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Extraña muerte en Procuraduría

Extraña muerte en Procuraduría

El pasado 4 de mayo, a las 2 en punto de la tarde, se escuchó un disparo en el sexto piso de una de las sedes alternas de la Procuraduría General, ubicada en la carrera décima con calle 16, en pleno centro de Bogotá. Dos de las vigilantes –Anayiber Ramos y Nancy Tocarruncho– corrieron a la sala de monitoreo de cámaras y encontraron tirado en el piso el cuerpo de Carlos Julio Wilches Gelves, miembro del equipo de seguridad de la entidad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de mayo 2006 , 12:00 a. m.

Al final del día, un equipo especial de la Sijín y un fiscal realizaron el levantamiento del cadáver e iniciaron la investigación sobre el extraño deceso.

Según un informe preliminar, el hombre –un ex sargento de la Policía de 45 años– tenía un impacto de bala en el corazón y un revólver (de propiedad de la entidad) muy cerca a su mano derecha.

A pocos metros del cuerpo se hallaron dos notas: una, dirigida a procurador general, Edgardo Maya Villazón, y la otra, a la esposa de Wilches.

“Tomo esta decisión debido a una investigación que van a iniciar en mi contra, por la pérdida de una munición. No tengo nada que ver”, dice una de las cartas.

Arqueo de armas y balas Fuentes del Ministerio Público le dijeron a EL TIEMPO que, efectivamente, esa mañana se le notificó oficialmente a Wilches el inició de una investigación en su contra por la pérdida de munición de propiedad de la entidad.

Y aunque cartas y notificación llevan a concluir que Wilches se quitó la vida debido a ello, no se descarta que haya sido víctima de un homicidio.

“Se han tejido muchas historias. Incluso se ha llegado a decir que alguien le disparó desde un edificio aledaño”, aseguró ayer un funcionario del Ministerio Público.

Por eso, las notas que habría escrito de su puño y letra están siendo analizadas por grafólogos, así como el proyectil que quedó en su cuerpo.

También se valoran grabaciones de videos de seguridad: “Durante el mediodía y las 4 de la tarde de ese día, se acercaron al lugar tres personas, pero ninguna pudo ingresar a la oficina donde estaba Wilches”, dice un investigador.

Además, se ordenó un arqueo de las armas y de la munición de la Procuraduría, para establecer si existe o no un faltante.

“Los primeros indicios señalan que desaparecieron varias cajas de munición.

Al parecer, el descuadre se detectó hace poco cuando se quisieron retirar varios paquetes para una práctica de polígono”, le dijo a este diario uno de los investigadores.

Tres salidas Lo cierto es que tras la muerte de Wilches, la Procuraduría General ordenó un remezón en esa dependencia que afectó al jefe de seguridad y a otros dos funcionarios de la misma área del ex policía muerto.

Uno fue declarado insubsistente el mismo día de la muerte de Wilches y los otros dos salieron el 10 y el 22 de mayo.

Sin embargo, fuentes de la entidad aseguraron ayer que el retiro de este personal se hizo con base en la facultad discrecional que tiene, por ley, el Procurador y que, en al menos en uno de los casos, se debió a bajos resultados.

Por ahora, el caso quedó en manos de una de las unidades de reacción inmediata de la Fiscalía General.

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"Procurador: tomo esta desición debido a una investigación que van a iniciar en mi contra, por la pérdida de una munición en la entidad. Pero no tengo nada que ver" Texto de una de las cartas encontradas cerca al cuerpo de Carlos Julio Wilches.

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