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UNILIBRE: LOS GRITOS DEL SILENCIO

UNILIBRE: LOS GRITOS DEL SILENCIO

El egipcio Mohamed Mossa Gazhal y los colombianos Napoleón López Díaz y Rubén Darío de la Hoz, no tenían mucho en común, pero algo los unió para siempre: las circunstancias que rodearon sus muertes. Mossa, de quien se dice que le gustaba el vicio, desapareció un día cuando caminaba por una calle de Barranquilla. López trabajaba en la alcaldía de la capital del Atlántico. Salió a comprar un par zapatos de marca, y jamás regreso. De la Hoz era empleado en una fábrica de hielo y un día, después de culminar su jornada laboral, sencillamente desapareció.

Hasta ayer nadie sabía qué había pasado con estas tres personas. Hoy, gracias a un trabajo de dos antropólogos y un morfólogo se sabe qué fueron tres de las 16 personas asesinadas a garrote en la Universidad Libre de Barranquilla, entre finales de 1991 y marzo de 1992. Seres humanos aniquilados con el fin de usar sus cuerpos en prácticas científicas experimentales.

El Instituto de Medicina Legal, apoyado por un antropólogo de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Procuraduría, inició el pasado mes de enero un proceso de reconstrucción de las cabezas de las 16 víctimas.\ Para obtener los resultados fue necesario que el Instituto -actualmente el principal soporte científico de la Fiscalía General de la Nación- capacitara a una antropóloga en la técnica de la reconstrucción de rostros.

La labor empezó el pasado mes de marzo y se dividió en dos fases: la limpieza de los cráneos y la definición de rasgos característicos en cada hueso, para luego rellenarlos y perfilarlos con barro.

Lo más difícil en todo el proceso -explica Lucía Correal, antropóloga- es la limpieza de los cráneos porque hay que remover con mucho cuidado todo tipo de restos de tejidos blandos, como la piel, sin dañar los huesos .

Como todos los cráneos estaban rotos, porque las víctimas fueron golpeadas brutalmente en la cabeza, el primer reto de los científicos fue armar las partes destruidas.

El proceso tuvo que realizarse con meticulosidad porque de ello dependía poder determinar características tales como sexo, raza y edad.

Con base en mediciones de carácter antropométrico el morfólogo moldeó con barro los rasgos particulares de la víctima: nariz,boca, ojos, cejas, pómulos, barbilla, e inluso el cabello y las orejas.

Es un trabajo casi artístico porque se depende mucho de una especie de musa o concentración especial, para ir manejando el barro y perfilando los rasgos , dice Ausberto Rinco, morfólogo de Medicina Legal.

El barro utilizado, según Rinco, fue especialmente traído de Santander y Tolima, porque es muy fácil de manejar, y resulta muy adecuado para elaborar detalles del rostro Sólo tres de los 16 cráneos reconstruidos han sido identificados definitivamente, porque las autoridades disponían de sus fotografías.

Los otros 13 serán llevados a Barranquilla, donde serán mostrados a todas aquellas familias que registraron desapariciones de parientes antes de marzo de 1992, para que los identifiquen.

Para estas familias y para otras muchas en un país con 3,9 desconocidos muertos diariamente, quizá la técnica de reconstrucción de rostros constituya una pequeña esperanza de saber qué ocurrió con sus seres queridos.

Experimento Chile y Argentina son los países pioneros en América en reconstrucción de cráneos de personas muertas y no identificadas.

En Colombia el Instituto de Medicina Legal ha desarrollado esta técnica en los últimos años y a la fecha ha realizado cerca de 200 reconstrucciones de este tipo, para ello, utiliza sistemas empleados en China y Rusia.

La reconstrucción se utiliza después de que las técnicas de la identificación por dactiloscopia y el estudio de la carta dental no arrojan resultados positivos.

Los materiales utilizados en la reconstrucción de un cráneo cuestan cerca de 30.000 pesos, la mayoría de ellos invertidos en el barro, la arcilla y las plastilina que se utiliza.

En Colombia las personas que dominan esta técnica, la han aprendido por iniciativa propia, porque en las facultades de medicina no se enseña.\ (VER RECUADRO MAC)

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