¿Por qué abandonan la universidad?

¿Por qué abandonan la universidad?

Cada vez son más los jóvenes que alargan las filas de ‘desertores’ de la universidad. Unos lo hacen por cansancio, otros porque van perdiendo materias, se sienten desanimados o se casan, pero en la mayoría de los casos, el abandono de la carrera obedece a motivos económicos.

17 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Lo cierto es que la deserción en la educación superior es uno de los problemas más preocupantes. El fenómeno se refiere al abandono, voluntario o forzoso, del programa académico en el que se matriculó un estudiante.

Los estudios demuestran que del 2002 al 2003, 165 mil alumnos que debieron haberse matriculado no lo hicieron. “Desde ese momento, empezamos a poner el tema sobre la mesa. Se sabe, por ejemplo, que en las instituciones de 200 alumnos que ingresan, continúan sus estudios alrededor de 150 y se gradúan 100”, afirma Javier Botero Álvarez, viceministro de educación, quien agrega que en el 2002 había un millón de estudiantes y la tasa de deserción disminuyó a 13,5 por ciento.

“En el 2004, de un trabajo con instituciones para estudiar experiencias significativas, que se presentó durante el Seminario Internacional de Educación, la conclusión que resultó fue que debería poderse hacer un seguimiento individual al estudiante para saber si tiene altas posibilidades de deserción. A él se unieron 70 por ciento de las instituciones”.

LOS MOTIVOS El abandono de los estudios universitarios tiene causas claras: académicas –es el caso del alumno que va perdiendo y se retira porque no cumple con los requisitos de permanencia o, pierde materias, se desanima y se va.

Le siguen los motivos financieros, por lo general, razones económicas relacionadas con la primera causa. Por último, están los problemas familiares y personales, que se deben a motivos más individuales pero que, en la mayoría de los casos, se asocian con condiciones de salud, cambio de estado civil y desmotivación.

Otra de las causas es la falta de orientación profesional: el caso del joven que no sabe bien qué va a estudiar y se cambia de una carrera a otra. “Lo grave es cuando se desmotiva y termina por desertar”, dice el viceministro.

Lo cierto es que la tasa de deserción es más alta en las instituciones privadas por los altos costos de las matrículas y más frecuente en los hombres que en las mujeres (a pesar de la maternidad), sobre todo en las carreras más ‘duras’ con un componente de matemáticas y física. Igual sucede en las de nivel técnico y tecnológico, que los estudiantes usan como trampolín para entrar a la vida profesional.

Sin embargo, la carrera con menos desertores es medicina, por la inversión, y el grado de selección al ingreso.

EN OTROS PAÍSES La deserción es un fenómeno generalizado en el mundo. “Hay países desarrollados con tasas altas, como Alemania y Argentina, sobre todo en casos de estudiantes que dejan sus carreras porque encuentran una nueva opción de vida. Y es muy difícil bajarla del 20 por ciento. Es decir, que de diez, se gradúen más de 80”, sostiene.

¿COMO ENFRENTARLA? Abandonar los estudios tiene consecuencias de orden económico, laboral, emocional y social que afectan tanto al estudiante y los padres de familia, como a la institución y al Estado.

“Es por eso que hoy, como estrategia contra la deserción, las instituciones buscan fomentar el crédito educativo y establecer acciones de tipo afirmativo como los estímulos para transporte público y un subsidio de manutención”, concluye Botero.

ESTRATEGIAS PARA QUE NO DEJEN LAS AULAS PROGRAMAS. La Universidad Nacional, que realizó un estudio sobre deserción estudiantil, a fin de disminuir el fenómeno de la deserción cuenta con estrategias como programas de seguimiento a estudiantes, apoyo de otros pares, consejerías y talleres para facilitar la adaptación de los estudiantes al ambiente universitario. Igualmente, apoyo a la formación docente; programas de bienestar como bono alimentario, de alojamiento intergeneracional y los de atención como consulta médica, odontológica, nutricional y psicológica. Pero entre todas las ayudas se destaca el préstamo estudiantil, que disminuye la probabilidad de desertar en un 50 por ciento en comparación con estudiantes que tienen las mismas condiciones socioeconómicas pero que no cuentan con crédito.

Promedios bajos causan deserción en las públicas.

Tanto la Universidad Pedagógica como la Nacional han realizado estudios sobre los problemas de alta permanencia, repitencia y deserción de sus estudiantes de pregrado. Para el caso de la última institución, las conclusiones de la investigación, que abordó las problemáticas en las sedes Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira, están por darse a conocer.

Según Carlos Reverón, de la Universidad Nacional, cerca del 54 por ciento de los estudiantes que ingresaron entre 1996 y 1998, interrumpieron por lo menos una vez su proceso de estudio. Entre ellos, la posibilidad de retorno es aproximadamente de un 50 por ciento, es decir, cerca de 30 por ciento de los estudiantes se van definitivamente y no tienen una alta probabilidad de regresar.

Así mismo, el 45 por ciento de los estudiantes que ingresan a la Universidad nunca interrumpen su carrera. El 38 por ciento logró graduarse y 7,5 por ciento luego de 14 semestres de matrículas continuas, aún no se gradúa.

Los programas de alta deserción definitivamente los encabezan las carreras relacionadas con el área de ciencias humanas y básicas. Sin embargo, las condiciones que se presentan son distintas: mientras que para el caso de básicas se da en los primeros semestres, para humanas en los últimos. Por sedes, el mayor número de desertores se presenta en Medellín y la más baja en Manizales.

Al analizar el comportamiento en los distintos programas, hay tres grupos diferenciados. “El primero, compuesto por ciencias puras, ingenierías y diseños, en los que las desvinculaciones son motivadas por el rendimiento académico de los estudiantes. El segundo grupo, por razones voluntarias del estudiante; en el que se cuentan todas las ciencias humanas, artes y ciencias de la salud. Y, el tercero, en el que los porcentajes de retiro producido por la aplicación normativa es tan importante como la voluntaria, particularmente en las ciencias económicas y agropecuarias”, sostiene el estudio.

Las personas que desertaron de la Universidad coinciden con los promedios más bajos del examen de admisión, el bajo nivel educativo de sus padres y las peores condiciones socioeconómicas. De igual forma, se encontró que no lograron buenos niveles de integración social y académica. En el estudio realizado por la Universidad Pedagógica se encontró que el 36 por ciento de los casos de abandono de la carrera (de los 7.000 estudiantes) se debe a que la universidad no llenó sus expectativas, a las dificultades de adaptación o a los cambios de carrera.

Para el 70 por ciento de los desertores incidieron aspectos como los métodos de estudio, el tiempo que podían destinarle y las metodologías pedagógicas.

De igual forma, para el 50 por ciento de los desertores también son importantes las condiciones económicas, las bases académicas del bachillerato y la motivación con la carrera.

Cerca del 50 por ciento de los estudiantes trabaja. No obstante, los que lo hacen dentro de la Universidad como asistentes o monitores, tienen un riesgo tres veces menor de desertar que todos los estudiantes

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