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BOLÍVAR: DE HÉROE A TRAVESTI

BOLÍVAR: DE HÉROE A TRAVESTI

La plástica chilena, sumergida en el apagón cultural de la dictadura, ha hervido dos veces en estos cuatro años de democracia. Con la retrospectiva del hiperrealista Claudio Bravo, y con el cuadro del Bolívar travesti, de Juan Domingo Dávila, llamado El Libertador Simón Bolívar. Para ver la obra del primero fueron largas y tediosas las colas en el Museo de Bellas Artes, mientras que los abundantes comentarios y críticas apenas alcanzaron a salir de los límites artísticos para rozar los políticos. Pero la obra del segundo, que muy pocos han podido ver porque las postales que la reproducían rápidamente se esfumaron, generó una polémica tan artística como política, cuyos ecos no han terminado de extinguirse. Aunque haya transcurrido el tiempo.

El Fondo para el Desarrollo de la Cultura y del Arte (Fondart), entidad dependiente del Ministerio de Educación que financió la famosa postal El Libertador Simón Bolívar, tuvo que defenderse elevando la bandera de la libertad de creación de los artistas. Aparte de insistir en que el Estado no puede normar restricciones o exigir prerrequisitos para apoyar trabajos de este tipo, como lo solicitó un miembro de la Sociedad Bolivariana, el Fondart debió dedicarse a explicar el significado de la obra del pintor Dávila. Plantea la diversidad y la pluralidad de Latinoamérica... trata de rescatar y ponernos al frente del tema del mestizaje, de los hombres y mujeres de América, y de la integración que el mismo Bolívar planteaba .

Pero el escándalo por el Bolívar ambiguo que hace un gesto obsceno con la mano , como lo describió la prensa, continuó. Así que el Fondart tuvo que desempolvar una exposición colombiana: Bolívar contemporáneo , realizada en Bogotá en 1983, financiada por la Biblioteca Luis Angel Arango y el Instituto Colombiano de Cultura, Colcultura, en la que hubo imágenes que pudieran parecernos mucho más cuestionables que las de Dávila , según el Fondart.

El material de aquella exposición fue altamente apreciado por todos, precisamente porque se entendió -lo que no ocurrió con Dávila- que los colombianos no pretendieron ofender la imagen de Bolívar , aclaró Nivia Palma, coordinadora de la entidad.

Por todo esto, el catálogo de esa muestra está circulando en Chile. Y varias pinturas de colombianos están rondando por las páginas de la prensa, algunas de ellas impresas a todo color. Con pluma de cóndor, el encuentro de Simón y Manuela, de Leonel Góngora; Tuya el alma, de Silvia Miranda; Homenaje a Bolívar, de Carlos Granada, y Bolívar erótico, de Augusto Rendón, han sido obras descritas por los medios y materia de nuevas preguntas y contrapreguntas para el Fondart y para el embajador de Colombia en Chile, Jorge Mario Eastman.

Estado alcahueta? El ex ministro de Educación y actual ministro de Trabajo, Jorge Arrate, fue responsable de la asignación del financiamiento para el proyecto de Dávila. Y debió convocar a rueda de prensa en su despacho, para responder a las críticas de quienes aseguran que el Ministerio a su cargo debió revisar el resultado final de los trabajos. El Estado debe abstenerse de todo tipo de regulación en materia artística, que signifique imponer cánones o establecer límites, siempre arbitrarios, a la imaginación, la fantasía y la creatividad humanas , dijo el alto funcionario, quien de paso defendió otra obra, que ha causado polémica y también fue financiada por el Fondart.

Se trata de Angeles negros, un libro de cuentos eróticos sobre homosexuales, escrito por Juan Pablo Sutherland, que acaba de salir a la venta y sobre el cual han llovido críticas airadas de los sectores más conservadores, que han llegado a acusar al Estado de promover el homosexualismo a través de la literatura.

Mientras Sutherland, que vive en Santiago y es dirigente del Movimiento por los Derechos de los homosexuales, sale a responder escandalizados titulares de prensa, Dávila permanece en Melbourne (Australia), donde vive y pinta desde hace veinte años.

Su pintura se cotiza bien en Chile, aunque a la hora de la polémica su nombre figuraba sólo en la memoria de los entendidos, catalogado como vanguardista y transgresor. Tres de sus cuadros se acaban de subastar en unos 100 millones de pesos colombianos y ninguno de ellos estaba firmado como sugestivamente firmó el Bolívar: Juana Dávila .

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