Indice para medir desequilibrios de las economías

Indice para medir desequilibrios de las economías

¿Qué es el Indice de Desequilibrios? El primer Indice de Desequilibrios (ID), conocido como el Misery Index, fue construido en 1970 por Arthur M. Okun con el objetivo de medir los desequilibrios propios de la economía de un país. En primera instancia, este índice se derivaba de la suma de los niveles de inflación y desempleo de un país. (VER GRAFICO)

08 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Pese a que este indicador enviaba buenas señales en términos de desajustes económicos, dejaba de lado otros factores macroeconómicos que son indispensables para evaluar los desequilibrios de una nación. En este sentido, el Observatorio de Coyuntura Internacional (Ocei) desarrolló un Indice de Desequilibrios Complementario (IDC) y uno agregado (IDA).

Los elementos que contiene el IDC son el desempeño del saldo del balance del público y el saldo de la cuenta corriente para un determinado período. Por su parte, el IDA se deriva de la suma entre el IDC y el ID.

El cálculo de estos indicadores contempla una muestra de 30 países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde).

Adicionalmente, se evalúan las condiciones de Brasil y Argentina. El período analizado es entre 1990 y 2004.

Es importante mencionar que al realizar el cálculo del IDC un superávit o un déficit del sector público cuenta como un efecto negativo sobre el índice, con diferente ponderación en cada caso.

Por un lado, un superávit puede ser el reflejo de un exceso de traslado de recursos de los agentes privados para financiar el gasto público, que se traduce en una pérdida de eficiencia o de capacidad de producción al interior del país.

Por otro lado, un déficit fiscal puede significar una continua búsqueda de recursos en el mercado por parte del sector público que puede conducir a un alza en las tasas de interés de la economía y a un desplazamiento de la inversión privada.

Teniendo en cuenta estos efectos, el superávit cuenta con una ponderación del 25 por ciento, mientras que el déficit con una del 100 por ciento.

En materia de cuenta corriente, un superávit en ésta tiene un efecto ambiguo sobre el IDC, toda vez que evidencia un exceso de ahorro en la economía que es prestado al exterior, que si bien puede ser favorable para el crecimiento económico, puede ser interpretada como un desaprovechamiento de los recursos locales. Por el contrario, un déficit en la cuenta corriente se interpreta como una fuga de capitales, en donde los recursos locales son altamente utilizados para la adquisición de bienes importados o son invertidos en el exterior.

Adicionalmente, detrás de un desbalance negativo en la cuenta corriente puede haber una alta salida de divisas por concepto de pago de intereses o dividendos que se asocian a créditos o recursos recibidos desde el exterior.

Teniendo en cuenta estos argumentos, el efecto negativo del superávit en cuenta corriente tiene una ponderación del 25 por ciento, mientras que el déficit tiene una ponderación del 100 por ciento. De los resultados de los índices de desequilibrios, sobresale Irlanda, país que registra un IDA de 7,39 puntos, mientras que el peor nivel de la muestra lo presenta Turquía con un IDA de 32,93 puntos.

Cabe mencionar que la positiva condición de Irlanda se deriva principalmente de la progresiva reducción de su inflación, la cual se mantiene en niveles cercanos al 4 por ciento, y del buen comportamiento del crecimiento económico.

Por su parte, para el período de análisis Brasil registra un IDA de 23,16 puntos, mientras que Argentina alcanza un valor de 19,5 puntos.

En estos dos casos, los altos niveles del indicador se asocian principalmente a los períodos de hiperinflación que registraron en los años noventa los dos países.

¿Cómo funciona la progresividad tributaria en Colombia? El principio de progresividad de un sistema impositivo se constituye como una de la principales bases para alcanzar la redistribución del ingreso de un país, toda vez que este principio se asocia a la búsqueda de la equidad.

En este sentido, un impuesto es progresivo en la medida en que logre que las contribuciones entre los individuos sean diferentes, dependiendo de su capacidad contributiva, es decir de su nivel de ingresos. Sin embargo, poner en práctica este principio se convierte en una tarea difícil de alcanzar por las autoridades económicas, pues el sistema impositivo también debe cumplir con el principio de eficiencia, el cual en algunas ocasiones choca con los fines de la progresividad.

De acuerdo a un estudio de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), en el caso colombiano el Impuesto al Valor Agregado (IVA) no es un impuesto regresivo, como usualmente se piensa. En general, los colombianos pagan cerca del 6,3 por ciento de sus ingresos por concepto de IVA, y la tarifa no varía mucho entre los diferentes deciles (estos deciles corresponden a una división asociada a los ingresos mensuales de los hogares, de acuerdo con la encuesta de ingresos y gastos del Dane de 1994).

En el caso del impuesto de renta, los 6 primeros deciles de la población realizan mayores pagos por concepto de IVA que por impuesto de renta, mientras que en los últimos cuatro deciles la relación se invierte, pues los pagos por renta triplican a aquellos asociados al IVA.

Adicionalmente, el estudio de la Dian concluyó que pese a los problemas que presenta el sistema tributario colombiano, al observar su incidencia sobre el índice de Gini, indicador que busca medir la distribución del ingreso en un país, se encuentra que el sistema tiene efectos positivos sobre la distribución del ingreso nacional. En este sentido, de acuerdo con la Encuesta de Ingresos y Gastos del Dane correspondiente al año 1994, cuando se calcula el indicador antes y después de impuestos, se encuentra que los tributos de renta y de IVA en Colombia logran reducir en 7 puntos la concentración del ingreso entre las personas naturales que declaran renta, y en 3 puntos la del total de hogares colombianos.

¿Cómo es el manejo de la política monetaria por parte del banco central de Chile? La política monetaria del Banco Central de Chile está encaminada a la protección del valor de la moneda nacional, el peso chileno, buscando un nivel de inflación bajo y estable.

Este esquema se conoce como régimen monetario de meta de inflación, que al igual que en Colombia (inflación objetivo), busca encaminar la economía por una senda de crecimiento sostenido, de pleno empleo y de bienestar para la población.

El banco central de Chile procura mantener la confianza de los agentes a través de la estabilidad de precios, contribuyendo al ahorro, la inversión y aumentos de productividad, que consecuentemente se ven reflejados en crecimiento económico. Así mismo, una inflación controlada, favorece la generación de empleo de la economía.

Los efectos de la política surgen de los distintos canales por los cuales se transmiten los cambios en la política monetaria hasta llegar a afectar la inflación. La política monetaria sigue una orientación anticíclica que, además de preservar la estabilidad de precios, busca evitar las variaciones extremas del gasto global, o demanda interna, que pueden generar riesgos innecesarios en los mercados financieros.

Por otra parte, el Emisor se encarga de mantener una comunicación clara con los agentes del mercado, generando un fuerte efecto en las expectativas inflacionarias. A su vez, la política monetaria también puede cumplir un rol en la estabilización del producto en el corto plazo, mientras sea coherente con el nivel de la meta de inflación en el mediano plazo.

El esquema de inflación en Chile incorpora los siguientes requisitos: 1) Debe existir una meta explícita en un tiempo determinado.

2) La meta de inflación debe primar sobre cualquier otro objetivo de política que pueda afectar el nivel de inflación en un plazo determinado.

3) El banco central debe tener independencia en el uso de sus instrumentos.

4) El banco central debe tener la capacidad técnica para usar modelos empíricos razonables para predecir la inflación.

A partir del año 2001, la meta de inflación del banco central de Chile se define como un rango simétrico de 2 por ciento a 4 por ciento, con una meta puntual de 3 por ciento, el cual debe ser cumplido de manera permanente en un horizonte de mediano plazo de dos años. El banco central se preocupa por el nivel de inflación cuando se ubica por fuera del rango, bien sea por encima como por debajo del rango establecido. De tal forma, el banco central no busca un nivel de precios inferior al definido por su rango, por el riesgo de caer en una deflación que puede resultar costosa en términos de empleo y producción.

¿Qué son los depósitos centralizados de valores? Los depósitos centralizados de valores son entidades que prestan el servicio de custodia de valores, facilitando las operaciones de transferencia de estos con el fin de reducir riesgos, mejorar la eficiencia de las operaciones y colaborar al crecimiento del desarrollo del mercado de capitales a nivel local.

Los títulos son administrados a través de un sistema computarizado de alta seguridad, reduciendo así el riesgo de la tenencia física de los títulos, mejorando los tiempos de transacción y el cobro de rendimientos de capital e intereses.

En Colombia están autorizados como depósitos centralizados de valores, Deceval (Depósito Centralizado de Valores de Colombia S.A.) y el DCV (Depósito Central de Valores de Banco de la República). El primero recibe títulos inscritos en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios y el DCV administra títulos valores que emita, garantice o administre el Banco de la República y los títulos valores que constituyan inversiones forzosas o sustitutivas a cargo de sociedades sometidas al control de la Superintendencia Financiera, distintos de acciones (según los artículos 21 de la Ley 31 de 1992 y 22 del Decreto 2520 de 1993).

El poseedor de un título, tiene la opción de convertirlo en un título inmaterial, mediante una operación denominada desmaterialización. En este procedimiento, una vez convertido el título físico en un registro electrónico, se anula para su posterior destrucción. Igualmente cuando lo estime conveniente el depositante puede ordenar la materialización, caso en el cual se le expide un nuevo título con idénticas características.

Los títulos desmaterializados se registran por su correspondiente valor en la cuenta de valores en administración que señale el depositante directo.

Los títulos desmaterializados de una misma especie, con idénticas características y condiciones financieras, fecha de inicio de vigencia y de vencimiento se consolidarán en un solo título, cuyo valor será la sumatoria de estos.

Los depósitos centralizados de valores se encargan de cobrar ante el Emisor de cada título los derechos patrimoniales de los títulos en custodia a través de certificados de derechos patrimoniales. En estos últimos se relacionan los derechos ejercidos, condiciones financieras e identificación del tenedor de los títulos. Así mismo, el día del vencimiento, el Emisor debe abonar a los depósitos centralizados de valores y éste a su vez consigna electrónicamente en la cuenta asignada previamente por el Depositante Directo a través del banco de liquidación

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