Sexualidad: la biología regula, pero la psiquis decide

Sexualidad: la biología regula, pero la psiquis decide

A medida que la historia avanza y se aclaran temas en ese oscurantismo de la sexología, salen, por desgracia, conceptos no bien definidos o con llamadas de atención bastante amarillistas sobre la sexualidad, que pueden derivar hacia una nueva mitología en el sexo.

04 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Se vuelve a hablar de la indudable influencia de factores bioquímicos en la atracción. Lo curioso es que no se concreta el aspecto neurofisiológico, pero sí se deja a un lado la importancia de la atracción y el deseo en el ser humano (la psiquis y el eros).

Así las cosas, lo intangible y lo subliminal no tienen cabida como marcador biológico. Pido por eso, desde esta tribuna, que no caigamos en biologismos mecanicistas donde se confunden peligrosamente la sexoafectividad y las sustancias químicas que regulan nuestra neurosexología.

Ahora se habla mucho de estudios serotoninérgicos y su relación con el amor y el sexo. Frente a ellos debo decir: sí a la regulación de hormonas en la respuesta sexual, no a su influencia total y determinante en el sentimiento y la imaginación. Cierto es que la biología regula, pero también lo es que la psiquis decide.

No debemos confundir la atracción del primer momento con la pasión subsiguiente. Esta no disminuye (como suele creerse) sino que se trasforma, dependiendo, claro está (y al margen bioquímico), de la seducción, la imaginación, la sensualidad, la voluptuosidad, la complicidad, la comunicación y el erotismo, que deben conjugarse siempre.

No podemos descubrir lo ya conocido, asumido y doliente como es la desilusión, el desamor y el fracaso. No hacen falta neurotrofinas ni otras respetables sustancias químicas para medir y controlar la fuerza de la ilusión, el deber del mantenimiento o la destrucción del sentimiento.

Neurotizar la psiquis y el eros no lleva más que a crear nuevos mitos y terrores en la sexualidad de quienes caigan en ellos.

* Médico psiquiatra con master en sexología, universidades de Barcelona y Valencia (España).

Pregunta de la semana Tengo 29 años. No me pasaba antes, pero cuando estoy en la intimidad con mi novia, antes de penetrarla ya estoy eyaculando. No sé qué me pasa.

Gracias por su consejo.

Eduardo Apreciado lector: Al parecer estaría presentando un tipo de eyaculación precoz, secundaria y circunstancial. Es muy posible que a su edad la intención de “quedar bien” y disfrutar el sexo con su pareja lo llenen de ansiedad en esos momentos (ansiedad anticipatoria de fracaso).

Le sugiero que se relaje todo lo que sea necesario para disfrutar de lo que hace, en lugar de estar pendiente de cómo lo hace. No es bueno querer ser actor y espectador de la misma escena.

Además, tenga confianza con su pareja y cuéntele lo que le pasa. La idea es que esto no sea una tragedia sino que ella actúe no como crítica sino como una cooterapeuta en su situación. Le sugiero leer el libro La magia del sexo, de Miryam Stoppard.

Si puestos en marcha estos consejos la situación sigue presentándose por dos o tres meses más, le aconsejo que consulte con un especialista. Envíe sus inquietudes al correo pol_bravo@yahoo.es. Cada semana Carlos Pol seleccionará algunas para publicarlas con sus respuestas

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