A la Alcaldía no le puede temblar la mano ante los transportadores

A la Alcaldía no le puede temblar la mano ante los transportadores

El transporte público en Bogotá en los últimos meses se ha vuelto un tema recurrente. Problemas en el servicio de TransMilenio, paros de los transportadores y altos índices de contaminación, han puesto en evidencia la complejidad de la movilidad.

25 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Pero el trágico accidente donde una madre y sus dos hijos fueron atropellados por un bus, luego de ser dejados en la mitad de la vía por otro bus, es un grito de alerta. Uno de los menores murió y el otro está con pronóstico reservado. Sin embargo, diariamente hay en Bogotá más víctimas silenciosas. ¿Cuántas se necesitan para que la Administración tome cartas en el asunto? La razón de una ciudad son sus habitantes. La planeación, la gestión, la prestación de servicios públicos, solo tienen sentido si su objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas. Pero en el transporte esto se ha olvidado.

En Bogotá, este parece funcionar bajo la dinámica de que los usuarios solo importan cuando pagan el pasaje. Y de que la prioridad es mantener la rentabilidad del negocio para los transportadores.

Por ejemplo, en las mesas de conciliación luego del paro de transportadores se discutió la democratización de TransMilenio, el pico y placa ambiental para el transporte colectivo, los impactos del Plan Maestro de Movilidad en el negocio. Pero no se habló de la mala calidad del servicio, ni del maltrato a los pasajeros, ni de quién debe defender los derechos de los bogotanos. Esto refleja la poca intención de los transportadores por modernizarse y la falta de una posición distrital firme.

A pesar de la gravedad del accidente, como en otras ocasiones, la Secretaría de Tránsito y Transporte no hará mayor cosa. Los transportadores y sus agremiaciones guardarán silencio y seguirán aprovechando el despelote.

¿Hasta cuándo los usuarios seguirán huérfanos y presos de los intereses económicos de los transportadores? Por eso, la licitación de rutas, el recaudo centralizado, el fortalecimiento del ente gestor del transporte y los cambios en su funcionamiento son inaplazables. Urgen medidas de alto impacto lideradas por el Alcalde y su equipo. La conciliación es importante, pero al Alcalde no le puede temblar la voz ni la mano para defender a los bogotanos.

(*) Politólogo con una maestría en gestión urbana de la Universidad Católica del Paraná (Brasil) .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.