Hasta ahora se creía que se trataba de guerrilleros o delincuentes comunes
al servicio del frente 53, al mando del temido José Manuel Sierra Sabogal,
el Zarco, acusado del secuestro de tres misioneros estadounidenses en
1994.
Sin embargo, EL TIEMPO estableció que entre quienes tuvieron que posar para
la prensa estaban un oficial, un suboficial, tres patrulleros y dos agentes
expulsados de la Policía, dos de los cuales habían sido reintegrados al
servicio por orden judicial (ver fotos).
Esta organización criminal hace recordar a la temida banda de Los Calvos,
conformada por policías activos y retirados, que en asocio con el frente 22
ha secuestrado a más de 50 personas. Su descubrimiento, hace unos cuatro
años, desató un escándalo, especialmente porque un oficial de alto rango era
señalado de ser el jefe de la banda (ver recuadro).
Y aunque unas versiones señalan que la red desarticulada hace apenas dos
meses sería una especie de tentáculo de Los Calvos, para el Gaula es claro
que se trata de un grupo totalmente distinto.
El primer secuestro
Esta investigación, dice el Gaula, se inició hace tres años tras el plagio
en Bogotá de un comerciante que fue llevado a la zona rural del Meta.
Tras varios rastreos electrónicos, agentes del Gaula descubrieron que varios
de sus compañeros estarían involucrados en ese y otros dos secuestros y que
por cada plagiado la guerrilla les pagaba hasta 300 millones de pesos.
Los uniformados eran de la Sijín Bogotá y se disfrazaban de policías de
tránsito para montar falsos retenes y así levantar a las víctimas.
El alto mando ordenó el retiro discrecional de los sospechosos y las
operaciones encubiertas continuaron hasta identificar a los dos presuntos
jefes de la banda.
Se trata de Yesid Díaz, el Indio, hombre de confianza de el Zarco y
contacto de las Farc con el cartel del Norte del Valle, que está recluido en
la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá) y por cuyo rescate ofrecen
1.500 millones de pesos.
El otro sindicado es Miguel Ángel Bobadilla, líder sindical que gozaba de
protección por parte del Ministerio del Interior y de cuyo teléfono se
hicieron al menos 100 llamadas al jefe guerrillero.
Además de las interceptaciones a Bobadilla, los investigadores tienen
centenares de grabaciones que permitieron identificar plenamente a 30 de los
integrantes de la banda.
Fue así como la madrugada del pasado 11 de mayo, el Gaula ejecutó 14
allanamientos en Bogotá, Villavicencio (Meta) y Caicedonia (Valle) e hizo
efectivas 18 de las 30 órdenes de captura, entre ellas las de los dos
policías activos, uno adscrito a la Sijín Bogotá y otro a la Policía de
Caquetá.
Estos policías fueron identificados por varios de los secuestrados que
pagaron hasta 3.000 millones de pesos.
Hoy, los detenidos son acusados por la Fiscalía de secuestro simple y
extorsivo, rebelión, porte ilegal de armas y lavado de activos.
los calvos
La banda de Los Calvos es una red criminal prácticamente desvertebrada, de
la que hacían parte policías activos y retirados, que ayudaban a secuestrar
en las calles de Bogotá y entregaban sus víctimas al frente 22 de las Farc,
que opera en Cundinamarca.
Incluso, se rumoró que su principal cabecilla era un oficial de alto rango,
expulsado de la institución, al que apodaban Capuleto.
A Los Calvos cuyo nombre se originó en el corte de cabello de los
policías (rapados) se les acusa de unos 50 secuestros, entre ellos el del
industrial japonés Chikao Muramatsu, quien fue asesinado en cautiverio. Hace
dos meses se supo que reductos de esta organización se habrían trasladado a
la frontera con Venezuela para ejecutar plagios en los dos países.