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Vivencias y estragos del narcotráfico

Vivencias y estragos del narcotráfico

El fuerte impacto de las revelaciones de los secretos de alcoba de Virginia Vallejo, la linda muñeca rendida al poder del dinero mal habido, más las denuncias del ex presidente César Gaviria y las escalofriantes del médico Leiva Samper, ponen de nuevo al descubierto los nexos desvergonzados del narcotráfico con diversos círculos de la política colombiana y el empeño de penetrar y poner a su servicio los a la sazón todavía indemnes.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Específicamente, el caso melancólico de un senador, Alberto Santofimio Botero, cuyos talentos promisorios se torcieron y corrompieron hasta el punto de parar con sus huesos en la cárcel por las imputaciones de haber instigado el horrendo crimen de Luis Carlos Galán.

Hasta 1971, se previno con eficacia el ingreso del narcotráfico, a sabiendas de la tremenda dificultad de erradicarlo una vez instalado en el suelo patrio. Por desgracia, en ese año se bajó inconscientemente la guardia, removiendo al principal y experto vigía y suprimiendo su cargo. Por la brecha así abierta, entró el primer despacho de prueba, originado en Leticia y destinado al DAS.

A partir de entonces, empezó la expansiva labor de zapa, con colosales rendimientos. Exponentes sin escrúpulos de las nuevas generaciones descubrieron de pronto cómo hacerse inmensamente ricos e incluso cómo internacionalizarse. El ansia de fortuna rápida y fácil invadió muchos segmentos de la sociedad colombiana y llevó a exhibir ostentosamente sus frutos.

No bastaba, sin embargo, con la oportunidad de conseguir riquezas velozmente. Había que buscar la tolerancia y aun la complicidad de los distintos organismos del Estado. El sueño de una narcodemocracia se hallaba en marcha. Hasta al terrorismo desalmado, con saldo de ilustres y numerosos muertos, se acudió para abrirle paso al criminal negocio.

No por casualidad, Pablo Escobar llegó a ser, en gracia de su actividad y ferocidad, el compatriota más conocido en el exterior. Ni propiamente por principio constitucional, impidió Colombia que Rodríguez Orjuela fuera extraditado de España a Estados Unidos, en lugar de repatriarlo a Colombia.

Donde en aquel tiempo fue absuelto y dejado en libertad.

Todo esto parece historia antigua, pero no lo es. Falta ver si al fin se esclarece plenamente el asesinato de Luis Carlos Galán y la justicia se pronuncia sobre sus sombríos episodios y sobre sus autores intelectuales. No más impunidad, no más crueldad sin sanción ni descalificación moral.

Otra revelación concomitante sacude al país: la de que la productividad de los cultivos de coca se ha multiplicado. Aunque reducida su área de 163.289 hectáreas a 87.750, la cosecha no es, como se pensaba, de 545 toneladas, sino de 776 al tenor de las inspecciones de campo e investigaciones de la Dirección Nacional de Estupefacientes, que la revista Cambio ha dado a conocer. La tecnificación, la reubicación y la dispersión estratégica de las siembras han dado lugar a semejante fenómeno inesperado. Tampoco es para descorazonarse y resignarse. Es, en verdad, para perfeccionar e intensificar esfuerzos.

Testimonio Respecto de la versión que el ex presidente Alfonso López Michelsen ha ofrecido de un episodio al cual se le han querido o pretendido encontrar vínculos con la salida de Klim de las columnas de ELTIEMPO, debo precisar, a la luz de mis recuerdos, que efectivamente ante la manifestación del Jefe del Estado de su propósito de renunciar a su elevado cargo, propuse la intervención del ex presidente Alberto Lleras para ver de superar el impasse.

El entonces Presidente la aceptó, con el aditamento de su deseo de que a la reunión asistieran también las directivas de EL TIEMPO. En efecto, a ella concurrieron en su condición de tales don Roberto García-Peña y don Hernando Santos.

Jamás se me pasó por la mente sugerir la presencia de miembros de la familia Cano, con quienes no tuve trato ni comunicación mientras ejercí funciones públicas, a pesar de haber sido, en otras épocas, colegas y buenos amigos.

abdesp@cable.net.co

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