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LA POLICÍA INTENTA AHORA PONER ORDEN EN CASA

LA POLICÍA INTENTA AHORA PONER ORDEN EN CASA

Después de los escandalos por presunta y masiva corrupción en Cali, del remezón en la subdirección de la Policía y en la subdirección de Policía Judicial e Investigación (Dijin), de los cambios en casi un centenar de cargos y de los ácidos enfrentamientos internos entre generales, los altos cargos de la Policía intentaron esta semana que termina poner la casa en orden. En Bogotá. los 35 generales y coroneles, a quienes corresponde gerenciar la lucha contra el crimen desde sus puestos en los comandos de departamento, se fijaron 3 prioridades.

En primera instancia, la Policía constituirá 3 nuevas bases antinarcóticos y 2 compañías móviles. En segunda, se propone estructurar brigadas especializadas para atacar las alforjas de las guerrillas.

Un objetivo más que ya ha sido puesto en marcha en Bogotá y otras ciudades apunta a destinar un grupo especial de unidades de policía en cada departamento para que asuman el seguimiento de las cadenas delictivas que promueven el robo de automotores.

Antes de terminar este año 1.000 hombres antinarcóticos serán destinados a la creación de tres nuevas bases antinarcóticos que tendrán asiento en Caquetá, Bolívar y el Magdalena Medio.

Estas bases contarán con dos nuevas compañías que son entrenadas por expertos en materia de localización y destrucción de laboratorios e, incluso, operaciones comando para ubicar a los barones del narcotráfico.

La creación de estas bases supone una intención de la Policía de copar cada vez más el territorio con el único fin de cerrar los espacios que emplea el narcotráfico para trasladar sus laboratorios de un lugar a otro.

Con las nuevas bases, la Policía Antinarcóticos contará con un total de once unidades de este tipo que están diseminadas en Cesar, Valle, Cauca, Magdalena, Guaviare, Urabá, Valle, Putumayo y Huila.

El proyecto incluye la creación de cinco unidades antiextorsión y secuestro (Unase). La razón de ello radica en la preocupación que los índices de ese delito han alcanzado en 1994. Sobre el secuestro a partir de 1992 se observó una disminución de 23.12 en el número de registros de este delito, pero preocupa nuevamente el presente año en que los índices tienen un comportamiento similar al de 1992 .

En la lucha contra la delincuencia común la Policía organizará el archivo único nacional de antecedentes criminales en la Dijin que entrará en operación a principios del próximo año.

El sistema CAI también sufrirá modificaciones. De puestos estáticos, se pasará a verdaderas unidades móviles que garanticen una mayor movilidad y reacción ante emergencias. La base de ese rediseño está en la implementación de los sistemas computarizados de reacción, la programación de vigilancias por objetivos y la saturación de áreas críticas.

En cuanto a las brigadas especializadas, el esquema apunta a conformar equipos de no más de quince investigadores para orientar su experiencia en la investigación de grupos dedicados a delitos como el hurto de vehículos, los asesinatos, los asaltos de bancos y las pandillas juveniles.

Varios de estos grupos se aplicarán a la investigación de las cuentas que la guerrilla tiene tanto en el país como en el exterior. Las unidades deben entregar un balance semanal de sus investigaciones como mecanismo para desarrollar operaciones y actividades concretas contra sus respectivos objetivos.

Documento conclusión Los objetivos y las respectivas estrategias aparecen en un documento conclusión del encuentro, que se prolongó por cuatro días y que, en teoría, permitirá obtener una mayor eficiencia del cuerpo policial.

Lo que deseamos todos ahora -les explicó el propio director de la Policía, general Octavio Vargas Silva- son resultados y no excusas... .

Los oficiales de Policía -que tuvieron oportunidad de examinar los más recientes descubrimientos de sus homólogos en materia de tendencias de la criminalidad- coinciden en que la sofisticación de los delincuentes alcanza niveles insólitos.

Según se conoció en la cumbre, hasta los ladrones emplean comunicaciones celulares y buscapersonas en el diseño de acciones que van desde el asalto a entidades bancarias hasta el comercio internacional de vehículos o drogas.

Inclusive hay una tendencia a la especialización de algunas bandas otrora comunes de delincuentes que ahora buscan consolidarse en tráfico de armas, falsificación, compra de insumos para procesar drogas o mercado internacional de vehículos robados.

Aunque ninguna de estas modalidades es realmente nueva, lo que preocupa a los jefes de departamentos es el tránsito cada vez más acentuado de simples delicuentes comunes a otra clase de organizaciones más sofisticadas.

Esa convicción hizo que esta semana se otorgara principal atención al diseño de programas orientados a acentuar el énfasis de las operaciones policiales en el delincuente común.

El documento conclusión consigna una reflexión final sobre este punto: no es prudente continuar con la idea sesgada de que las estrategias para prevenir y controlar a la delincuencia deben priorizarse sobre modalidades delictivas que se denominan de impacto social, que si bien son las que a corto plazo pueden desestabilizar las instituciones, también es cierto que se originan en la delincuencia común y a largo plazo son la causante de la insolidaridad ciudadana .

En lo que respecta a mafia y guerrilla, los oficiales de Policía han llegado a unas nuevas definiciones sobre el tipo de organizaciones que representan.

Los traficantes -tal y como lo perciben los altos cargos de la Policía- han deshechado las prácticas terroristas como una tendencia para enfilar cada vez mayores baterias hacia el soborno y la penetración de los organismos de control, sin contar lo que se percibe como una creciente tendencia a legalizar sus capitales a partir de inversiones en actividades legítimas como la industria, la construcción, el turismo y el comercio internacional de importaciones y exportaciones.

La guerrilla, entre tanto, coinciden los altos mandos, más que un grupo beligerante, es hoy por hoy una organización empresarial que ha logrado establecer un millonario y estable sistema financiero.

Sobre ese particular oficiales de Policía destacan que los dineros de la extorsión, el secuestro y el tráfico de drogas, están invertidos en empresas de su propiedad e inversiones en el exterior. Y su influencia ha copado cónclaves esmeralderos, auríferos, petroleros, ganaderos y cafeteros.

La meta de la Policía es identificar claramente los cajeros de la insurgencia y actuar sobre ellas.

Policías conciliadores Parte de la estrategia de la Policía para los próximos meses se orienta a convertir a los comandantes de Estación y Subestación en conciliadores no judiciales para abrir un espacio que permita contribuir a esclarecer hechos y autores de delitos.

Hoy por hoy son las estaciones y puestos de la Policía los primeros en atender toda suerte de quejas ciudadanas que, como en el caso de riñas entre parejas y vecinos, por ejemplo, pueden ser objeto de acuerdos después de un diálogo.

Así los conciliadores servirán, además, de puente para aportar soluciones a los conflictos entre particulares y trabajarán como instrumento para evitar la impunidad en casos de delincuencia común.

La Policía también busca fortalecer la capacidad de investigación de sus hombres y la creación de laboratorios móviles regionales para apoyar de una forma eficaz a la Justicia en la investigación contra el crimen.

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