El juego político del próximo gobierno

El juego político del próximo gobierno

“Señor Presidente, todos mis amigos dicen que usted me va a nombrar ministro y no sé qué decirles”. “Pues dígales -le respondió el Presidente- que yo lo nombré pero usted no aceptó”.

12 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Este chiste, que se lo atribuyen a Ernesto Samper, ha cobrado vigencia en los últimos días a raíz de la tensión que se ha creado entre los grupos uribistas por la confección del nuevo gabinete, por los nombramientos en las embajadas y en otros cargos de alto rango.

Los nuevos ministros causaron desconcierto.

En el Congreso, los liberales oficialistas se preguntaban cómo era posible que, teniendo una votación más alta que hace cuatro años, Uribe haya decidido nombrar directamente a los jefes de los partidos.

Eso solían hacerlo los presidentes hace veinte años, cuando necesitaban ministros que ayudaran a armar las escurridizas bancadas políticas.

En los cuatro años que agonizan, la coalición de Gobierno la ha armado el propio Presidente desde Palacio.

¿Juan Lozano era consejero de qué? Se preguntaba en la sede social del Senado un congresista del uribismo cuando supo que su colega Oscar Iván Zuluaga ocupará el cargo de Lozano en Palacio. Su pregunta, cargada de ironía, apuntaba a señalar que desde el punto de vista político los llamados altos cargos del Gobierno ya no son ni sombra de lo que eran antes. ¿Alguien se acuerda del nombre de al menos dos ministros del Medio Ambiente?, remataba el parlamentario.

Y es que, justamente, el balance que más se ha hecho en estos días es de qué manera el Presidente está tratando de equilibrar la balanza entre los grupos que lo apoyaron en la pasada campaña y cuyos líderes quieren despegar en punta para las presidenciales de 2010.

Uno de los temas de análisis es hasta qué punto las embajadas son una forma de aniquilamiento político, así estén revestidas del dorado exilio diplomático. El nombramiento de Luis Alfredo Ramos como nuevo embajador en Caracas dejó la sensación de que le dieron un premio de consolación ante la imposibilidad de nombrarlo en un ministerio de importancia.

En cambio, el de Claudia Blum en las Naciones Unidas sí se sabía que tenía el carácter más de recompensa personal que de búsqueda de nuevos trampolines políticos. En Nueva York está su familia más cercana y ella quiere estar a su lado.

Las apuestas en el Congreso siguen dándose por el duelo entre Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos. ¿Quién sale más beneficiado con la nueva baraja burocrática? Santos en el Ministerio de Defensa tendrá en sus manos, desde el punto de vista político, un ‘arma de doble filo’.

Si en estos cuatro años no desbarata la estructura de las Farc o caen los cabecillas de esa agrupación, la Seguridad Democrática pasará a la historia como un catálogo de buenas intenciones. Santos pasaría sin pena ni gloria.

Pero si llegare a haber un éxito significativo en este campo, el nuevo ministro de Defensa puede ser catapultado como sucesor de Uribe, en contrapeso de Germán Vargas Lleras. Este tendría que contentarse con ver desde las gradas del Capitolio cómo crece su rival político.

Burocráticamente hablando, la elección de Carlos Medellín, del grupo de Vargas Lleras, como nuevo Contralor, podría crear un mayor equilibrio con Santos.

Pero entre los dos jefes políticos no tendrá mayor sentido cuánta burocracia manejan, sino cuántos puntos ganan frente a la opinión pública.

De todas maneras, Vargas Lleras ya no podrá pedir un paz y salvo al ministro del Interior en el que diga que no tiene cargos en este Gobierno, como lo hizo hace un año con Sabas Pretelt. De manera pública, Juan Lozano ha aceptado que estará en el gabinete a nombre de Cambio Radical.

Otra punta del análisis que se hacía en el Congreso es que el nombramiento de María del Rosario Guerra como ministra de Comunicaciones, si lo hubiera hecho otro Presidente, Ernesto Samper o Andrés Pastrana, por ejemplo, habría causado una reacción en los medios del tipo "fue un premio al clientelismo".

La nueva ministra es de la familia Guerra, otrora objeto de los más agudos comentarios de prensa sobre la manera como ha empobrecido al departamento de Sucre.

Un ex serpista (porque ya no queda ni un serpista activo en el Congreso), dijo que la nula reacción en contra de este nombramiento se explica porque todos los que antes llamaban clientelistas, quedaron purificados en el momento en que se unieron al Presidente Uribe.

¿Dónde quedó la oposición? El ala liberal que dirige César Gaviria entró en el limbo. No hará oposición, pero tampoco entrará al Gobierno. Y el Polo Democrático tomó vacaciones anticipadas. Están fuera del país Carlos Gaviria y Antonio Navarro.

Lo que pasa con el Ministerio de Comunicaciones es que ya no tiene el poder que tenía antes. Ni siquiera dispone de la empresa insignia del sector, Telecom. Inravisión dejó de existir y pasó a ser un instituto de segunda. El Ministerio no manda en la televisión, donde lo hace la Comisión Nacional de Televisión. Y tampoco tiene mayor juego en la regulación del sector de los celulares. A duras penas entrega unas frecuencias. "Me cuentan que lo vieron en Palacio hablando con el Presidente", le dijo un amigo a Eduardo Pizano, otro de los que sonó con insistencia para entrar al nuevo gabinete. "Ah sí, pero fue llevando a unos coreanos que querían hablar de la entrega masiva de computadores", respondió.

Pizano ya fue ministro, pero esa posición no le valió mucho como caudal político cuando aspiró a la alcaldía mayor de Bogotá. Y es que los ministerios ya no son plataforma de lanzamiento político. El nuevo nacedero de liderazgos está en las alcaldías y en las gobernaciones. Uribe hizo carrera en el Congreso, pero fue la gobernación de Antioquia la que le dio una amplia figuración.

Quizá el último ministro que salió "ranqueado" como presidenciable fue Serpa. Pero justamente haber sido ministro de Samper se constituyó también en el "Inri" que no lo dejó llegar a la Presidencia.

Más bien, los ministerios se han convertido en quemaderos políticos.

Fernando Londoño, que figuraba como ministro estrella hace cuatro años, al punto que se decía que con él nacería el conservatismo como fuerza con vocación de poder presidencial, salió del gabinete en medio de los escándalos por su participación en Invercolsa.

La Procuraduría, además, lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por quince años. La razón: siendo ministro, intervino ante el Ministerio de Transporte y el Invías en favor de una firma de la que había sido su apoderado.

En la política moderna es mejor no ser ministro, pero tener alta ascendencia con el Presidente, como Fabio Echeverry Correa. Porque en el fondo, el problema con los ministros de Uribe es que, a la larga, se convierten en sus secretarios. El verdadero ministro de todo es el propio Presidente.

1.500 millones de pesos recibió el Partido Conservador para su funcionamiento desde el primero de enero hasta el 19 de julio de este año.

La plata del Estado para poder sostener los partidos Además de formar parte del tren ganador, el Partido Conservador recibió una buena noticia en los últimos días.

La Registraduría Nacional del Estado Civil ordenó el pago de 1.500,9 millones de pesos para su funcionamiento desde el primero de enero hasta el 19 de julio de este año.

Esta cifra está relacionada con su representación en el Congreso de la República y con el hecho de mantener viva su personería jurídica.

La resolución de la Registraduría que destina estos recursos es la número 3777 de junio 2 de 2006.

Otros partidos que recibieron dinero para sus gastos de funcionamiento, pero que ya no serán más acreedores de este beneficio pues a partir del 20 de julio perderán su personería por haberse quedado sin representación en el Congreso son: -Movimiento Nacional de Reconciliación, 230 millones de pesos.

-Moir, 73 millones de pesos.

-La Nueva Fuerza Democrática, que dirigía Andrés Pastrana, 52 millones de pesos.

-El Nuevo Liberalismo, 279 millones de pesos.

-Y el Frente Social y Político, que ahora forma parte del Polo Democrático, 65 millones de pesos.

Colombia Democrática, del senador Mario Uribe, primo del Presidente, recibirá por su funcionamiento de esta primera parte del año 335 millones de pesos.

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