La guía invidente de La Cocha

La guía invidente de La Cocha

Fedencio Jossa se esmeró durante ocho años para que su hija Constanza aprendiera a reconocer el mundo solo con sus manos y sus oídos.

20 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Desde que ella comenzó a caminar y los médicos le dijeron que su pequeña nunca podría ver la luz por culpa de un glaucoma congénito, Fedencio se la llevaba para los cultivos en los que se ganaba el jornal y la sentaba a sus pies para que palpara la tierra y las plantas.

Un día, en un invierno de 1993, supo que Constanza podría defenderse sola el resto de su vida. Estaban caminando muy cerca de la laguna de La Cocha, en Nariño, y de un momento a otro ella se agachó, recogió una hoja del piso y le dijo: “papá, esta es de sauco, la que estabas buscando desde hace rato para el dolor de estómago”.

Hoy, a sus 21 años, ella es capaz de diferenciar el olor y la textura de más de 40 plantas típicas y el canto de 20 especies de pájaros que revolotean por la laguna.

Por eso, lidera un proyecto único en el país: guía a turistas ciegos cuando quieren conocer La Cocha y todo su entorno, uno de los lugares más promocionados de este departamento del sur del país.

Su idea se llama ‘Una nueva forma para mirar el sendero’. Por eso, su principal objetivo es retar los sentidos de los visitantes .

Para lograrlo, escogió varios caminos de la región que recorre en grupo con los limitados visuales. En medio de la caminata, los invita a tocar las plantas, a reconocer sus flores y a sentir su textura.

También reconoce con ellos el canto de las aves. Sin embargo, grabó sus sonidos, y por eso si alguna de ellas no aparece durante la jornada, puede lograr que el turista no se vaya para la ciudad sin escuchar su canto.

Constanza también escribe. Acabó de terminar la redacción de un libro en el que logró un compendio de plantas medicinales con la descripción de sus beneficios. Lo hizo en braille, sistema de escritura para ciegos.

Derrotó al destino En el último trimestre ha logrado llevar a La Cocha algo más de 15 invidentes, todos habitantes de Pasto (Nariño), donde estudia a distancia Comunicación Social.

“Sé que muchos que no pueden ver no se atreven a viajar porque temen ser discriminados o volverse una carga. Pero aquí es diferente. Yo me esfuerzo para que capten la belleza que todas las personas videntes reconocen en este lugar”, dice.

Ella también hace parte de un proyecto liderado por los campesinos de la vereda Motilones, de El Encano (municipio de Nariño donde se ubica La Cocha) quienes se organizaron para ofrecerle a los turistas caminatas ecológicas y recorridos por la laguna, una reserva considerada Patrimonio de la Humanidad por el Fondo Mundial de la Naturaleza.

Constanza se siente satisfecha con su idea y ahora busca financiación para crear un herbario y concentrar en un solo sitio una muestra de la flora más representativa de la zona. Mientras ese proyecto se concreta, se siente feliz porque logró derrotar al destino. “A mis padres les decían que me encerraran, porque a raíz de mi ceguera no iba a servir para nada”.

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