LA JUSTICIA TIENE PALACIO

LA JUSTICIA TIENE PALACIO

Primeros meses de 1987. En el costado norte de la Plaza de Bolívar, el Palacio de Justicia mostraba aún las huellas de la toma guerrillera de un año y unos meses atrás. El edificio no estaba ocupado. De hecho, el abandono era total. Solo una bandera de Colombia cubría la herida mayor en su fachada principal.

28 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

La pregunta era entonces: Qué debía hacerse con la edificación? Dos alternativas se presentaban: remodelarlo o tumbarlo y hacerlo de nuevo.

Esta segunda solución surgió como la más apropiada. Un consejo de ministros determinó que el arquitecto del primer Palacio, Roberto Londoño, se hiciera cargo del nuevo proyecto.

Londoño quedó vinculado al trabajo, como lo estuvo hace 28 años con la primera obra. En 1962, recién egresado de la Universidad Nacional, había ganado el concurso para el diseño del primer Palacio, que, luego de muchas vueltas, terminó de construirse en 1975.

Ahora volvía a empezar. Es fácil entender los dilemas que se le presentaron. Empezando por un hecho irrebatible: la ubicación de la construcción --sobre la Plaza Mayor-- hacía de este proyecto el más importante de la arquitectura colombiana del momento.

Además, el diseño presentaba una serie grande de exigencias. La administración de Justicia se había replanteado completamente, lo cual determinaba necesidades diferentes a las de la sede anterior.

Pero no era solo cuestión de espacio. Para alojar a los miembros de la Corte Suprema y el Consejo de Estado, la seguridad debía desempeñar también un papel primordial. Por ello, los asesores del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) fueron consultados durante todo el proceso. Se pensó en vías de acceso más claras. Asimismo se dio prioridad al sistema de evacuación.

Otra variable era su pertenencia a la Plaza de Bolívar. Esto obligaba a mantenerse dentro de ciertos parámetros en cuanto al ancho y a la altura de la construcción, para mantener la proporción con el Capitolio, el edificio Liévano y la Catedral Primada.

Se había establecido, por ejemplo, que la altura máxima de la fachada no debía sobrepasar la de la catedral.

Por último, el edificio debía transmitir una imagen. La sede de la Justicia --en este caso-- debía representar una idea de democracia, que se podía conseguir con sitios abiertos al público. De hecho, el espacio interior del proyecto definitivo es una prueba de lo que se quería: permitirá a la gente pasar de la Plaza a la calle 12.

Del viejo Palacio de Justicia solo se conservaron la cimentación y los sótanos. Como cosa curiosa, algunos materiales recuperados fueron enviados a las penitenciarías de Acacías en Meta y La Picota en Bogotá. Otra parte servirá para la nueva obra.

De resto todo el concepto es nuevo. Se construirán cincuenta mil metros cuadrados. La parte subterránea tendrá cuatro niveles, para aparcaderos, depósitos, archivos y cafetería de empleados.

Sobre la carrera 7a. estará la Corte Suprema de Justicia. Sobre la octava, el Consejo de Estado. En el bloque que da a la calle 12 estarán las oficinas de los magistrados. Los dos últimos pisos estarán destinados a restaurante, biblioteca y sala de máquinas.

En la parte presupuestal el organismo encargado era el Fondo Rotatorio del Ministerio de Justicia, que ha ido girando poco a poco los cuatro mil millones de pesos necesarios para la construcción.

La Sociedad Colombiana de Arquitectos (SAC) actuó como cuerpo asesor de esa entidad. Para cumplir con ese encargo, fueron designados seis profesionales: Dicken Castro, Arturo Robledo, Germán Samper, Sergio Trujillo, Louis Kopec y Nicolás Rubio.

Diseñador y asesores saben que están expuestos a las críticas, como lo estuvieron los anteriores. Pero, como dice Germán Pardo, presidente de la SAC, solo el tiempo dirá quién tiene la razón .

En unos dos años los bogotanos verán el tercer Palacio de la Justicia. Los dos anteriores fueron destruidos. El de la toma guerrillera y el de la carrera 6a. con calle 11, incendiado, con sus archivos y todo, el 9 de abril de 1948.

Desde ese momento, la Justicia ha seguido un largo camino en busca de su sede definitiva. RASGO RIEGOS Germán Pardo Sánchez, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos: El nuevo Palacio de Justicia tiene una arquitectura contemporánea y guarda relación con la Plaza de Bolívar, conservando su altitud y unos paramentos adecuados en todos sus costados.

Es una arquitectura con rasgos monumentales, respetuosa y sobria, como corresponde al Palacio de Justicia.

A ello contribuyeron el diseño de sus proporciones y los materiales que se van a utilizar como son la piedra y el bronce de la ventanería.

El proyecto establece un espacio interior que se acusa en la fachada con un baldoquino (cubierta soportada por columnas de naturaleza simbólica) situado en el centro de la fachada y establece una comunicación entre el espacio ambiental de la Plaza con un recorrido peatonal hasta la calle 12, dando una continuidad espacial a todas la zona.

Hay un cuerpo bajo de cuatro pisos de altura en el cual en un extremo estará la Corte Suprema de Justicia y en el otro el Consejo de Estado.

Sobre la calle 12 se hace una torre baja, destinada a las oficinas de los magistrados, que se ha dispuesto retrocedida de la fachada para no alterar las proporciones de la Plaza Mayor y que además sirve como telón para ocultar las fachadas comerciales de la calle 12 .

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