego de que un defensor público no pudo demostrar su inocencia, el abogado Carlos Dávila asumió su defensa.

La Fiscalía presentó a dos reinsertados de las Farc como testigos. Uno de ellos había tenido problemas con Nevardo.

Dávila, mientras tanto, presentó a un ex comandante del frente 47 de las Farc, alias ‘Pitillo’, y a Nodier, hermano de Nevardo, que lo auxilió el día del accidente.

‘Pitillo’, quien purga una pena por rebelión en La Blanca, dijo que Nevardo no ha tenido vinculación con las Farc, pese a que dos sobrinos son guerrilleros.

“Me acusaron de ser de las Farc por lo de mis parientes. Pero yo no tengo nada que ver con ellos desde que se fueron”, contó Nevardo.

El jueves, el juez segundo penal especializado absolvió a Nevardo de todos los cargos, mientras él contaba su drama en la plaza central de Samaná.

LOS ARGUMENTOS DEL JUEZ PARA ABSOLVERLO ''El acusado no ejecutó los delitos de los que se le sindicó. Me baso en los elementos allegados por la Fiscalía y el defensor”.

Jairo Buriticá, juez segundo penal circuito especializado

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