Los cambios hacia el futuro

Los cambios hacia el futuro

Como lo publicó EL TIEMPO ayer, el volumen de minutos de larga distancia nacional ha disminuido en una forma dramática en los últimos 6 años. En esta columna se ha dicho varias veces que el negocio de la voz, sea de larga distancia o local, está destinado a desaparecer. Por lo anterior, las empresas que aún traten de sostener un modelo de negocio basado en este tipo de producto de voz sufrirán las consecuencias del caso.

26 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Afortunadamente, ha surgido otro tipo de negocios bastante compatibles con la infraestructura que tienen instalada las empresas de comunicaciones tipo ETB, EPM y Telecom. Tal vez la principal fortaleza es contar con un cable que llega hasta la puerta de sus clientes, por el cual se puede enviar todo tipo de información digital, como audio, video y hasta voz. Pero mirar esto requiere un cambio de mentalidad.

Existe un problema para que estas empresas hagan el cambio en una forma oportuna: la infraestructura mental y la cultura de sus directivos y empleados. Esto se ve agudizado por el hecho de que estas empresas eran bastante exitosas hace algunos años, tal vez por su condición monopólica, pero exitosas al fin y al cabo.

El estar en la cima del éxito hace que los cambios mentales requeridos para transformar una empresa y olvidarse de lo que la hacía próspera para casi empezar de nuevo sean muy difíciles de lograr. Y, por lo tanto, se sigue pretendiendo ser primeros con un modelo de negocios insostenible por los cambios tecnológicos.

Hay un concepto muy interesante de Kevin Kelly que describe bastante bien este problema: “En las empresas exitosas hay que nombrar un gerente destructor para que, con orden y metodología, destruya lo que los hacía exitosos y, sobre esas ruinas, construir los nuevos modelos de negocios”.

Esto es lo más cierto. Los casos que lo demuestran son abundantes. No es sino ver a Polaroid y Kodak, que nunca miraron la fotografía digital como un rival, descuido que casi los acaba. La industria de la música nunca creyó en formatos digitales comprimidos con formatos de MP3 o WMA y esto la está llevando al cadalso.

No hay que tenerles miedo a los cambios drásticos siempre que sean ordenados, visualizados dentro de un futuro a mediano plazo –porque en temas de tecnología no se puede pensar a más plazo– y apoyados en las competencias de la empresa. Esto puede llegar a romper los paradigmas más profundos dentro de las compañías, lo que generalmente provoca pánico.

Estamos en unos mercados de cambios continuos, generados por dinámicas y novedades disruptivas en el mundo de la tecnología. A esto no hay que tenerle miedo. Las empresas deberían contar con observatorios que examinen los desarrollos que surgen para analizar qué repercusiones tienen en su negocio. Esto les permitiría prever los impactos que aquellos tendrían y hacer así, en forma oportuna, los cambios necesarios.

guisan@eltiempo.com.co

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