El pasillo de las lágrimas

El pasillo de las lágrimas

La escena que más recuerda Paola Cárdenas –empleada de Artesanías Tisquesusa, justo al frente del muelle internacional del aeropuerto Eldorado– es la de una mujer camuflada entre sus artesanías. Desde allí espiaba al esposo. Alguna amiga o vecina que hizo las veces de informante le había dicho que su pareja viajaría al exterior con la amante. Y efectivamente sucedió.

25 de junio 2006 , 12:00 a. m.

“Se quedó muda. Lo único que hizo fue ver cómo se iba con la otra y llorar” , cuenta Paola, quien desde ese punto estratégico a diario ve escenas que hacen del muelle internacional uno de los sitios donde más se llora en Bogotá, después de las funerarias.

Son historias tristes, de despedidas, como la que protagonizó el pasado miércoles Pablo Emilio, un hombre de 38 años, oriundo de Fómeque (Cundinamarca), quien por primera vez se iba a subir a un avión para viajar a España y dejar en Colombia a su esposa María Eugenia y a los tres hijos.

Ninguno sabe hasta cuándo.

“Lo único que sabemos es lo que le dijo la ONG que le consiguió el trabajo en España. Que allá puede hacerse entre 10 y 14 millones en siete meses, si trabaja juicioso, algo que aquí no podría conseguir”, cuenta María Eugenia, en medio del llanto.

A su lado, otras dos familias lloran por sus hijos, misioneros mormones que se alistaban para viajar. Uno a Estados Unidos y otro a Perú para cumplir la misión de predicar el evangelio.

Andrea Romero, hermana de uno de ellos, dice que durante el tiempo que estén fuera del país solo podrán hablarles el día de Navidad. Así lo ordena esa religión.

“Aunque sabemos que van a cumplir una bonita misión, nos entristece no poder tener contacto con ellos en estos años”, asegura Romero.

Allí no solo lloran las mujeres. También los hombres. El novio de Luz Dary Aldana, una joven de 28 años que por cuestiones laborales deja el país para irse a Francia, casi no puede hablar para explicar su tristeza.

“Soy consciente de que tiene posibilidades de quedarse allá. Eso depende de cuánto simpatice, porque con la mala imagen que cargamos los colombianos es difícil caer bien”. .

A este muelle, en el que anualmente se embarcan 1.552.889 personas (según cifras de 2005 del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS), las autoridades aeroportuarias lo han bautizado como ‘el muro de los lamentos’, precisamente porque allí se despiden por última vez y porque el año pasado, salieron 140 mil que no regresaron.

Y es que a veces el ambiente de tristeza es tal, que algunos empleados de locales de esta zona del aeropuerto, comparan su trabajo con el de una funeraria. “De estar aquí y ver llorar a la gente todos los días ya uno se vuelve insensible”, asegura Cecilia Barragán, una cosmetóloga que lleva 14 años trabajando en Eldorado.

Según cuenta, lo que más recuerda son las despedidas con mariachi incluido, y sobretodo, las de los hare chrisnas, a quienes les cantan hasta una hora después de haber ingresado al muelle.

“Lo que más conmueve es ver llorar a las mamás y a las abuelitas. Las escenas más dramáticas se ven sobre todo cuando van a salir los vuelos hacia España”, comenta Cecilia.

Muchas veces, el temor de la despedida lleva a algunos pasajeros a amortiguar el golpe con unos tragos. Pilar Piamonte, una vendedora de licores, cuenta cómo ha visto escenas de pasajeros que calman sus nervios con el trago.

“Recuerdo sobre todo el caso de una joven de 19 años que venía con la mamá, porque ella se iba de viaje. Cuando llegó la hora de ingresar al muelle, la muchacha se tiró al suelo y empezó a rogarle que no se fuera, que se iba a morir sin ella. Me impactó sobre todo la frialdad de la señora, que partió sin demostrar el más mínimo sentimiento de pesar”. estcol@eltiempo.com.co.

ALGUNAS CIFRAS DE LA EMIGRACIÓN .

1.552.889 personas salieron del país en el 2005, según el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Solo 1.412.076 regresaron al país.

140.813 personas se quedaron por fuera de Colombia.

Estados Unidos sigue siendo el destino preferido por los viajeros. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), a ese país se va el 35,4 por ciento de los viajeros. Durante el 2005, a Norteamérica (EE.UU, Canadá) y México viajaron 588.031 personas.

España es el segundo destino más escogido por los viajeros. A ese país se va el 23,3 por ciento de los viajeros.

Venezuela es el tercer destino. A ese país viaja el 18,5 por ciento.

Según el censo general realizado en el 2005 por el DANE, 3’331.107 personas viven actualmente en el exterior, comparado con los 2’371.000 registrados en el año 2000.

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