Capitalismo descalzo

Capitalismo descalzo

Guy Sorman es un reconocido analista político francés, defensor de la libertad individual desde una perspectiva humanista, que estuvo recientemente dictando varias conferencias en algunos países latinoamericanos en donde tuvo oportunidad de expresar sus impresiones sobre el futuro de la región.

05 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Las ideas y la discusión filosófica son parte de la teoría. De todas maneras para él lo importante es lo concreto: una atenta e inteligente observación de la sociedad. No tiene modelos, ni acepta verdades universales. Tampoco existen recetas. Cada país desarrolla un liberalismo particular que evoluciona obedeciendo a distintos patrones sociales y culturales. Y esa diversidad, argumenta, es muy positiva. Pero la libertad individual y la democracia como el mejor camino para garantizar la tolerancia, son principios no transables. Para Sorman el libre mercado es un medio, no un fin. Si la sociedad encuentra una nueva forma para mejorar el bienestar de los más pobres, él sería el primero en aceptarla.

Con base en estas consideraciones sostuvo que a América Latina le conviene más un gobierno de izquierda, como el de Lula -que no aplique su programa- que el retorno a una derecha conservadora y seudoliberal. Sostiene que el verdadero peligro no es una izquierda estilo Lula o Bachelet, sino el populismo de Chávez, en Venezuela, y Morales, en Bolivia.

A esta conclusión llega después de que la evidencia histórica demuestra que los dos extremos han sido nefastos para la región. Las políticas de izquierda, basadas en las nacionalizaciones, ciertamente no ayudaron a los pobres. En Bolivia hay que tener en cuenta que las empresas ya habían sido nacionalizadas en los años 50 y privatizadas en los 80, sin que ello causaran efecto alguno sobre los indígenas, cuyo principal sustento es el cultivo de coca. Por su parte, las políticas de derecha, basadas en el mercado tampoco dieron resultados en la década del 90. Ahí están, para comprobarlo Argentina con Menen, desde 1990 y hasta el 2000, o el Perú con Toledo desde hace cinco años. El crecimiento se presentó en estos casos pero sólo benefició al 20 por ciento de la población. La razón es porque en América Latina, donde existen tremendas desigualdades, se requiere al mismo tiempo la distribución y la riqueza.

La solución en su opinión no está simplemente en planteamientos generales a favor de la derecha o la izquierda sino en la búsqueda de un ‘capitalismo descalzo’ que sea una buena respuesta socieconómica al populismo. Todo ello lo lleva a concluir que la ‘crisis del liberalismo’ no existe. En realidad debe buscarse un programa común de partidos democráticos de derecha e izquierda, que mire a la izquierda del centro.

Mirando estas reflexiones con relación al caso colombiano, la gran explicación de la derrota del Partido Liberal en la campaña electoral fue no haber presentado un programa de centro izquierda que representara estas ideas y que mirara hacia el futuro. Evidentemente resultó claro que un programa basado en forma genérica en la socialdemocracia no fue suficiente y por eso no llegó plenamente a la población.

Consultor internacional .

"Cada país desarrolla un liberalismo particular que evoluciona obedeciendo a distintos patrones sociales y culturales”.

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