El pueblo más bello de España

El pueblo más bello de España

A unos 200 kilómetros de Zaragoza aparece Albarracín, algo así como un pueblo fantasma enclavado en una montaña, inmóvil, como si Cronos se hubiera quedado haciendo la siesta. Después de serpentear por una vía delgada pavimentada y empinada, se llega a la entrada, donde ya no pueden pasar carros medianos.

01 de junio 2006 , 12:00 a. m.

A partir de ahí se debe atravesar un arco y caminar por varios minutos por una calle empedrada hasta llegar a un punto más alto, donde se ven las primeras casas de madera, yeso y piedra.

Al fondo se observa una muralla de piedra del siglo XIV, que sube y baja por el filo de la montaña, que en algunos sectores está destruida por el tiempo.

En ese momento se escuchan con más fuerza los sonidos de los pájaros que los de los mil habitantes que tiene esta población, declarada como el pueblo más bello de España y uno de los paisajes culturales más importantes de Europa.

Sus calles, en piedra, parecen fósiles, y las casas hacen delgados laberintos a media luz, debido a que las estructuras están ladeadas, como si se fueran a caer apenas con un suave golpe. Por dentro, estas tienen escaleras que van de un piso a otro. Son habitadas por artistas y poetas, quienes se comprometen a resguardar su antigüedad y a cumplir con el silencio.

Además del paisaje, que ha servido de musa para reconocidos escritores como el peruano Mario Vargas Llosa, un castillo, que está en lo alto de la montaña, es uno de los atractivos.

Arriba hay que utilizar la imaginación para descubrir, entre las ruinas de piedra, un lujoso palacio musulmán, que fue descubierto por arqueólogos.

A su vez, la casa del Obispo, que ha sido restaurada y hoy es una especie de museo, tiene antiquísimos artilugios eclesiales, desde custodias, la cama, la cocina y hasta las medias que utilizaban los religiosos en esa época.

Los que cuidan el patrimonio de este lugar, cerca de Teruel, quieren un turismo cultural, para lo que tienen disponibles 96 residencias.

En este pueblo no solo se puede disfrutar del lugar más silencioso del mundo, sino imaginar, en cada recoveco, personajes de cuento, de armaduras y espadas.

TERUEL, LA TIERRA DEL AMOR PROHIBIDO.

La historia de dos amantes que murieron por un amor imposible hace siglos todavía se escucha en Teruel, una población a menos de dos horas en automóvil desde Zaragoza. Incluso, ya le hicieron un lugar donde la leyenda reposa para siempre: la Fundación de los Amantes de Teruel.

Allí están los cuerpos, como momias, de un hombre y una mujer que, en 1217, no se pudieron casar hasta que él no demostrara su riqueza al padre de su doncella.

Además de esta historia, uno de los símbolos de Teruel es un toro muy pequeño (le dicen torico, de hecho en esta ciudad la mayoría de palabras son adaptadas y las terminan en co, como bonico, en lugar de bonito) al que acomodaron en una columna y le hicieron toda una plaza. Este toro es símbolo de las batallas de Alfonso I, rey católico que derrotó a los musulmanes.

Como es constante en esta región de España, los árabes tuvieron mucho que ver con las bellas edificaciones religiosas y las torres mudéjar, que mezclan los símbolos del cristianismo con la cerámica, propio de los musulmanes. Es patrimonio de la humanidad.

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