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EL PRIMER AÑO DE AUTONOMÍA PALESTINA

EL PRIMER AÑO DE AUTONOMÍA PALESTINA

Ahmed se baja del taxi y sin decir una palabra entrega su tarjeta de identidad a un soldado israelí. Su expresión es tensa mientras el soldado revisa los papeles y después de unos segundos comienza a caminar sobre una carretera sin pavimentar. Mira fijamente al frente, hacia las banderas que cuelgan de postes de la luz y hacia la pequeña caseta que avista en la distancia y a medida que se acerca a ella, comienza a sonreír. Marhaba grita Ahmed, saludando en árabe a dos hombres sentados bajo un techo de plástico sostenido por cuatro palos de madera. Salaam aleikum responden los policías palestinos: la paz esté con usted . Ahmed continua caminando.

Si, se siente distinto, dice el palestino de 27 años, oriundo de Jerusalén. Se siente libertad . Es la primera vez que Ahmed va a Gaza desde que la zona pasó a ser controlada por los palestinos. Es la primera vez que se encuentra en un territorio libre de militares israelíes.

Tener policías palestinos, eso es una gran diferencia. Que sean ellos, nuestros hermanos, los que tienen el control. Poder caminar por las calles sin pensar que en cualquier momento me van a detener (los soldados israelíes) a pedirme identificación o a preguntarme porque estoy caminando aquí o porque estoy sentado allá La Franja de Gaza y la ciudad de Jericó en Cisjordania pasaron a ser zonas de autonomía palestina el 4 de mayo pasado gracias al acuerdo firmado en El Cairo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). A partir de entonces la ocupación militar israelí, que dominaba estas áreas desde hace 27 años, se acabó y los soldados israelíes se retiraron a las fronteras establecidas en ese tratado.

Aunque aún existe una presencia militar israelí en las carreteras que llevan a los 7 asentamientos judíos dentro de la Franja y los 4 que rodean Jericó, por primera vez en su historia, el resto del territorio se encuentra bajo control palestino.

Hay libertad, pero...

El cambio es notable; sin embargo, para la mayoría de los palestinos dentro y fuera de estas zonas, esto aún no es suficiente.

La situación ahora esta mucho mejor , dice Ziad, un taxista de Gaza. Los soldados se fueron. Hay libertad, pero hay problemas, sobre todo por la situación económica. No hay trabajo, explica a medida que recorre las calles de la ciudad y esquiva carros, burros, cientos de mujeres con el tradicional Shador , niños que juegan fútbol sin importarles el tráfico o la basura que invade las carreteras, andenes y plazas.

Esto es un desastre... Gaza es una ciudad de edificios construidos en medio de montañas de basura, admite Mohammed Jadallah, el representante del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP) en los territorios ocupados.

A pocos metros de él un grafito anuncia que no habrá paz hasta que Israel no entregue todos los territorios ocupados, incluido Jerusalén. Aunque se asume que este grafito es obra de alguien perteneciente a uno de los grupos radicales palestinos, como el Hamas o el Jihad Islámico, que se oponen al tratado de paz, la verdad es que para la mayoría de los palestinos la entrega de Gaza y Jericó no es suficiente.

Escepticismo palestino Israel nos dio Gaza y Jericó y piensa que con eso nos vamos a contentar , afirma Mohammed, un palestino de 31 años que vive en el campo de refugiados de Deheisha, a pocos kilómetros del centro de Belén. Yo no creo que ellos vayan a entregar Cisjordania y ya estoy cansado de ser un refugiado dice en su casa de 90 metros cuadrados, donde vive con sus padres, su abuela y 3 hermanos.

Según el tratado de paz firmado entre Yasser Arafat, el líder de la OLP y el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, a la autonomía de Gaza y Jericó seguirán otras tres etapas: la entrega de las áreas de la salud, educación, turismo e impuestos en el resto de los territorios aún ocupados (Cisjordania), proceso que ya comenzó. Y la realización de elecciones en los territorios autónomos.

La tercera etapa del proceso de paz es la extensión de la autonomía a toda Cisjordania, que se llevaría a cabo en dos o tres años e implica la retirada de las fuerzas israelíes, excluyendo los lugares estratégicamente necesarios y los asentamientos judíos.

En la ultima fase, a más tardar dentro de cinco años, se discutirá el status final de los territorios palestinos y de Jerusalén. Pero los palestinos quieren ver una rápida mejoría de su situación. Y esto, dicen, solo podrá ocurrir cuando ellos tengan control sobre todos los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días, en 1967.

La paz está muy bien, mientras nosotros tengamos todos nuestros derechos , declara Said, que trabaja en la estación de radio y televisión palestina establecida en Jericó. Pero no tenemos derechos, no tenemos libertad. Ni siquiera podemos viajar de aquí a Jerusalén o dentro del resto de Cisjordania sin un permiso especial.

De acuerdo al tratado de paz, los palestinos de Gaza y Jericó se pueden desplazar entre una zona y otra por cuatro rutas especificas que atraviesan Israel. Pero no se pueden detener en el camino y no pueden pasar por Jerusalén, para eso necesitan autorización del gobierno israelí.

Jericó está sitiada , dice Abdullah mientras toma te con yerbabuena rodeado de sus seis hijos en el patio de su casa. Este hombre gordo, de tez oscura y 44 años de edad trabajó durante años en una finca israelí, pero que desde el comienzo de la autonomía, ya no le otorgan el permiso para cruzar la frontera .

Por eso algunos palestinos como Rima, una estudiante de 19 años que vive en Hebron (ciudad palestina cercana a Jericó), están convencidos de que la autonomía palestina no llevará a la paz.

La única solución es que los israelíes se vayan definitivamente de toda la zona, dijo. Si es necesario librar una guerra, pues entonces habrá guerra. Yo quiero mi propio país y Arafat no lo va a lograr. El se entregó a los israelíes y ya no le van a dar nada más. Yo no voy a votar por él, voy a votar en contra del proceso de paz. Yo voy a votar por el Islam .

La sombra de la división Uno de los problemas más graves para los palestinos en este momento es la división que reina entre ellos mismos. Aunque Arafat asumió control de las zona autónoma palestina como jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), un alto número de palestinos no están de acuerdo con él ni con sus posturas. Y rehusan aceptarlo como presidente.

El temor es que la falta de soluciones rápidas a los enormes problemas económicos y sociales que enfrentan las autonomías, favorezca el desplazamiento del ala moderada que representa Arafat por parte de grupos radicales como el fundamentalista islámico Hamas (que se especula tiene entre el 30 y el 40 por ciento del apoyo popular en Gaza y los territorios ocupados).

La gente quiere resultados, y una decepción masiva con el proceso de autonomías, reforzaría a los sectores radicales palestinos, que desde un comienzo han calificado a los acuerdos como un engaño de Israel.\ De darse esta situación los avances logrados estarán en grave riesgo ya que para Hamas y otros grupos, la única forma de establecer una paz duradera en la región es obteniendo control total de Gaza y Cisjordania para declarar un Estado palestino con Jerusalén como su capital. Para lograrlo, dicen, hay que sacar a Arafat del poder y revocar los acuerdos de Oslo y El Cairo para negociar uno nuevo.

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