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EL PAPA LLEGA A LOS BALCANES

EL PAPA LLEGA A LOS BALCANES

La capital de Croacia, Zagreb, literalmente dobló su población ayer por la tarde al volcarse a recibir a Juan Pablo II decenas de miles de personas que lo esperaban no sólo con la devoción de todos los católicos sino con un fervor especial pues lo consideran el protector de su joven Estado, nacido entre las ruinas de la guerra yugoslava. Cuando el avión de Alitalia que traía al Papa desde Roma se posó en el aeropuerto de Pleso, en Zagreb, a las 17:15, las campanas de todas las iglesias se echaron al vuelo.

El Pontífice, que bajó de su avión con aire muy debilitado y apoyado en un bastón, no se arrodilló a besar tierra croata sino que la tomó de una copa de madera que le entregaron para ese propósito. Luego entregó su mesaje de paz en la tierra de los balcanes martirizada por la guerra.

La ceremonia de bienvenida, en la que estaban presentes el presidente croata, Franjo Tudjman, y el arzobispo de Zagreb, Franjo Kuharic y toda la plana mayor del gobierno y la diplomacia locales, fue muy breve. El Papa se lamentó de haber debido aplazar su viaje a Sarajevo. Confío a Dios la amargura que me causa el aplazamiento , dijo.

Tudjman, a su vez, que hizo en días pasados declaraciones que le dieron un viso político al viaje papal, le contestó que Croacia lo acoge llena de alegría y respetándolo como su protector .

Enseguida, el papamóvil empezó el trayecto hasta la Catedral de Zagreb. Dos interminables hileras de gente, de 15 kilómetros de largo, a ambos lados de las calles acordonadas por el impresionante despliegue policial de estos viajes, lo aplaudieron todo el camino. Flores, banderines de papel con la bandera amarilla y blanca vaticana y con el escudo croata, se agitaban al sol poniente.

Las ancianas lloraban. Cientos de curas y monjitas se apiñaban en la estrecha entrada que dejó la policía para la prensa y para ellos, pues la misa que el Papa ofició ya entrada la noche, con media hora de retraso, en la Catedral, les estaba especialmente dedicada. Salvo el centro de la plaza, acordonado, en ninguna parte cabía un alfiler.

Y no era para menos. Para Croacia esta visita es histórica. Después de la suspensión del viaje papal a Sarajevo y la imposibilidad de visitar Belgrado, este país ve la venida del Papa como un poderoso respaldo a su soberanía y a sus vínculos de muchos siglos con el Vaticano. Zagreb celebró ayer 900 años de haberse constituido no solo como ciudad sino como diócesis.

Hoy, el Juan Pablo II hará su entrada en el papamóvil al Hipódromo, donde una multitud de cerca de medio millón de personas se congregaba desde anoche en medio de cánticos y rezos que durarán hasta su llegada. Allí el Papa hará una eucaristía hasta mediodía.

La vida, pese a todo este fervor, sigue sin embargo su curso. A menos de 80 kilómetros de aquí, en la zona de Bijac, retumba desde ayer la artillería serbia contra las tropas del V Ejercito de los musulmanes de Bosnia, y los serbios de Krajina, a menos de una hora en auto desde Zagreb, anunciaron poco antes de la llegada del Papa que derribarán todo avión musulmán que sobrevuele su auto proclamada república independiente.

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