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UN NO LEGAL Y UN SÍ CLANDESTINO

UN NO LEGAL Y UN SÍ CLANDESTINO

Aunque no está legalizado el aborto en Colombia, para nadie es un secreto su práctica clandestina. Así ha sido siempre. En las comunidades indígenas se conocieron algunas prácticas clandestinas, así como también legislaciones que calificaban el aborto como delito y lo castigaban.

Los gobernantes de Colombia y demás miembros del Gobierno, así como particulares, también se han interesado en el tema del aborto.

El Código Penal vigente entre 1880 y 1936 rechazaba el aborto excepto el terapéutico, es decir, cuando era necesario para salvar la vida de la mujer.

En 1912 el senador José Vicente Concha presentó un proyecto de Código Penal en el que eliminaba el aborto terapéutico, pero a pesar de convertirse en Ley de la República nunca se puso en vigencia.

En 1936 se aprobó un nuevo Código Penal, que estuvo vigente hasta 1980. Allí se eliminó la figura del aborto terapéutico.

En 1980, se aprobó el Decreto 100 de 1980 que al referirse a los delitos en contra de la vida rechaza el aborto en Colombia aunque retoma el aborto terapéutico estrictamente en casos en los que está en juego la vida de la mujer.

Entre estos decretos y entre las polémicas suscitadas se han presentado varios proyectos de legalización del aborto. Ninguno ha prosperado.

En 1975. el senador de Antioquia Iván López Botero presentó el proyecto de Ley 17 cuya ponencia en contra fue presentada por el Senador Víctor Cárdenas Trujillo. Cuatro años después, la representante Consuelo Lleras de Samper, presentó el Proyecto de Ley 95. La ponencia en contra estuvo a cargo del representante Gilberto Salazar Ramírez.

Después de estos intentos fallidos, el senador Eduardo Romo Rosero, presentó el proyecto 17 (julio de 1987), que aún no se discute.

Es un asesinato : Iglesia Católica La posición radical de la Iglesia Católica siempre ha impedido que algunos países se animen a tomar una decisión en favor del aborto y prefieran seguir conservando los principios morales .

Desde la Santa Sede, pasando por el Papa Juan Pablo II y sus antecesores, hasta obispos y sacerdotes, han dicho No al aborto. Es un asesinato .

Esta es también la posición firme del Episcopado Colombiano, y una preocupación de toda la Iglesia. Es más, el Papa, de su puño y letra, dirigió una carta a los gobernantes del mundo para que en la cumbre del Cairo no aprueben nada que atente contra el futuro de la humanidad, menos el aborto , dice monseñor Jorge Ardila Serrano, obispo de Girardot.

El aborto es el homicidio aún más agravado porque se trata de una víctima indefensa .

También la Comisión Pontificia para la Familia, con sede en Roma, se ha pronunciado sobre el peligro de legalizar el aborto. Y más recientemente, los presidentes de las Conferencias Episcopales de América latina se reunieron en Santo Domingo para pronunciarse sobre el tema.

Rechazan el aborto como medio para hablar de calidad de vida y planificación familiar .

El aborto nunca podrá ser un medio de regulación de la natalidad porque atenta contra el derecho del niño que vive y espera nacer. Solo Dios es dueño de la vida humana .

La calidad de vida que buscan los proyectos abortistas se concibe como consumo y placer , dice el documento que también reitera las ventajas de los métodos naturales de planificación y critica el imperialismo anticonceptivo actual .

Define como mitos falsos las teorías según las cuales mayor población significa más miseria, deterioro del ambiente y difícil acceso al desarrollo .\ Sobre este tema, el sacerdote José Vicente Echeverry, párroco de La Macarena (barrio Kennedy), asegura que hablar de miseria y superpoblación no es nuevo, y que no son argumentos para legalizar el aborto. Estos problemas se derivan de otras situaciones y circustancias accidentales. No se puede matar a un niño .

Voces en favor En Colombia, las autoridades siguen diciendo no al aborto, cuando un grupo de mujeres de este país, de movimientos sociales, de grupos feministas y de académicas creemos en él porque defendemos a los niños, porque pensamos que valen, que deben tener una vida proyectada en el amor, no en el aire, en una simple vida biológica , dice Florence Thomas, sicóloga y profesora de la Universidad Nacional.

Las mujeres que están a favor del aborto defienden una vida habitada , que es la vida esperada y deseada, única capaz de transformar un feto en ser humano; la vida que merecen los niños y las niñas .

Según ella, el aborto no es una panacea, es un drama y va a seguir siendo un drama indispensable para las mujeres hasta que la cultura siga siendo machista y patriarcal, que decide pasar por alto a las 400.000 mujeres que abortan cada año en Colombia.

Esta doble moral se ve reflejada en la actual legislación, que es trasnochada y no sirve para nada. Es necesario revisar estas leyes a través de la realidad colombiana.

Por ejemplo, el Estado sabe que hay unidades, centros de abortos, pero no los ataca ni los cierra, porque de lo contrario se le formaría un enorme problema social. Cuando una mujer ha tomado la decisión de abortar, nada ni nadie la hará retroceder.

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