Florida: con susto pero no listos para temporada

Florida: con susto pero no listos para temporada

Tras los fuertes aguaceros y los primeros ventarrones causados por la tormenta tropical Alberto sobre el estado de la Florida, autoridades locales, habitantes y miles de turistas tuvieron esta semana un anticipo de la que se prevé como una de las temporadas más agitadas de los últimos tiempos.

14 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Alberto no llegó a adquirir ayer, en tierra, la categoría de huracán que se temía; por eso, quienes aún no habían adquirido los implementos y víveres básicos para pasar la época –que se prolongará hasta el 30 de noviembre– trataban de hacerlo ayer a las carreras. La tormenta entró en la mañana, con vientos de más de 100 km por hora, un poco menos de los que tiene un huracán de categoría uno, y dejó a más de 20 mil personas sin energía, provocó inundaciones menores y altas marejadas. En la tarde estaba en el estado de Georgia, y se dirigía a Carolina del Sur, perdiendo cada vez más fuerza.

El director del Centro Nacional de Huracanes, Max Mayfield, llamó la atención de los habitantes advirtiéndoles que si bien Alberto “estuvo lejos de ser un Katrina o Wilma”, sí ocasionó inundaciones y olas de alto nivel.

Además de Florida, Texas, Missisipi, Luisiana están bajo peligro, lo mismo que países del área del Golfo de México, como Puerto Rico, República Dominicana y Cuba, donde fueron desalojadas unas 25 mil personas.

Los huracanes, según la escala Saffir-Simpson .

Categoría uno, con vientos entre 119 y 153 kph, arranca ramas de los árboles y palmeras, derriba algunas señales de tránsito, ocasiona daños en casas móviles y arrastra embarcaciones pequeñas.

Categoría dos, con vientos entre 154 y 177 kph, causa daños en techos, ventanas y puertas de casas y edificios antiguos, derriba arbustos o los deshoja totalmente, y hace destrozos en marinas y puertos.

Categoría tres, con vientos entre 178 y 209 kph, deja inundaciones graves en zonas costeras, destruye edificios pequeños y daña edificios altos. También puede arruinar por completo una casa móvil y arrancar árboles de buen tamaño.

Categoría cuatro, vientos de entre 210 y 249 kph, levanta techos y derrumba muros en las casas, así como en los edificios viejos. Daña edificaciones altas, puede voltear carros y tumbar semáforos y señales de tránsito.

Erosiona las playas y deja inundaciones mayores.

Categoría cinco (catastrófico) llega con vientos de más de 250 kph, que arrasan todo a su paso: destruye casas, levanta carros, arrastra edificaciones menores, rompe los vidrios de todas las edificaciones altas, derrumba partes de puentes y ocasiona inundaciones.

Seguros: incrementos entre 30 y 150 por ciento .

Asegurar una casa o propiedad en estos días resulta una labor imposible en el sur de la Florida.

Tras los millonarios destrozos dejados por los huracanes los dos años anteriores –que nada más en el 2005 ocasionaron pérdidas superiores a los $20.000 millones de dólares–, ninguna compañía de seguros quiere recibir clientes nuevos y algunas no están renovando las pólizas de sus antiguos asegurados.

Para miles de propietarios, la época se inicia con pólizas vencidas, reclamaciones sin pagar y elevadísimos aumentos en su cuota anual de seguro.

Pues, con el beneplácito de las autoridades estatales, las compañías de seguros que operan en Florida lograron este año aumentos de entre 30 y 140 por ciento en el valor de las pólizas.

Los principales afectados son quienes viven en zonas costeras o en casas o edificios que no están construidos con los nuevos códigos de seguridad.

La excusa de las aseguradoras es que ya no tienen presupuesto para asumir los daños de otra temporada y que aún tienen pendientes cientos de reclamaciones de 2004 y 2005. Nadie sabe a la fecha qué pasará con quienes no tienen seguro, bien sea porque no lo pueden pagar o porque no han encontrado una compañía que quiera ofrecérselo.

Así organizan a los ciudadanos.

La gobernación tiene un Equipo de Respuesta de Emergencia del Estado, y dispone líneas telefónicas de emergencia, con atención en español, y las alcaldías trabajan con Policía, bomberos, la Cruz Roja, el distrito escolar y las oficinas locales de emergencia, para manejar el tráfico, recoger escombros, cerrar escuelas, controlar a la población y socorrer a los necesitados.

Cada familia debe tener una estrategia que involucre a todos sus miembros.

Llegada la hora todo el mundo debe saber qué hacer, adónde evacuar y cómo actuar.

Como mínimo se debe tener agua potable (un galón diario por persona) para sobrevivir de tres a siete días, comida en lata y no perecedera, abrelatas manual, cobijas y almohadas, dos mudas de ropa, linternas, radio de pilas, hielo y un botiquín.

También pañales y suficientes reservas de medicamentos.

Además, se pide tener el carro tanqueado, dinero efectivo y guardar en una bolsa plástica y en un lugar seguro los documentos importantes para la familia (licencia de conducción, tarjetas de seguro social, pasaportes y pólizas de los seguros).

Las casas debe ser protegidas con los contraventanas de acero (o madera en su defecto) y los carros parqueados dentro de los garajes o sitios alejados de árboles o postes.

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