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BOGOTÁ RETIENE A MONTENEGRO

BOGOTÁ RETIENE A MONTENEGRO

El oficial que se preparaba para asumir el mando de 90.000 agentes en todo el país, deberá resignarse a permanecer, por su eficiencia, al frente de las tareas de vigilancia en una ciudad de 6 millones de habitantes y apenas 8.000 policías. El alcalde Mayor de Bogotá, Jaime Castro, se salió con la suya y persuadió al ministro de la Defensa Nacional, Fernando Botero Zea, de postergar el traslado del general Luis Enrique Montenegro Rinco, actual comandante de la Policía Metropolitana.

Botero había decidido el pasado viernes ascender a Montenegro al cargo de Subdirector Operativo de la Policía Nacional.

No obstante, el lunes, el Alcalde envió una carta al Ministro de la Defensa en la que solicitó la permanencia de Montenegro en su cargo para que culminara los programas de comunicaciones, aumento del pie de fuerza y crecimiento del parque automotor.

Es la primera vez en la historia de la Policía Metropolitana de Bogotá que un comandante de esa institución es conminado a permanecer en su cargo por petición expresa de la Alcaldía Mayor de la capital.

Los oficiales que ocuparon ese cargo antes de Montenegro enfrentaron tal nivel de problemas que ninguno permaneció por más de un año.

Qué ha hecho de Montenegro un oficial diferente? Aunque los índices de criminalidad en Bogotá no han registrado una reducción sustancial (ver recuadro) y la ciudad continúa registrando un promedio de 18 homicidios diarios, Montenegro ha traido consigo un estilo más ofensivo a la policía capitalina.

En los últimos quince meses el General Montenegro ha lanzado a las calles, en actividades de registro y allanamiento, a cientos de policías. Colegios, casas de lenocinio, hoteles, residencias, casas de empeño, cárceles y bancos, han sido blando de esas acciones policiales..

Los registros han permitido confiscar 1.092 revólveres, 360 pistolas, 35 escopetas, dos subametralladoras y han concluido con la retención de 9.834 sospechosos de participación en actos delictivos.

Montenegro es también uno de los artífices del controvertido toque de queda juvenil que prohibe la presencia de adolescentes en la calle a altas horas de la noche y cuyo objetivo es hacer frente a las pandillas.

Esa campaña, paralela a un sistema de recompensas, ha posibilitado algunos éxitos de la Policía Metropolitana.

La investigación que terminó con la identificación y captura de los jóvenes que atracaron un bus con 40 pasajeros y agredieron físicamente a dos mujeres se convirtió en el caso estrella de un policía que se declara impotente para detener la criminalidad si no hay solidaridad ciudadana.

Bojo esa óptica, en el campo de la prevención, Montenegro ha realizado campañas antihurto en el centro de Bogotá, ha buscado la integración de los sectores comprometidos en la solución de los problemas de inseguridad y ha creado comités de participación ciudadana.

La trayectoria del General Luis Enrique Montenegro se ha caracterizado por su carácter ofensivo primero como comandante de la Policía en Atlántico y Santander y después al frente de la Dirección de Policía Judicial e Investigación (Dijin).

Por lo pronto, en 90 días, tiene la tarea de ubicar 400 nuevos subalternos capacitados para hacer frente a modalidades específicas de criminalidad: hurto de automotores, asalto a bancos y residencias y porte ilegal de armas.

En diciembre, Montenegro espera tener concluido en un 90 por ciento un nuevo Centro Administrativo de Despacho CAD], que incluye sistemas de circuitos de televisión para algunos sectores de la ciudad y la radiopersecución por satélite de vehículos hurtados y conectados a un sofisticado sistema de alarmas.

Muchos ciudadanos se preguntan si tiene sentido el mantener a Montenegro solo por tres meses más y si otra vez no es evidente que falta un plan global de seguridad ejecución no dependa de los hombres, sino de la eficiencia y la claridad de las políticas.

Los retos de Montenegro En tan sólo tres meses el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá deberá bajar los altos índices de criminalidad que, a pesar de los planes de seguridad adoptados, aún afectan la seguridad en la capital.

En promedio Bogotá es escenario de quince hurtos de automotores, siendo éste el delito que con mayor frecuencia se presenta en la ciudad como consecuencia de la acción de numerosas organizaciones de haladores de carros que actúan principalmente durante la noche.

Los índices de homicidios, que han descendido -según los reportes oficiales- hasta en un 38 por ciento, indican que cada 24 horas son asesinados en promedio de 18 habitates.

En lo que hace relación a los asaltos de residencias y entidades bancarias las estadísticas señalan que 14 hechos de este tipo se presentan en un día normal.

Estas estadística no incluyen el número de delitos sin reportar que estudios serios sitúan en casi el 70 por ciento.

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