La voz de los usuarios

La voz de los usuarios

Álvaro Gómez Mendoza, que usa la vía a diario y en representación de un grupo de usuarios, envió la siguiente carta a esta Redacción. La carta llegó el 30 de mayo, tres días después de implantadas las medidas temporales por parte de la Secretaría de Tránsito: “En esta oportunidad queremos manifestar las consecuencias que encontramos a partir del día de hoy (30 de mayo) las personas que utilizamos la Autopista Norte a diario.

10 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Con el plan para mitigar la congestión en la Autopista Norte el problema fue trasladado al costado oriental, donde hoy se encontró una congestión desde antes de la Calle 170 y solo hasta pasar el retorno del Colegio San Viator se pudo avanzar.

¿Será que en la Secretaría de Tránsito no existe un equipo de personas que analice inteligentemente una solución al problema de la Autonorte, sin perjudicar a los colegios, las empresas, el comercio y demás usuarios de la misma? Hay que tener en cuenta los horarios pico de la mañana de todo el tráfico de colectivos y buses escolares, de estudiantes de la Universidad de la Sabana, la Udca, la Escuela de Ingeniería y otras de este sector.

Cabe anotar que el sistema TrasMilenio llega solo hasta la Calle 170, y esa calle se convierte en un cuello de botella. En este punto, los buses alimentadores pasan cada 30 minutos, por lo cual se debe hacer uso del servicio de flotas intermunicipales, rutas de servicio colectivo, vehículos particulares y motos, entre otros.

Un día entre semana hubo un ensayo de controlar el flujo vehicular sin necesidad de cerrar los retornos, manejando el carril de entrada y salida de los mismos, así como la salida de vehículos por las diferentes calles que desembocan a la autopista. Ese día nos tardamos 15 minutos entre la Calle 235 y la 170, lo cual fue muy razonable.

En todo el trayecto contamos no más de 10 policías de tránsito y una gran cantidad de conos que ayudaron en gran medida al flujo vehicular. Tengo entendido que hoy en día se requieren cerca de 30 agentes para administrar el caos generado con esta nueva medida.

Ojalá haya otra solución para un problema que, sumado a las obras de ampliación y construcción del puente del centro comercial Santa Fe, nos vamos a ver en la necesidad de quedarnos a vivir en la oficina y reportarnos en la casita únicamente los fines de semana”.

En un viaje más reciente (miércoles 7 de junio), una ejecutiva que trabaja en la zona de Ciudad Salitre, en Bogotá, y vive en Chía gastó una hora y 40 minutos de su casa, cuando en los días en que le va bien gasta 45 minutos: “Y la situación del miércoles no fue una excepción, sino que toda la semana estuvo igual de trancado”, concluye.

SOBRE LOS ABSURDOS DE LA AUTONORTE.

Un lector hace algunos comentarios adicionales sobre las fallas de la Autonorte: “Estuve releyendo una sección de Vehículos pasada, en la cual se mencionaban los absurdos sobre la Autopista Norte.

Fue bastante acertado en sus apreciaciones; sin embargo, con todo respeto, se quedó corto con respecto a otra serie de dificultades que presenta tan importante vía, no solo al ingreso y la salida de Bogotá, sino del departamento y del país.

Si tomamos el mismo sentido que EL TIEMPO inició, de sur a norte, se encuentra que desde la calle 76 con Caracas comienza la congestión por ser una vía estrecha para recibir a tanto peatón, TransMilenio y los vehículos.

En la calle 100, el trancón es inmenso en dos sentidos, por la paralela de la Autopista y por los vehículos que vienen del occidente para tomar la Autonorte. Esto se debe básicamente a que hay dos carriles para pasar debajo del puente. Por otro lado, si va por la autopista y desea tomar la paralela, para subir por la calle 116, se forma otro trancón. Más adelante, se presenta un grave inconveniente, y es pasando el puente vehicular de la 127; la congestión es inmensa normalmente, y en hora pico, ni hablar.

En la 134 también se forma congestión. La calle 170 es un verdadero embudo.

Las congestiones desde el almacén El Éxito, hasta casi llegar a Makro son terribles todas las mañanas hasta las 9 a.m. y los fines de semana se requiere la ampliación total de la vía, diría yo, hasta la calle 195.

El sentido norte-sur requiere la ampliación desde la calle 195 hasta la 170.

Todos los días los trancones son inmensos y ni hablar los domingos después de las 3 de la tarde. La 134 es otro nudo, todo porque hace falta ampliar un carril para la paralela debajo del puente. Por último, hay un cuello de botella grandísimo en la paralela, enseguida del puente de la 92, formado por los vehículos que van a ingresar al Antiguo Country por la calle 82”.

Álvaro Villamarín G.

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