FARC MASACRA A 13 POLICÍAS

FARC MASACRA A 13 POLICÍAS

Un comando de las Farc, apoyado al parecer por insurgentes del Eln, masacró ayer, en las afueras de Bogotá, a trece policías que escoltaban al gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, Mauricio Cárdenas, quien se salvó del atentado. El hecho ocurrió en la carretera que conduce de Usme a la región del Sumapaz, a la 1:30 de la tarde. Los guerrilleros asesinaron a un capitán, un suboficial y once agentes de la Policía.

29 de agosto 1993 , 12:00 a.m.

Una de las víctimas fué el capitán Guillermo Páez, del servicio de protección del funcionario quién estaba adscrito a la sección de policia judicial e investigación (sijin).

Los subversivos dinamitaron la carretera luego de que el vehículo que transportaba a Cárdenas pasó por el lugar, haciendo salir al camión de la vía.

Farc masacró ayer en Usme a 13 policías La acción terrorista de la guerrilla cobró ayer trece nuevas víctimas luego de un ataque realizado en Usme contra una patrulla de la Policía que escoltaba al gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, Mauricio Cárdenas, quien se salvó del atentado.

La acción ocurrió a la 1:30 de la tarde en la carretera que de Usme conduce a la región del Sumapaz, en donde fueron asesinados un capitán, un suboficial y once agentes de la Policía.

El ataque fue atribuido por las autoridades a la columna Juan de la Cruz Varela del frente XXII de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que tiene influencia en la zona de Usme.

Sin embargo, los investigadores dijeron que, al parecer, el ataque contra los uniformados estuvo apoyado por insurgentes del Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Las autoridades dijeron que los autores del ataque aguardaron a que los uniformados llegaran hasta un lugar cercano a la represa de La Regadera, a una hora de Bogotá, para dinamitar el vehículo policial y luego rematar a los uniformados con tiros de fusiles Galil y G-3.

La información oficial señala que los guerrilleros dejaron pasar el carro del gerente de la Energía, y con posterioridad activaron una carga de dinamita que habían ocultado a un costado de la carretera cuando pasó el camión identificado con el número 01-316.

En ese vehículo iban los uniformados de la Policía. Tras la explosión, el conductor del camión perdió el control del camión, lo que hizo que este fuera a parar a un lado del camino.

En ese momento, los guerrilleros lanzaron varias granadas y dispararon indiscriminadamente sobre los agentes que venían en el vehículo.

Yo no vi nada. Sólo escuché que sonó un explosión y después oí muchos tiros , dijo un campesino.

Como una hora después bajamos y vimos a todos los policías muertos , dijo otro campesino de la región.

De acuerdo con peritos, los rastros de sangre en el suelo demuestran que los uniformados fueron amontonados en un solo lugar, y rematados tiro a tiro.

Durante la acción criminal un solo agente Fernel Peñaranda Blanco logró salvar su vida. Según la información oficial una vez fue detonado el explosivo el agente alcanzó a tirarse al lecho de un pequeño río que hay en el lugar y se ocultó debajo de un puente. Eso le salvó la vida.

Cuando pasó la balacera el uniformadó se dirigió a Usme para informar lo sucedido.

Los guerrilleros, una vez remataron a sus víctimas, las despojaron del armamento y de sus prendas personales.

Un sobreviviente La acción se registró a treinta minutos de la vecina localidad de Usme. Las víctimas fueron el capitán Guillermo Páez Guerra, el cabo segundo Edgar Demoya Avellaneda, y los agentes Carlos Julio Castañeda Castro, Fredy Piñeres Molina, José Luis Sánchez Gutiérrez, Fredy Alfonso Soler Avila, Oscar Valero Camacho, Elver Zárate Marín, Alexander Ortíz, José Pinzón Briñez, Henry Benjamín Pachón, Rafael Santos y Marín López Suárez.

La Policía dijo que los subversivos se habían ocultado a los dos costados de la vía para atacar por todos los flancos a los uniformados.

En el lugar quedaron muertos por lo menos diez policías, mientras que otros cinco fallecieron en centros asistenciales del sur de Bogotá.

El agente Peñaranda no resultó herido aún cuando fue sometido a un examen médico por parte de galenos del Hospital Central de la Policía.

Los autoridades dijeron que luego del ataque los insurgentes se internaron en un sector montañoso en dirección a la región del Sumapaz.

Ayer la zona era rastreada por unidades de antiguerrilla de la XIII Brigada del Ejército y patrullas de la Policía. Las operaciones eran apoyadas por dos helicópteros artillados.

Al lugar se desplazó el comandante de la Policía Metropolitana, general Luis Enrique Montenegro Rinco, quien anoche dirigía personalmente las operaciones de rastreo y localización de los insurgentes.

La primeramasacre El 26 de noviembre de 1991, una trampa de las Farc llevó a la muerte a ocho funcionarios de una comisión judicial integrada por un juez, un médico, cinco agentes del Cuerpo Técnico de Policía Judicial y uno de la Policía Nacional.

Tras ser informados del asesinato de un campesino en zona rural de Usme, los funcionarios se dirigieron al lugar para practicar el levantamiento del cadáver. Cuando el vehículo en el que viajaba la comisión judicial se detuvo en donde se encontraba el cuerpo, sitio La Regadera, una carga de dinamita hizo explosión.

Algunos de los ocupantes, heridos, intentaron salir del carro, pero de inmediato la guerrilla abrió fuego cruzado.

Las victimas del ataque de las Farc fueron identificadas como Luis Miguel Garavito, juez 75 de Instrucción Criminal Ambulante; Jaime Puerta, médico legista; Hernando Trujillo, secretario; Amanda Gómez, secretaria; Héctor Ojeda, secretario; Elkin Ruiz, policía; Héctor Romero y Alfonso García, miembros del Cuerpo Tecnico de Policia Judicial (CTPJ).

Tras el atentado la guerrilla también atacó a un helicóptero que se desplazó al lugar.

El ataque desde tierra ocasionó daños a la nave y heridas de consideración a un oficial de la Policía que viajaba en su interior.

Esa misma tarde las autoridades militares y policiales decretaron el acuertelamiento de primer grado en toda el área metropolitana de Bogotá.

Empezó Septiembre Negro ? A mediados de julio pasado el servicio secreto del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) advirtió sobre la existencia de un plan terrorista que la Coordinadora Guerrillera pretendía realizar entre agosto y septiembre de 1993.

El plan criminal, llamado por la CG Septiembre Negro, contempla ataques terroristas indicriminados contra miembros de las Fuerzas Pública y la coacción sobre alcaldes municipales con el objetivo de afianzar la expansión guerrillera en zonas en donde hasta ahora han tenido escasa influencia.

Los servicios secretos señalaron que parte del plan de la guerrilla estaba encaminado al secuestro selectivo de importantes personalidades del Gobierno. Hace dos semanas, el mismo frente que realizó el ataque de ayer, secuestro al industrial Carlos Upegui Zapata, ejecutivo del grupo Carlos Ardila Lle.

La escalada subversiva que la guerrilla pretende realizar en el próximo mes, según los documentos del DAS, busca presionar indirectamente a dirigentes políticos para la promoción de los diálogos regionales en las diferentes campañas políticas.

Según informes en poder del DAS, la campaña insurgente fue planeada en el primer trimestre de este año, lapso que presentó un aparente cese de acciones militares de la guerrilla.

El DAS sabe con certeza que la CG pondrá en marcha el plan político-militar para presionar la ejecución de diálogos regionales y convertir ese punto en un tema de las campañas de los candidatos.

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