La contaminación no es invencible

La contaminación no es invencible

Este invierno, Santiago ya ha vivido cuatro ‘preemergencias ambientales’. Ello significa que se suspenden las clases de educación física en los colegios y se recomienda a ancianos y niños no salir a la calle.

04 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Además, se cierran por 24 horas 396 industrias, se prohibe el uso de calefacción a leña o a carbón y se impide el tránsito de casi medio millón de automóviles, buses y camiones. Y las multas para los conductores que no respetan la prohibición pueden llegar a los 90 dólares.

Santiago, con una población de 6 millones, está situado en un valle entre cadenas montañosas. Y casi todo el año hay un fenómeno de inversión térmica que crea un techo en forma de nube gris sobre la ciudad.

¿Quiénes contaminan? Además del millón 100 mil vehículos livianos que transitan por la ciudad, las industrias del sector sur de Santiago contribuyen en forma importante a la contaminación.

Los santiaguinos ya no discuten la restricción permanente, un día a la semana, del uso de su automóvil, en caso que no tenga convertidor catalítico. El 80 por ciento de los carros tiene convertidor catalítico.

Pero cuando hay preemergencia ambiental, el 20 por ciento de los autos catalíticos debe quedarse en casa.

Cuando hay episodios de máxima contaminación, se cambia el tránsito de las avenidas más concurridas y algunas se convierten en vías de uso exclusivo para vehículos de transporte público.

Otra medida importante es el empleo de gasolina sin plomo, única que se vende desde julio de 2001. La Empresa Nacional de Petróleo, ENAP, afirma que los combustibles que usan los chilenos están entre los mejores del mundo. Un 25 por ciento de los carros de Santiago usan diesel, pero a diferencia de lo que ocurre hoy en Colombia, ese combustible, que también usan buses y camiones, está adaptado a la norma Euro II.

El Plan de Prevención y Descontaminación de Santiago, que se aplica desde 1997, está sometido a revisiones. Hasta hace poco, las alertas se basaban en la densidad de las partículas de hasta 10 micrones que flotan el aire de Santiago y se quedan en los bronquios. Pero ahora el control se hace sobre las emisiones de partículas de hasta 2,5 micrones, que llegan a los alvéolos y provocan neumonías, cáncer e infartos al miocardio.

El senador Guido Girardi, de profesión médico, dice que “en Santiago se registran mil neumonías cada día. Los asesinos silenciosos son el ozono y las partículas de menos 2.5 micrones”. Y contra ellos se libra hoy una guerra sin cuartel.

396 industrias de Santiago son cerradas por 24 horas cuando la ciudad entra en estado de ‘preemergencia ambiental’

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