La guerra de la ETB contra las ratas

La guerra de la ETB contra las ratas

Para controlar esta plaga, es quizás más util un gato que una trampa con cebo. Según los especialistas, los roedores sufren de neofobia o miedo a lo novedoso y desconocido. Aunque pueden ser útiles las trampas de canasta. También se pueden emplear fumigantes, siempre y cuando se tengan precauciones con los niños, donde los hay, y con las mascotas.

17 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Operarios de varias estaciones de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá(ETB) como las de Suba, Niza, Bosa, Chicó y el centro de la ciudad libran una lucha diaria no solo contra los vándalos que roban las redes y dejan a los usuarios sin líneas telefónicas.

También sostienen una singular y muy dura lucha contra las ratas que llegan por los ductos subterráneos hasta las cámaras telefónicas, donde está el cableado. Los roedores dañan los cables y, como efecto, dejan a muchos suscriptores con los teléfonos mudos.

Los trabajadores de la empresa han recurrido a la malicia, a toda suerte de trampas y de técnicas para exterminar esa plaga o, al menos, alejarla de sótanos y cables. “Las ratas buscan los cables para afilar sus dientes y para que no les crezcan más. Son muy hábiles. Ellas ya conocen una ruta y si en medio de ese camino les dejamos una trampa con comida, la eluden.

Por eso hay que dejarles el cebo en un un punto cercano a su ruta, para que se lo coman”, comentó Ricardo Mancera, coordinador del equipo de gestión ambiental de la ETB que ha venido trabajando en el control de los roedores.

Debido a que las cámaras telefónicas son muy estrechas y en ellas tienen que trabajar los operarios en reparaciones o reconexiones de redes, las trampas se han utilizado poco.

El método más utilizado son las fumigaciones, que han acabado con ‘legiones’ enteras de roedores en centrales telefónicas como la de Niza.

“Mueren muchas, pero al día siguiente aparecen otras y no dejan trabajar con tranquilidad. Son una verdadera plaga”, dijo una de las trabajadoras de esa estación telefónica.

En una de las centrales de Bosa, los trabajadores estaban desesperados con los roedores y la gran cantidad de pulgas que cargaban. Aquí no las pudieron controlar ni con veneno ni con fumigantes.

Pero hace un año, optaron por usar parlantes ‘antirratas’ o con ultrasonido y los pusieron en la puerta de entrada de la central, para alejarlas.

Estos equipos emiten ondas sonoras de alta frecuencia, por encima del nivel audible al oído humano y que solo pueden ser captadas por los roedores. Una decena de centrales telefónicas tiene hoy instalados ese tipo de parlantes, que funcionan con éxito.

Otro recurso que le ha funcionado a la ETB ha sido la colocación de aditivos a las corazas plásticas que cubren los cables telefónicos. “Como les sabe a feo, están dejándose de comer los cables y ya no se liman los dientes en ellos”, comentó Mancera.

Simultáneamente, la ETB ha sellado con ‘espuma expansiva’ algunos de los ductos de las estaciones que conducen a sótanos y cámaras telefónicas. Así les cortan el paso.

Será un batalla que nunca terminará. Porque las ratas proliferan , sobre todo, en época de invierno –cuando el agua sube en las alcantarillas y los roedores salen a buscar escondites–, donde hay desaseo y en los alrededores de lugares donde hay obras, expresó Frank Romero, tecnólogo de Continental Fumigaciones.

2,6 millones de metros cuadrados fueron fumigados por la Secretaría Distrital de Salud el último año en Bogotá, para controlar las ratas. Las áreas donde más abundan los roedores son en Engativá y Bosa, por humedales, basureros y suciedad del río Bogotá.

CÓMO CONTROLARLAS Los roedores durante la época invernal tienden a salir de sus madrigueras y a buscar ‘refugio’ en la primera zona verde, caño, parque o casa que encuentren en el camino. La rata que más abunda en la ciudad es la de alcantarilla que tiene de 20 a 30 centímetros de largo. Esta plaga puede causar varias enfermedades en los humanos a través de sus excrementos (salmonelosis, parasitismo) o la orina (leptosperosis, tifo murino).

Penetran en cualquier parte creando huecos y ampliándolos con sus colmillos

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