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PACTO SOCIAL A MARCHAS FORZADAS

PACTO SOCIAL A MARCHAS FORZADAS

Uno de los aspectos más curiosos de la agenda económica de la actual administración es que luce desincronizada, al menos en dos políticas que se han anunciado como fundamentales: el pacto social y el fondo de estabilización de los excedentes petroleros. Sobre la cronología del Pacto Social ha habido todo tipo de anuncios, la mayoría de ellos contradictorios.

Inicialmente se dijo que se firmaría en este semestre, pero últimamente se ha informado que lo que se haría en 1994 sería apenas uniciar su negociación. Lo que hace pensar que no es probable que se esté suscribiendo antes de 1995. Si solo se firma el año entrante, entonces regularía las negociaciones salariales y de precios que rijan a partir de 1996, o sea, cuando la administración Samper ya irá en mitad de camino.

Todo indica que el Gobierno lanzó la idea del pacto social durante la campaña, pero que los aspectos operativos de un mecanismo de esta índole -que son complejísimos- no los tenía suficientemente estudiados. Lo que ahora está haciendo a marchas forzadas.

Hubiera sido mucho más sencillo que las propuestas para romper las fuerzas inerciales que condicionan el proceso inflacionario colombiano (que es la plausible idea que subyace en la propuesta del pacto social) se hubieran planteado -no como un mecanismo aislado- sino dentro del proceso de concertación que debe surtirse, por disposición constitucional, al discutir el plan general de desarrollo en el Consejo Nacional de Planeación, en donde tienen asiento fuerzas vivas muy similares a las que tendrán que ser llamadas a la mesa de negociación del pacto social.

El Gobierno ha resuelto, sin embargo, superponerle a la concertación constitucional del plan de desarrollo, otro complicadísimo proceso; el del pacto social. Ojalá no nos intoxiquemos de concertadera en este semestre que viene y las cosas salgan bien, como todos deseamos.

Otra desincronización análoga se oberva con la interesante iniciativa de crear un fondo para invertir en el exterior los excedentes de Cusiana. La idea es desde luego interesante: el país debe ahorrar parte de los excedentes petroleros para financiar con calma proyectos bien estudiados. Y, además, para evitar que se presione más a la baja la ya calamitosa tasa de cambio con la llegada súbita de los dólares provenientes de Cusiana.

Hasta ahí todo bien. Pero, oh sorpresa: los dineros de Cusiana sólo comenzarán a llegar en cantidades apreciables a partir de 1997, cuando al gobierno del doctor Samper apenas le quedará un año de vida. El fondo de estabilización petrolera será entonces, en esencia, un instrumento de ahorro y de planificación de la inversión pública para el gobierno que suceda al actual, pero no para éste.

Y mientras tanto, qué? Es decir: qué pasará con la monetización de recursos externos durante 1995 y 1996? Infortunadamente, los mensajes que está mandando el Gobierno son contradictorios con la sana filosofía que orienta el fondo de estabilización petrolera. Salvo el mantenimiento en el exterior de los excedentes cafeteros donde el esfuerzo lo harán los cafeteros y no el gobierno, este último no ha anunciado hasta el momento políticas que permitan pensar que hará uso moderado del crédito externo para financiar el gasto presupuestal.

Para los próximos dos años -que es cuando más cautela se requiere en la monetización de recursos externos por la delicada coyuntura de revaluación que se vive- ya se ha anunciado la traída de abundantes recursos externos, comenzando por los de la telefonía celular, continuando con los que se utilizarán para la red social y la rehabilitación agrícola, y concluyendo con los que anuncia el señor jefe de Planeación que ya informó cómo el eje financiero del próximo plan de desarrollo será el crédito externo del cual se contratará la cuantía asombrosa de US$ 7.000 millones de dólares, según sus propias declaraciones.

No valdría la pena sincronizar un poco mejor la agenda económica del cuatrienio? *Senador de la República

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