ITALIA ASEDIADA POR LA MAFIA

ITALIA ASEDIADA POR LA MAFIA

La arrogancia de la mafia ha logrado con sus andanzas la hazaña de desplazar al demonio del Golfo Pérsico, Saddam Hussein, de los titulares principales de los periódicos. Como muestra del tamaño de la amenaza, la Cámara de Diputados discutió recientemente todo un día cómo detener el avance de la Piovra, el pulpo gigante, como en Italia se denomina al fenómeno mafioso.

28 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Una dramática carta del presidente de la República, Francesco Cossiga --angustiado por las dimensiones espectaculares de la ofensiva--, apremió para que el debate concluyera con una toma de decisiones.

Hablaron los diputados y habló el jefe del Gobierno, Giulio Andreotti, quien anunció un nuevo plan y una catarata equivalente a tres mil millones de dólares para fortalecer las estructuras de la justicia. Cuando terminaron todas las intervenciones y se aprobaron las propuestas oficiales, llegó la respuesta de la mafia: durante ese día habían asesinado a ocho personas y por un pelo la Policía salvó de un atentado criminal al fiscal general de Locri, en Calabria. Como Colombia Ha sido necesaria esta reciente y escalofriante escalada de barbarie para conmover a un país que se ha armado moralmente con una piel de elefante, para poder convivir con esta delincuencia tan sólidamente implantada en el tejido social italiano.

En realidad, el último promedio de tres asesinatos diarios por tiroteos de mafiosos en las calles --como el que tuvo lugar en un suburbio de la ciudad de Milán, en el que murieron dos inocentes peatones-- venía acrecentando la alarma popular.

Sinembargo, el país entró virtualmente en estado de emergencia después que tres niños y un juez fueran asesinados en solo ocho días en septiembre. Elisabetta, de 9 años, recibió dos balazos en la nuca por una venganza de la ndrangheta (mafia calabresa) contra su familia. Paolo, de 8, fue muerto de un tiro de escopeta en el rostro en un ataque de la Camorra contra su padre, a quien acompañaba. Andrea, de 12 años, mozo de un bar, murió de un balazo en la cabeza porque había visto a los asesinos de un camorrista que tomaba café en una mesa. El principal sospechoso del asesinato de Andrea es un muchacho de 15 años.

Horrorizada, la opinión pública se preguntaba si el país habría alcanzado ya una generalización de la violencia como la que padece Colombia, cuando un par de pistoleros dispararon contra el carro del juez Roberto Livatino en la ruta 640, cerca de Agrigento, una de las zonas de mayor concentración mafiosa de Sicilia. Livantino, de 36 años, logró abandonar, herido, el automóvil y corrió a través del campo perseguido de manera implacable por sus asesinos. Asegurar el asesinato Varios automovilistas se detuvieron y observaron el momento en que un joven de 24 años, delgado y moreno, alcanzaba al magistrado y le descargaba varios balazos. Todos huyeron enseguida, ligados por el siciliano compromiso de la omertá (silencio). Todos menos uno que, por supuesto, era forastero: se trata de un comerciante del norte de Italia quien contó lo que había visto a la Policía, que lo esconde ahora como un precioso testigo ocular de los hechos.

Tanta ferocidad terminó por crear escándalo. El Presidente de la República asistió a los funerales del magistrado, que carecía de escolta policial y de carro blindado. Livantino se había empeñado en enviar a prisión al clan de los seis hermanos Ribisi, amos de Palma de Montechiaro, ciudad de 25 mil habitantes.

Los jueces de la zona de Agrigento le negaron tres veces su colaboración en el caso. Mientras tanto, tres de los hermanos Ribisi murieron en una guerra a tiros con otra cosca (banda). Livantino siguió adelante con sus investigaciones. El mismo día de su ejecución debía realizarse un proceso contra los clanes de la zona, contra los que el juez había reunido muchas pruebas.

Lo más escandaloso de esta masacre meridional es que mientras la mafia avanza con paso firme, los aparatos del Estado retroceden. El experto Pino Arlacchi dice: Desde hace cuatro o cinco años nos encontramos en fase de abierta renuncia .

Los datos cantan y cantan un réquiem desconsolador: según el jefe de la Policía, Gofredo Parisi, en estas tres regiones mafiosas han sido detectadas 434 familias, o clanes, integradas por 15.045 afiliados. A este ejército de piccioti (soldados), debidamente juramentados a muerte, hay que agregar dos o tres anillos de complicidades. En primer lugar, unos cien mil delincuentes utilizados para mantener las redes de control del territorio con el contrabando y el tráfico de estupefacientes. Después están los comerciantes, industriales, financistas y profesionales ligados a los negocios legales de la mafia, que integran una red de protección muy difícil de penetrar. Y, por último, está el famoso tercer nivel: la ambigua línea de contigidad que vincula a los mafiosos con el poder político, tanto local como de alto nivel.

El ex magistrado Luciano Violante --hoy diputado comunista y vicepresidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia-- sostiene que, por su propia estructura, la mafia italiana necesita expandirse continuamente. Es como el cáncer: debe devorar las células sanas del organismo en el que vive . Esta dinámica de expansión produce continuos desequilibrios.

Solo en Sicilia existe una cúpula o comisión que reúne a los grandes capos y que debe evitar guerras, repartir los mercados y establecer estrategias. Pero, en realidad, la mafia vive ahora bajo la dictadura de Totó Riina, jefe indiscutible del clan mafioso de Corleone, que triunfó en la sangrienta guerra que estalló a comienzos de los años 80 en Palermo. (Adaptado de Cambio l6)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.