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PEDRO ALONSO LÓPEZ FUE TRASLADADO AYER AL ESPINAL

PEDRO ALONSO LÓPEZ FUE TRASLADADO AYER AL ESPINAL

Las pruebas contra Pedro Alonso López, El Monstruo de los Andes , por haber violado y dado muerte a once niños en Espinal (Tolima) hace 14 años, quedaron convertidas en cenizas. Un incendio en el edificio donde funcionó el Juzgado Quinto de Instrucción Criminal quemó, al promediar 1991, el voluminoso expediente. El sicópata, quien fue traído ayer de Pasto custodiado por agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), desconoce por completo que la suerte está de su lado y que una vez se cumplan las 72 horas señaladas por ley para que el Fiscal 52, Fernando Vanegas, determine su situación jurídica, podría quedar en libertad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de septiembre 1994 , 12:00 a. m.

Durante hora y media, López habló con el Fiscal en una diligencia encaminada a conocer el pensamiento del delincuente, los planes que tiene y si recordaba los cargos que se le imputan por la violación y muerte de los menores .

De allí salió esposado hasta el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial y al comenzar la tarde ingresó a una celda de la cárcel local en el sector suroriental de esa ciudad.

Que no lo suelten porque me mata , reclamó su progenitora, Benilda López, lavandera y quien reside en una humilde vivienda del barrio San Rafael, al lado de Tulio Castañeda Solano, casi ciego y antiguo trabajador en riego, con quien tuvo cuatro hijos. La identidad del padre del Monstruo de los Andes se desconoce porque la mujer se abstuvo de precisarla.

El es un hijo malo y yo no tengo la culpa que haya salido así , dice la madre de López, mientras llora inconsolablemente.

Al comentarle que su hijo había llegado, expresó que no quiero irlo a ver. El es una vergenza para la sociedad. Tantos crímenes que dicen que ha cometido. Tantos atropellos a los niños. Es una cara tan manchada que mejor sería que se pusiera una máscara . Luego pidió perdón a las madres de los niños violados y confesó que todos los días, desde hace más de 14 años, le enciende una veladora al Señor para que le quite esas mañas y lo ponga a trabajar en forma honrada .

El Monstruo , por su parte, dice que no le debe nada a nadie. Lo que debía, ya lo pagué en el Ecuador. Ahora estoy en manos del Fiscal y tan pronto me deje libre me voy bien lejos de aquí .

- Y cómo va a responder por los once niños que, dicen, violó y dio muerte aquí en Espinal? A usted le consta?... , responde, displicentemente.

Contrario a los deseos de doña Benilda, que pide que lo tengan bien lejos, el Monstruo de los Andes dice, acerca de su mamá, que quiere verla y llorar con ella. Pero si me deja solo, me extraña su proceder porque las madres quieren a sus hijos como sean ellos: buenos o malos .

El plazo que tiene el Fiscal para recopilar nuevamente pruebas es angustiante y podría dar al traste con las aspiraciones de quienes quieren ver al Monstruo de los Andes encerrado para siempre en una prisión. Sin embargo, ya se sabe de dos de los once casos denunciados hace 14 años y de los cuales se sindica a Pedro Alonso López.

Baudelino Capera, un serenatero que todas las tardes sale con su guitarra a ganarse el sustento suyo y de su familia cantando bambucos en las tiendas, perdió a un hijo de 7 años de nombre Diógenes Capera Leal, quien apareció violado y muerto en una zanja del Espinal después de 35 días de incesante búsqueda. El niño Jhon Jairo Arias Suárez, también de 7 años, hijo de Alfonso Arias y Hercilia Suárez, corrió la misma suerte.

El músico Capera recuerda que la mayoría de los niños violados eran del sexo débil, pero sus nombres los olvidó. Lo que sí mantiene vivo es el rencor. Porque un tipo de esos no se puede perdonar y debe pagar lo que debe .

A pesar de tanta publicidad a este caso, los espinalunos, con sus autoridades a la cabeza, parecían indiferentes a la presencia del temible sicópata. Unas veinte personas lo esperaron a la salida de la Fiscalía. Pero al salir este, poca importancia le dieron.

Entre tanto, los habitantes del barrio San Rafael, vecinos de doña Benilda, dijeron haberlo conocido desde niño: era juguetón y buena persona hasta los 9 años, cuando desapareció .

Al regresar, poco tiempo después, nadie sospechó de sus andanzas. Pero la justicia se encargó de vincularlo a varias investigaciones por desaparición de menores, que tomaron fuerza con su detención en Ecuador.

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