Los pájaros y las escopetas

Los pájaros y las escopetas

‘Ernesto Báez’ o Iván Roberto Duque, como se lo conoce en los juzgados que le han seguido procesos por homicidio agravado y secuestro extorsivo, ha sido paramilitar por años sin cuenta. No solo se reivindica tranquilamente como miembro de un grupo que ha producido hechos de inenarrable crueldad contra civiles inermes; es, además, en la actualidad, su ‘vocero político’. No se trata, pues, de un paramilitar cualquiera, sino de uno de sus líderes.

03 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Y es este destacado representante del universo de los crímenes atroces y de lesa humanidad que tanto han degradado el conflicto armado colombiano, quien, en tono agresivo y con calificativos despectivos hacia la Corte Constitucional, ha cuestionado duramente el fallo que emitió ese alto tribunal, el pasado 18, sobre la Ley de Justicia y Paz. El silencio del Gobierno frente a semejantes manifestaciones ha sido tan notorio que la Corte se ha visto obligada a enviarle una carta en la que le pide tomar medidas.

Es comprensible que a los jefes paramilitares no les guste una sentencia que tapó boquetes que se habían dejado abiertos en su beneficio y apretó algunas tuercas sueltas en la ley. Incluso, tiene sentido que expresen sus críticas, pues, al fin y al cabo, son una contraparte de un gobierno en una negociación de sometimiento a la justicia. Pero cuando lo hacen en un tono altisonante y hasta amenazante, las cosas pasan de castaño oscuro. ‘Báez’ llegó a calificar a los magistrados de “paraguerrilleros” (término que hace honor al macartismo y la ceguera anticomunistas de la extrema derecha que él representa) y a pedir que una Asamblea Constituyente le quite poderes a la Corte Constitucional. Como si cada vez que un bandido se viera afectado por un fallo hubiese que cambiarle la institución que lo emitió. Colombia, generosa en proverbios, tiene uno que calza como un guante para este caso: los pájaros tirándoles a las escopetas. No hay que olvidar, por otra parte, que la última vez que una Constituyente se ocupó de estos asuntos hizo algo con lo que sueñan los jefes paramilitares y del narcotráfico: tumbó la extradición.

Si bien el descaro del vocero paramilitar es perfectamente explicable, asombra que el Gobierno no haya reaccionado de inmediato. ‘Báez’ está diciendo estas cosas hace más de 15 días, cuando se informó el fallo. Y lo más sorprendente es que la Corte Constitucional se haya visto en la necesidad de enviarle al presidente Álvaro Uribe una carta formal cuyo contenido, si bien no se ha hecho público, manifiesta la preocupación del alto tribunal por los pronunciamientos que hace en su contra, con toda tranquilidad, un criminal desmovilizado, sin que el Gobierno considere necesario salirles al paso enérgicamente. ¿No será hora de poner al ‘doctor’ Duque-‘Báez’ y a los suyos en su lugar?

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