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SE PRENDE EL MERCADO DE OFICINAS

SE PRENDE EL MERCADO DE OFICINAS

El mercado de equipos de oficina se está calentando. Un nuevo operador decidió salir a buscar un pedazo de los 240.000 millones de pesos que se mueven cada año en ventas de equipos.

Es decir, el 0,5 por ciento de la producción total de bienes y servicios de la economía o Producto Interno Bruto (PIB).

Carlos Silva, empresario con experiencia en la venta de computadores, llegó a la conclusión de que la mejor manera de entrar en se mercado era con el montaje de un negocio que compite de frente con Office Depot, el gigante mundial de las papelerías que hace un año llegó a Colombia.

Se trata de Office Ware, un negocio de capital netamente colombiano que busca montarse en el tren de los supermercados con productos de oficina.

La nueva empresa pertenece a un grupo dedicado a los computadores, que tiene las compañías Telecómputo y Macrocómputo y distribuye marcas como Hewlett Packard, Panasonic y Epson, entre otras.

A partir de octubre, Office Ware tendrá un almacén de 2.000 metros cuadrados en el centro comercial Bulevar Niza, al norte de Bogotá.

El almacén será del mismo estilo de Office Depot. Es decir, un espacio amplio donde se puede conseguir desde una hoja de papel hasta cien computadores.

Sin embargo, sus gestores creen que la verdadera competencia será la cadena de almacenes Panamericana, que tiene quince puntos de venta en Bogotá.

Bienvenida la competencia, porque a lo que hay que tenerle miedo es a la incompetencia. Además, se trata de dos estilos distintos de mercado , aseguró el gerente general de Panamericana, Carlos Federico Ruiz.

Silva, gerente de Office Ware, dice que solo en inventarios la empresa hará una inversión inicial de 1,8 millones de dólares (unos 1.450 millones de pesos).

En el montaje de las oficinas se irán otros 500 millones de pesos.

Pero cualquier cantidad de recursos se quedará corta, pues la puja por conquistar el ponqué de productos para oficinas está encendida.

Actualmente, en cada barrio hay como mínimo una papelería, que atiende estudiantes, pequeñas empresas del área y amas de casa, entre otros.

Además, a nivel nacional quien manda en equipos de Oficina es Carvajal S.A., con puntos de distribución en todo el país, servicio de mantenimiento y la tradición que tiene después de varias décadas de estar en el negocio.

La competencia De todas maneras, Office Depot no es un competidor despreciable.

El supermercado en Bogotá está respaldado por una marca mundialmente conocida. La compañía tiene 352 almacenes en Estados Unidos y ventas anuales por 3.500 millones de dólares (cerca de 2,8 billones de pesos).

Lo que hay en Colombia es un contrato de franquicia con la firma estadounidense para que el Grupo Bolívar, Chaid Name y la familia Leyva utilicen el nombre.

El montaje de la planta de Office Depot en el país demandó inversiones por 3.200 millones de pesos y la idea es alcanzar ventas por 5.600 millones de pesos este año.

Office Ware en particular quiere ser el mayor oferente de la industria de computadores, que maneja ventas por 170.000 millones de pesos. Eso es el 70 por ciento de todo el mercado de productos para oficinas.

De hecho, en microcomputadores se negocian unos 90.000 millones de pesos; en computadores centrales hay ventas por 50.000 millones de pesos; y en impresoras se mueven 30.000 millones.

Según el gerente de Office Ware, el de artículos para oficina y papelería es un mercado inmenso pero que aún no ha sido explotado, porque está en el nivel de tiendas y almacenes de barrio .

La compañía Pero, quién fue el que se lanzó a competir en el difícil negocio de los equipos de oficina donde el cotrabando maneja ventas anuales por unos 84.000 millones de pesos? Se trata de Macrocómputo, una compañía cuya historia comenzó hace más de veinte años.

En 1973 apareció en la Costa Atlántica, con el nombre de Procesamiento Contable (Procecon). Lo que hacía era llevar la contabilidad y prestarle otros servicios a los bancos de la región.

Diez años después se convirtió en Telecómputo, y de ahí en Macrocómputo, hace solo un año. Hoy en día, sus ventas mensuales alcanzan los 3.500 millones de pesos.

Aunque el negocio de cosas para la oficina es nuevo para ellos, Carlos Silva dice que ya dominan lo que es el mayoreo, la distribución de productos y las relaciones con los proveedores norteamericanos.

Ese es tal vez el punto más importante, pues solo el 10 por ciento de los productos que se vendan serán nacionales. El resto serán importados.

La estrategia para el nuevo almacén será la misma que el grupo utilizó para los computadores: montar puntos de venta en Bogotá para luego saltar hacia otras ciudades.

El objetivo es incluso abastecer el mercado latinoamericano de computadores.

Para ello firmaron un joint venture o contrato de riesgo compartido por 1,5 millones de dólares (cerca de 1.200 millones de pesos) con la firma peruana Cossapi Data, la más grande de ese país.

Entre las dos van a abrir un centro de operaciones en Miami, desde donde será posible distribuir los computadores a lo largo de Latinoamérica.

También sostienen conversaciones con una firma chilena cuyo nombre aún hace parte de la reserva.

Se trata al fin y al cabo de un mercado que tiene mucho potencial por explotar y que cada vez gana más adeptos entre los hombres de negocios.

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