Desde hoy, Macondo podría existir

Desde hoy, Macondo podría existir

Sentado bajo un almendro polvoriento, el viejo Luis saca los lentes y trata de fijar su mirada cansada en el volante que un hombre le entrega y que de inmediato llama su atención: ‘Aracataca necesita tu voto’.

25 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Mientras se acomoda en el taburete para resguardarse del sopor de las tres de la tarde, sigue con la vista al desconocido por la calle polvorienta.

Este entrega más papelitos en las casas de maderas carcomidas y techos de zinc perforados por el óxido.

La hojita que le llegó a Luis es la misma que en las últimas semanas se reparte por todos lados en Aracataca y que tiene enfrascados a algunos de sus habitantes en una pelea que no es macondiana.

“¿Está usted de acuerdo con que al nombre de nuestro Municipio se le agregue la palabra Macondo y sea legalmente llamado Aracataca-Macondo?”, es la pregunta del papel, que no es otra cosa que una consulta popular que se realizará hoy en el pueblo para que los cataqueños decidan sobre el original tema.

La idea es del alcalde Pedro Sánchez, quien busca que Aracataca le rinda un homenaje en vida a su hijo más ilustre, el Nobel Gabriel García Márquez.

Además, quiere convertir al municipio en destino turístico, pues está convencido de que al juntar estos nombres los millones de lectores que han leído la obra del escritor sabrán que Aracataca es lo mismo que Macondo: “Aquí es donde está la materia prima de la obra de Gabo”, dice.

Sánchez recorre día y noche el pueblo para explicar la importancia de esta consulta. En la entrada colocó una valla que dice: ‘Bienvenido a Aracataca-Macondo, tierra del realismo mágico’. En ella aparecen el Nobel y el fotógrafo Leo Matiz, otro cataqueño de campanillas.

Según Sánchez, es la primera vez que se somete a consideración del pueblo una propuesta: “No es letra muerta la Constitución del 91, estamos utilizando la consulta popular para que la gente decida”.

Pero pese a todo este entusiasmo hay algunos que no piensan igual que el alcalde y comenzaron a promover que la gente no salga hoy a votar.

Aracataca tiene un potencial electoral de 22 mil personas, incluidos los habitantes de los corregimientos Buenos Aires, Sampués y Cauca, además de veredas y caseríos localizados en la Sierra Nevada.

En las pasadas elecciones para presidente la abstención fue del 67 por ciento: apenas siete mil fueron a las urnas. Para que la iniciativa no se hunda se requiere que voten 7.500 personas.

Los que no quieren Los detractores aseguran que el triunfo del ‘Sí’ generaría trastornos como el cambio de cédula. Sin embargo, el delegado departamental de la Registraduría Nacional, Néstor Muñoz Caballero, aclaró que no se presentará ningún problema, que de pasar la consulta las cédulas viejas seguirán iguales y que a las nuevas se les anexará el Macondo.

Contemporáneos del Nobel que no están de acuerdo con la consulta, como Efraín Oliveros, también dan sus argumentos: “Eso (Macondo) es el nombre de un palo y no suena bien”. Y Gregorio Guette insiste en que eso de nada le servirá. “En este pueblo sólo existen almendros y cauchos”, dice.

Sánchez, quien presentó la idea en noviembre pasado, asegura que en el exterior muchas personas no saben qué es Bogotá, pero sí preguntan por Macondo y Aracataca.

El nombre de Macondo ejerce un poder especial sobre muchos. En 1967, cuando se publicó Cien años de soledad, comenzaron a llegar visitantes a Aracataca, en búsqueda de ese pueblo mágico.

Por eso no es extraño que desde el viernes se encuentren en Aracataca periodistas foráneos que llegaron para seguir el proceso.

“Tenemos que utilizar a Gabo en el buen sentido de la palabra para generar recursos", subraya Sánchez, quien maneja un municipio de 53 mil habitantes con tres secretarios de despacho y 17 funcionarios, que deben afrontar las dificultades de estar intervenidos por la Ley 550, y atender una comunidad con problemas de saneamiento básico.

Allegados a Gabo dicen que ha mantenido reserva sobre el tema y aseguran que no quiere que digan que a Aracataca le cambiaron el nombre porque él lo pidió. .

DOS NOMBRES CON SIGNIFICADO - Macondo. Ese nombre le llamó la atención a García Márquez desde que lo escuchó en los primeros viajes con su abuelo. Lo utilizó en tres novelas como un pueblo imaginario.

Luego encontró que así se llamaba un árbol del trópico parecido a la ceiba.

- Aracataca. ‘Ara’ significa agua cristalina, como la que baja de la Sierra Nevada de Santa Marta por el río que lleva el mismo nombre. ‘Cataca’ se llamaba el cacique chimila que mandaba en esta región. El pueblo fue fundado en 1884 y elevado a municipio en 1915

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