Golpes sacuden a la alta sociedad

Golpes sacuden a la alta sociedad

El caso de Lizzeth Ochoa Amador, la joven barranquillera salvajemente atacada por su esposo, el prestante ganadero costeño Rafael Dangond Lacouture, puso la atención del país sobre una situación de la que solo se hablaba en voz baja: el maltrato físico y psicológico en los más altos círculos de la sociedad.

05 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

No se puede hablar de incremento del número de casos de este tipo entre familias adineradas, pues no hay ninguna cifra que lo confirme. Lo que sí se puede determinar es que existen y que no es un problema exclusivo de estratos menos favorecidos. Rosalba Urrutia, psicoterapeuta de pareja y que atiende en su mayoría a personas de estratos altos, se atreve a decir que puede haber más casos de estos en familias adineradas que en las que no lo son.

“Los temperamentos de arrogancia y prepotencia de altos ejecutivos, que se creen dioses, hacen que sean muy agresivos cuando alguien les toca su ego, por ejemplo cuando sienten celos”, dice Urrutia.

La especialista explica que es común que estos agresores en su infancia hayan visto a sus padres pegarles a sus madres. En su consultorio ha escuchado decenas de historias de hombres prestantes, educados en las mejores universidades, que atacan a sus parejas con armas o que las tiran por las escaleras.

Lo paradójico es que muchas de estas mujeres de la alta sociedad no denuncian por prejuicio social y solo buscan ayuda con un psicólogo.

“Les preocupa manchar la imagen de ese hombre que, de puertas para afuera, es perfecto, simpático y bondadoso –dice–. Sin embargo, cada vez es más difícil sostener las mentiras que ocultan el maltrato en estas clases sociales”.

Las buscan con baja autoestima Sobre la falta de denuncia, Claudia Ramírez, abogada de la Corporación Sisma Mujer, dice que en los estratos altos hay una doble moral sobre el asunto. “En toda la sociedad hay una subvaloración de la mujer”, dice la especialista.

Psicólogos consultados sostienen que es muy común que estos agresores busquen mujeres de baja autoestima, reconocidas por su dependencia y que no tienen ideas de progreso.

Para Martha Suescún, directora de la Fundación Libérate, que atiende a este tipo de personas, el maltrato en clases altas es más estructurado que en las bajas, debido a que primero las atacan psicológicamente en privado con insultos y luego las humillan en público, antes de llegar a los golpes.

Con todo, el panorama es alarmante en el país: cada seis días muere una mujer a manos de su esposo y el año pasado 37.666 fueron maltratadas por sus parejas, siendo la intolerancia y los celos las principales causas. En una última encuesta revelada por Profamilia, el 26 por ciento de las mujeres afirmaron que recibían tratos desobligantes de sus maridos.

Máximo Alberto Duque, director de Medicina Legal, sostiene que hay un subregistro de entre 70 y 80 por ciento de los casos. “No denuncian por vergüenza, miedo o porque dependen económicamente de su cónyuge”, dice.

Además, según Duque, es común que las que denuncian al poco tiempo retiren los cargos. “Ocurre que las mujeres esperan arreglar su matrimonio o les da cargo de conciencia cuando ya se viene el castigo”, explica Urrutia.

INTOLERANCIA, MACHISMO Y CELOS PROVOCARON LAS MAYORES AGRESIONES EN EL 2005 33 por ciento de los casos de maltrato se producen por intolerancia y machismo. Los celos, la desconfianza y la infidelidad causan otro 32 por ciento. Otros motivos son alcoholismo y drogadicción (16%), y desamor (5%).

75 por ciento de los ataques a la pareja ocurrieron en su propia casa (28.284) y 12 por ciento (7.015) en la calle. También los hay en oficinas, bares, tabernas y sitios de juego, vehículos particulares y hasta en hoteles y moteles.

57 por ciento de los casos de maltrato se dan entre personas que alcanzan la secundaria, por encima de los que apenas han cursado primaria (20 %), primaria incompleta (9 %), técnicos (3 %) y superior y profesional, cada uno 3%.

QUÉ SE DEBE HACER EN CASOS COMO ESTE 1- Poner el denuncio. Si la víctima no queda incapacitada por las lesiones que le produjo el agresor debe instaurar inmediatamente la denuncia penal ante una autoridad competente, como inspección de Policía o Fiscalía. El denunciante debe ser remitido por las autoridades al Instituto de Medicina Legal para que un médico legista le practique un examen físico.

2- Centro de salud. Si la víctima queda en un estado de incapacidad tal que tiene que ser llevada por terceros a un centro de salud, el hospital o la clínica donde es atendida está en la obligación de reportar el caso a la Fiscalía. Este organismo debe empezar la investigación de oficio. Si el fiscal lo considera puede remitirla a Medicina Legal.

3- Examen del legista. Cuando la víctima es remitida al Instituto de Medicina Legal, este organismo debe practicarle un examen que determine lo que se denomina una incapacidad médico-legal.

Esta prueba debe describir las lesiones que le fueron causadas a la persona y dejar en claro que no guardan relación con actividades laborales o cotidianas.

4- Penas. El Código Penal contempla dos situaciones: Lesiones personales, con penas de 1 a 8 años, según los agravantes, como incapacidad permanente, deformidad o inducción de aborto, entre otros. La segunda es maltrato intrafamiliar, que puede ser psíquico, sexual o físico. La condena máxima es de 3 años, si no se configura un delito mayor.

¿ESTÁ SIENDO MALTRATADA? 1. ¿Su pareja insiste en mantener el control de su vida y pensamientos? 2. ¿Logra someter con sus amenazas de violencia física o psicológica mediante insultos, desvalorizando sus sentimientos y opiniones? 3. ¿Cambia de un momento a otro de seductor(a) a déspota? 4. ¿Hace comentarios despectivos sobre usted o sobre otras personas en general? 5. ¿Su pareja lo (a) castiga dejando de ser cariñoso (a) y negándole dinero o contacto sexual? 6. ¿Su pareja sufre de celos excesivos y es posesiva? 7. ¿Insiste en que para satisfacerlo (a) renuncie a actividades valiosas para usted? 8. ¿La (o) obliga a participar en actos sexuales que no le gustan? 9. ¿Su pareja tiene aventuras extramatrimoniales? 10. ¿La (o) humilla en público? 11. ¿Es encantador (a) en público, pero lo (a) insulata en privado? 12. ¿Actúa como competidor (a) de otras personas importantes en su vida? 13. ¿Su pareja proyecta en usted la culpa de todos sus conflictos? Si contestó a cinco preguntas afirmativamente, su pareja es un agresor. Fuente: Fundación Libérate

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