Sí a cárcel por clonación humana

Sí a cárcel por clonación humana

La discusión sobre la clonación humana empezó a calentar motores en la Corte Constitucional, luego del intenso debate sobre la despenalización del aborto. El procurador general, Edgardo Maya, pidió hace unos días al tribunal no despenalizar esa práctica, pues a su juicio defiende la dignidad humana.

02 de junio 2006 , 12:00 a. m.

Así lo consideró en el concepto que envió a los magistrados con el fin de que dejen en firme el artículo 133 de la Ley 599 del 2000 (Código Penal), que castiga con penas de prisión de entre 32 y 108 meses a quienes se les compruebe que realizan esa práctica.

El jefe del Ministerio Público hizo el pronunciamiento dentro de un proceso de inconstitucionalidad contra la norma, interpuesto por el abogado cartagenero Jairo Ruiz Quesedo.

La posición de Maya abre las puertas para otro intenso debate sobre la vida humana, dos semanas después de que la Corte aprobó el aborto en tres casos excepcionales.

La demanda tiene dos ejes centrales que la sustentan. Uno, que la sanción penal por clonación “ataca el núcleo esencial del derecho a la vida”, porque, dice la acción judicial, el fin de la clonación es el de propagar la especie humana.

Agrega que la norma prohíbe y condena anticipadamente la existencia de la persona por medio de la clonación o cualquier otro tipo de procedimiento en un laboratorio.

Para Maya, eso es una exageración porque la norma no atenta contra el derecho a la vida. Además, señala, la clonación de humanos no se ha hecho y no se sabe si se hará.

También rechaza el argumento del demandante en el sentido de que no permitir la clonación afecta la especie humana.

En su concepto, Maya hace un análisis de fondo sobre lo que es la dignidad humana y la manera de defenderla y preservarla.

El segundo argumento esgrimido por el demandante es que la norma vulnera el derecho de toda persona a tener una familia y a reproducirse, consagrado en el artículo 42 de la Carta.

Maya rechaza ese argumento y advierte que en ningún momento la norma limita la procreación humana por medios naturales o asistidos. Agrega que el demandante hace una lectura equivocada del artículo 42 porque este no permite el derecho a generar seres humanos por cualquier medio científico.

En medio de este panorama, algunas personas conocedoras del expediente concuerdan en señalar que la demanda no tiene mucho futuro porque el fallo del aborto da luces sobre cuál es el criterio de los magistrados en ese sentido.

Investigar con embriones clonados.

En contra La clonación terapéutica no puede desprenderse de un principio fundamental: el respeto a la dignidad humana y a la vida de la gente, en todas sus formas. Aunque no se hace con espermatozoides, el resultado es un embrión humano. Aunque podamos generar vida en el laboratorio, no tenemos derecho a manipularla. Hay otra vía para obtener células madre: todos los organismos adultos las tienen y pueden usarse con fines terapéuticos, sin tener que clonar.

A favor.

El mundo sufre por la falta de órganos y tejidos para trasplantes y terapias para males incurables. La clonación terapéutica abre la posibilidad de resolver estos problemas.

Decir que la vida empieza desde la concepción sería caer en el determinismo. Esta técnica no recurre a espermatozoides; el producto que resulta no puede considerarse embrión, pues nunca se lleva a la matriz. Y no hay embrión sin útero.

Las células madre adultas no tienen la misma potencialidad de las embrionarias. Envejecen a la par con el organismo humano.

¿ EN QUE VA EL TEMA ?.

comunidad científica mundial hay consenso sobre el rechazo a la clonación reproductiva. El debate gira en torno a la llamada clonación terapéutica, es decir, aquella que se hace con fines médicos.

Esta consiste, básicamente, en tomar un óvulo, sacarle el núcleo y remplazarlo por el de otra célula humana (de la piel, por ejemplo). Se fusionan y unos días después, cuando el producto ha alcanzado la etapa de blastocisto, se detiene el desarrollo para extraerle las células madre que contiene y cultivarlas.

Se espera que a futuro sea posible producir, mediante esta técnica, células y tejidos para curar males crónicos como la diabetes y el alzheimer, y hasta generar órganos enteros para remplazar aquellos que estén dañados.

Si bien algunos científicos ya encontraron la forma de obtener líneas celulares (el organismo tiene más de 200, entre ellas linfocitos, neuronas y células musculares), aun no saben cómo usarlas para resolver problemas específicos. A raíz del escándalo del coreano Hwang Woo-Suk, los investigadores ahora proceden con cautela y no anuncian avances que no estén sustentados.

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