EL JUNIOR REUNIÓ A SUS CAMPEONES

EL JUNIOR REUNIÓ A SUS CAMPEONES

En dos tiempos, como en cualquier partido normal pero, fuera de los minutos reglamentarios, con emotivas horas de más, Junior celebró su fiesta por la conquista de la tercera estrella en la historia del balompié profesional. Ni los mismos organizadores esperaban tan rutilante éxito popular y, quizá, el más sorprendido era el máximo accionista de la institución, Fuad Char, quien no salía de su asombro por la cantidad de hinchas que se presentaron para el primer tiempo.

21 de enero 1994 , 12:00 a.m.

Ese período tuvo lugar en el estadio Romelio Martínez, el fortín de la calle 72, escenario sagrado y respetado por visitantes rivales en aquellas épocas memorables, algo lejanas, algo recientes, que sirvieron para colocarle dos estrellas al escudo tiburón .

Prácticamente desde el mediodía, el viejo coliseo se fue llenando, poco a poco, para el reencuentro de viejos hinchas con su ídolos del pasado. Porque la junta directiva consideró que nada mejor para celebrar era un compromiso entre los campeones del 77 y los campeones del 80, con entrada gratuita.

Y a los 10.000, 12.000 o 15.000 aficionados no les importó soportar, como antes, los rayos solares. A todos por igual, ya que a diferencia de hace unos años, por estos días el Romelio Martínez no tiene el techo de la tribuna principal.

La emoción creció cuando llegaron los invitados especiales, colombianos y extranjeros, pero especialmente estos últimos, de nacionalidad argentina: el director técnico José Varacka, el entrenador-jugador Juan Ramón La Bruja Verón, el arquero Juan Carlos Delménico y Carlos Alberto La Pinza Vidal.

Varacka dio la vuelta en medio de una salva de aplausos y los jugadores del 77 y el 80, ya formados para el choque amistoso, recibieron similar recompensa.

El conjunto del 77 era el preferido en la antesala, quizás porque rompió el ayuno, el de más categoría, de más nombres: Delménico; Oscar Bolaño, Dulio Miranda, Gabriel Berdugo, Jesús Toto Rubio; Julio Comesaña, Rafael Reyes, Vidal y Alfredo Arango; Ariel Valenciano y Verón.

El del 80, integrado por varios suplentes porque la defensa del 77 repitió tres años más tarde, tenía juventud: Jaime Deluque; Eduardo Carrillo, Luis Villarreal, Carlos De La Torre, Ringo Amaya; Pedro Vásquez, Campero Cervantes, Luis Cabeza; Carlos Molinares, Fernando Fiorillo y Bonifacio Martínez.

Se impuso la juventud 5-2 (3-2), con cuatro goles de Fiorillo y uno del emergente Eduardo Varela, mientras Ariel Valenciano (padre de El Bombardero Iván René) estuvo en lo suyo (el contacto con la red) en un par de ocasiones.

Nadie salió del estadio antes de que terminara el compromiso. De nuevo, se juntaron Verón y Arango Verango , como alguna vez los describió, hablando de un mismo jugador, Juan Gossaín, la versión pasada de la sociedad que en la tercera estrella forman Carlos El Pibe Valderrama y Víctor Pacheco; Bolaño y Rubio con las proyecciones de siempre; el trabajo incansable de Cervantes; la creatividad de Cabeza y las definiciones de Valenciano y Fiorillo.

Pero la ovación mayor en cada intervención fue para Delménico. El Loco , como llaman al ahora cuarentón que llegó a Barranquilla con escasos 21 años y desde su debut, el domingo de carnaval de 1975, se metió el público en el bolsillo, sacó pelotas con los hombros, desvió potentes remates y hasta echó al saque de banda, lanzándose de pecho, un balón dividido a ras de piso.

El segundo tiempo de la celebración sin público en las tribunas pero con representantes de barras, prensa, artistas e invitados especiales (una asistencia aproximada de 1.000 personas) se escenificó en el Hotel del Prado, con la fiesta ofrecida desde las 9 de la noche, con la presencia del precandidato presidencial Ernesto Samper Pizano.

Los campeones del ayer se reunieron con los actuales. El gobernador Gustavo Bell Lemus entregó al equipo campeón del 93 la distinción Puerta de Oro, además de un pergamino. La directiva otorgó, como en el béisbol de Grandes Ligas, el anillo de campeón a cada integrante del conjunto y solo uno fue guardado: el del capitán Pibe Valderrama, quien debido a su férrea personalidad, se mantuvo concentrado con la Selección Nacional en Bogotá.

Y después, en medio de anécdotas, fotos para el recuerdo y la música de Juan Piña, Willie Calderón y el Grupo Banana, la emotiva celebración juniorista se prolongó por largas horas...

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