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Un cristal casi tan valioso como el oro

Un cristal casi tan valioso como el oro

El austríaco Robert Buchbauer no quería trabajar en la empresa de su bisabuelo, Daniel Swarovski, el hombre que inventó, en 1895, la manera de cortar con precisión un cristal para lograr que brillara desde todos los ángulos, y que consiguió que su apellido fuera un sinónimo de piedra preciosa. Aburrido de pasar hojas de vida en otros lados, aceptó trabajar en la exitosa empresa familiar y ahora rige el rumbo de Swarovski, que está avanzando con pasos de gigante en el difícil mercado del lujo extremo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de mayo 2006 , 12:00 a. m.

“Nadie necesita tomar café en Starbucks –dice Buchbauer, cuya compañía vende cerca de 2 mil millones de dólares en accesorios de lujo en el mundo–. Nadie lo necesita si el café a veces se consigue gratis. Nadie necesita un iPod. Y nadie un Swarovski”.

Entonces, ¿qué sucede? Que una vez que se suplen las necesidades básicas de la vida, hay espacio para el lujo.

¿Y el lujo es? Es calidad de vida. No es algo que se necesita. Pero que apenas uno lo alcanza lo hace sentir mejor. Es distinción.

¿Cómo es su relación con el cristal? Mi hija, a los 2 años y medio tomó un cristal en sus manos, y con su lengua a medias, preguntó qué clase de oro era. Esa comparación emocional tan auténtica nos define.

Habla mucho de lo emocional La gente se vuelve emotiva cuando usa un cristal. Cuando hablo con los consumidores me dicen que se sienten atraídos por el brillo, y eso es una emoción pura que no tiene nada de racional.

¿Con qué compara el cristal? Con un sueño. Cuando trato de ver a través de un cristal veo capas de brillo, como un sueño; no lejos de la realidad, pero al mismo tiempo nunca real. Algo en medio de lo racional y lo irracional.

¿Cómo cambió su llegada la compañía, reconocida por hacer objetos de cristal y, ahora, por ser parte decisiva en la moda mundial? Ha habido cambios los últimos 4 años. Nos sentimos atraídos por un nuevo consumidor e hicimos la transición de objetos de colección a una que pensaba en la moda y también en los coleccionistas. Y estamos creciendo.

Solo en Estados Unidos pasaremos de 80 a 200 tiendas este año. En Colombia ya hay una.

'LOS LATINOS COMPRAN LO MÁS CARO' Desde la azotea de un rascacielos de Nueva York, Buchbauer dice que el brillo del cristal Swarovski se asemeja a las luces de la Gran Manzana: “Siempre cambia y siempre sorprende”. Hace menos de un año inauguró en el Rockefeller Center de esta ciudad una escultura de cristal de tres pisos y 40 mil cristales, que sigue la búsqueda de Swarovski por el lujo extremo. El Palacio de Versalles (Francia) también tiene sus reflejos. Y cada vez más, las estrellas cambian el oro y la plata por el cristal: Madonna, Angelina Jolie, Audrey Tatou, Cameron Díaz y Catherine Zeta-Jones están entre quienes lo usan en sus apariciones en público.

Buchbauer tiene sus razones: “Las joyas son importantes para todos. Si uno se pone una pieza de algo que le gusta, se siente más importante, sin que eso signifique arrogancia, sino bienestar. Incluso, se siente como si uno fuera mejor persona”.

De hecho, él mismo refleja esa tendencia. “Tengo una colección de 30 piezas de cada cosa. No me gusta una sola de cada una, en eso soy extraño: me gustan las repeticiones.

¿Y el público latino? “Los latinos compran las cosas más caras del mundo”, afirma. De hecho, dentro de sus planes de expansión inmediata está entrar con fuerza en América Latina y en Japón, además de crear líneas para hombres, niños y mujeres activas.

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