Abrir nuevos mercados, una excelente estrategia

Abrir nuevos mercados, una excelente estrategia

Para los partidarios de la apertura comercial plena, entrar en nuevos mercados resulta una de las herramientas más poderosas para lograr desarrollarla economía colombiana.

30 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Como se recordará, a finales de la década de los 90, la política de comercio exterior le apuntó a dos objetivos: primero, establecer Tratados de Libre Comercio bilaterales y multilaterales que, a la postre, enfrentarán a la industria colombiana al reto de conquistar nuevos mercados en América y Europa; y la segunda, incursionar en el tema de las exportaciones no tradicionales.

Entre tanto, uno de los propósitos del Plan Estratégico Exportador, que lleva siete años, era duplicar las exportaciones no tradicionales y lograr que superaran el 50 por ciento del total de las exportaciones nacionales.

Ambos postulados se cumplieron, pues las cifras indican que las exportaciones no tradicionales crecieron 91 por ciento al pasar de 5.673 dólares en 1998 a 10.822 dólares en el 2005, cuando representaron el 51 por ciento de las exportaciones totales.

Sobre estos procesos de apertura y globalización de la economía, que continúa en una dinámica respaldada por el Gobierno Nacional, Martha Lucía Ramírez, Senadora electa de la República y ex ministra de Comercio Exterior, y el economista Eduardo Sarmiento, tienen posiciones diferentes, que aquí comentan con la Guía del Exportador.

Un balance positivo En el análisis del panorama actual, Ramírez resaltó que “ya están las bases para que Colombia, junto con sus socios andinos, comience a negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea, para consolidar el SGP Plus (preferencias unilaterales a través de las cuales hoy los productos colombianos ingresan a ese mercado), y lograr el libre acceso a los 25 países que hoy la integran”.

Frente a las posibilidades de ingreso de productos colombianos a varios países asiáticos, aplaudió que también hagan parte de la agenda comercial de Colombia. Con todos estos pasos, la ex ministra dijo que “afortunadamente, el país ha entendido que en el contexto de la globalización, el proceso de internacionalización es un imperativo para la economía”.

No obstante, lograr un acceso preferencial para las exportaciones, a través de Tratados de Libre Comercio, no es suficiente para aumentar las exportaciones, y que ese crecimiento se traduzca en mayor ingreso y generación de empleo.

Frente a futuras negociaciones de acuerdos comerciales, la ex ministra sugirió “mejorar las medidas sanitarias y fitosanitarias, que permitan un acceso real de nuestros productos a los mercados; fortalecer los mecanismos de defensa comercial, como los derechos antidumping, las salvaguardias y las medidas compensatorias, que nos permitan una defensa efectiva frente a las prácticas de competencia desleal”.

Adicionalmente, propuso mantener un contacto directo y permanente entre los países para la solución de los conflictos que se puedan presentar.

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Repercusiones negativas para Pymes Para el economista Eduardo Sarmiento, las repercusiones del libre comercio son negativas porque se basan en teorías que no se ajustan a la realidad colombiana. En su concepto, Tratados de Libre Comercio, como el pactado entre Colombia y E.U., provocan un aumento en las importaciones y una disminución de las exportaciones. Eso significa una reducción de la producción industrial y agrícola, que obviamente afecta tanto a las empresas grandes como a las pequeñas.

“Una de las características de estos procesos de apertura son las fusiones y las privatizaciones que, en general, llevan empresas grandes y que, por las economías de escala, constituyen una seria restricción para el desarrollo de pequeñas y medianas.

“Eso se ha visto, por ejemplo, en la privatización del sector de las telecomunicaciones. No obstante, las enormes cantidades de dinero que se transan en esos procesos, son de empresas muy poderosas, de gran tamaño, que no generan empleo y que obviamente le cierran el paso a las que podrían tener un mayor impacto social y, sobre todo, una mayor incidencia en la generación de empleo”.

Sobre cómo afectará la apertura el desarrollo y la competitividad de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), Sarmiento dijo: “van a tener un proceso de deterioro. Lo tradicional es que muy pocas sobreviven. Lo que se puede hacer es mantener un sistema de protección que les dé un tratamiento preferencial con relación a las importaciones.

También sugiere buscar una organización asociativa, de manera que puedan replicar las ventajas de la especialización del mercado y de las economías de escala de las empresas grandes, como hicieron algunas empresas en Italia, Holanda y Taiwán.

“Otro aspecto para evitar la mortalidad de las Pymes es la financiación. Los bancos prefieren prestarles a las empresas grandes, o los dueños de estas lo son también de bancos, y entonces se pueden dar tasas de interés mucho menores a las que se aplican a las Pymes”, concluyó el experto.

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