Militar en el Chocó prefirió el suicidio a ser capturado

Militar en el Chocó prefirió el suicidio a ser capturado

El soldado dragoneante del Ejército Carlos Nicolás Palacios tomó una granada, le quitó el seguro y la apretó entre sus manos durante unos segundos, mientras esperaba la muerte.

27 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Algunos versiones aseguran que Palacios había manifestado que prefería perder la vida antes que ir a la cárcel.

El militar se había enterado de que la Fiscalía había ordenado su captura y la de otros nueve miembros de su patrulla, al parecer porque mataron a dos jóvenes y los presentaron como guerrilleros muertos en un enfrentamiento, cerca a Quibdó.

Esta habría sido la causa de que el militar haya decidido suicidarse antes que enfrentar un proceso penal.

La historia de Palacios es de las tantas que involucran aparentes suicidios de militares en misiones de orden públicos a lo largo de Colombia.

Tal vez uno de los casos más recordados es el del coronel William Cruz, cuyo polémico proceso acaba de ser archivado como suicidio por la Fiscalía, aunque sus familiares no están de acuerdo (ver recuadro).

A este se suma la muerte de un soldado de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), y otros episodios que están en investigación para establecer si se trató de suicidios o no.

Las desapariciones El drama del militar Palacios comenzó el 24 de julio pasado, cuando la Fiscalía recibió denuncias por la desaparición de los campesinos Wilmar Arriaga y Yeferson Moreno. Testigos contaron que el soldado Jair Hurtado los invitó a “hacer una vuelta” a las minas de oro.

Al otro día, el CTI hizo el levantamiento, cerca de Condoto, de dos cuerpos entregados por el Ejército, uno de ellos vestido de camuflado y el otro con uniforme de Policía, fusiles y botas pantaneras.

El reporte oficial indicaba que se trataba de guerrilleros que murieron en enfrentamientos con el Ejército en el corregimiento La Florida, de Condoto.

Los cuerpos fueron sepultados como N.N.

Tres meses después, la Fiscalía obtuvo información. “Los desaparecidos son los que mataron y presentaron como guerrilleros”, le dijeron.Los cuerpos fueron exhumados y los exámenes confirmaron todo.

La Fiscalía especializada de Quibdó ordenó la detención del soldado Hurtado.

Además, solicitó la captura del comandante de la compañía, sargento Jesús Palacios Taborda, y de los soldados Palacios, Yeiler Arce, Zamir Córdoba, Francisco Caicedo, Jarinson García, Wilmar Córdoba, Yerson Córdoba y Baison Díaz. ‘ No estaban para la captura’ Las solicitudes de captura se enviaron al batallón, pero los jefes de esa unidad respondieron que los pondrían a disposición en 10 días porque estaban en el área de operaciones. Para sorpresa de los investigadores, luego les notificaron que el sargento, el comandante de la compañía, se había evadido.

Tres días después, Palacios, el segundo al mando de la compañía, se suicidó.

Para la Fiscalía, la muerte de los civiles no obedeció a unenfrentamiento.

Testimonios señalan que el sargento, quien después se entregó, habría conseguido con los ‘paras’ los fusiles con los que aparecieron las víctimas.

La Fiscalía acusó a los uniformados por homicidio agravado y concicerto para delinquir y están a la espera del juicio.

SOLDADO DEL PATRIOTA SE DISPARÓ TRAS MATAR.

Ismael Rodríguez y John Ortiz, dos soldados de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), que hacen parte del Plan Patriota, estaban de permiso el pasado 2 de mayo. Minutos antes de la medianoche llegaron a la estación de gasolina El Vergel, en Ibagué. Se pusieron unas capuchas, sacaron pistolas y asesinaron al vigilante Leonardo Alfredo Campos.

Luego amenazaron al bombero Benjamín Roncancio para que les entregara el producido: 163 mil pesos. “Cuando les entregué la plata dijeron me iban a matar para que no quedaran testigos. Les rogué que no lo hicieran y salieron a correr”, dijo Campos.

Algunos testigos llamaron a la Policía, que reaccionó de inmediato. Según las autoridades, Ortiz, al verse acorralado por las autoridades, se suicidó mientras que su compañero fue detenido.

Los militares estaban adscritos al batallón de Contraguerrilla No.15, adscrito a la Brigada Móvil 2 de la Fudra, que realiza tareas de combate a las Farc en la zona de La Macarena.

Sigue polémica por muerte de coronel.

Casi dos años después de la muerte del coronel William Cruz, comandante de la Brigada Móvil 5 del Ejército, en Arauca, la Fiscalía concluyó que su deceso fue el resultado de un homicidio y no de un asesinato como señalan sus familiares.

Pese a esta determinación, que se produjo en enero pasado, los parientes de Cruz acaban de interponer una apelación para que no se cierre el caso.

Ellos y sus abogados han presentado evidencias técnicas que demostrarían que el oficial pudo haber sido asesinado. Una de esas pruebas es un dictamen de Medicina Legal que señala: “No se puede definir con certeza un patrón determinado de un suicidio”.

Sin embargo, la Fiscalía, tras una investigación preliminar, se abstuvo de abrir investigación por homicidio.

Pero los familiares insisten nuevamente en que Cruz, de profundas creencias religiosas, no se autoeliminó.

La muerte del coronel ha sido uno de los casos más polémicos de militares que aparentemente cometieron suicidio durante su servicio.

El 30 de mayo del 2004, el cuerpo sin vida del oficial fue hallado en su cuarto, con un impacto de arma de fuego en la cabeza.

Cruz, de 44 años, era esperado por su Estado Mayor para un programa radial dirigido a las tropas.

En un comunicado, las Fuerzas Militares dijeron que el oficial “aparentemente se quitó la vida”.

Cruz era un coronel ejemplar que se había destacado por sus estudios y logros durante su vida militar.

Otros casos en investigación.

Enero 5 del 2002.

El soldado dragoneante José Erney Barón Toro y el soldado John Cardona murieron en extrañas circunstancias en interior de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez en Cali. Las autoridades presumen que el dragoneante Barón disparó accidentalmente a su compañero y luego, en medio de su angustia, decidió suicidarse.

Mayo 8 del 2003 Jesús Quilindo, un indígena de la comunidad de Totoró (Cauca), que ingresó como soldado campesino, se quitó la vida con un tiro de fusil en el batallón José Hilario López, de Popayán.

Sus familiares dicen que compañeros creen que pudo haber sido porque un sargento lo castigó, por embriagarse la noche anterior.

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