La Hermana Rosa se la juega en su primer pronóstico

La Hermana Rosa se la juega en su primer pronóstico

Tuve que retarlo al ‘Porra’ porque, con un punzón, me rayaba las paredes recién pintadas del apartamento marcando, como cuando estaba en la cárcel, los días que faltan para que empiece el Mundial. El ‘Porra’ es un barrabrava que está pasando por un mal momento. Un Juez le prohibió la salida del país cuando ya tenía los pasajes en primera clase para él y su lugarteniente, el ‘Cabezón’ Mamúa.

08 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Para colmo, el ‘Porra’ está actualmente sin club. Ha presentado su prontuario y videos de sus mejores golpizas a diversas instituciones. Ahora, solo le resta esperar. Insiste, mientras tanto, en ubicarse frente al televisor parado sobre el respaldo del sofá. Aduce que le recuerda estar en la tribuna. Trato de disuadirlo. Lo trajo al grupo Esteban, el Inspector de Robos y Hurtos, que está en la edad en que todo lo quiere saber, todo lo quiere averiguar. “¿Por qué a los hinchas se les llama hinchas?”, pregunta.

El filósofo, semiólogo y chef matriculado Juan José Serenelli (Jota Jota, el ‘Yaya’ Serenelli) acepta el reto.”Hincha –pontifica– viene de las viejas cinchadas, donde dos grupos de muchachos tiraban de ambos extremos de una soga para determinar quién tenía más fuerza. ¿Para quién vas a cinchar? solía ser la pregunta habitual. De cinchar a hinchar hay apenas un paso”.

La sapiencia de Serenelli nos abruma.

Otra cosa que nos sorprende es la información sobre el estadio de Munich.

Dicen que tiene un sistema de luces por el cual su fachada, al igual que un camaleón, cambia de colores según la ocasión. Se pone roja cuando juega el Bayern y azul cuando lo hace el TSV Munich 1860. Pero, además, se pone verde cuando Alemania juega mal y se cubre de rubor si pierde por goleada.

Durante los días de semana, mediante una inteligente redistribución de las graderías, el estadio puede convertirse en una casilla telefónica con capacidad de 1.500 teutones sentados y, extremando la posibilidad, en una práctica nevera para llevar a la playa.

Llega el momento esperado. La Hermana Rosa lanza su primer pronóstico. Una multitud se ha reunido bajo nuestro balcón aguardando la fumatta blanca, señal de que la mentalista ha llegado a una decisión.

En efecto, la Hermana se comió ocho de los hongos alucinógenos que le enviara el pariente lejano de Evo Morales; Huevo Morales; y ahora echa humo por los oídos. “Ganará Alemania 3 a 0 –ruge la vidente– con goles de Klose, a los 32 del primer tiempo, y de Ballack y Huth a los 8 y 24 del segundo”.

Luego, se desmaya.

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