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El plan de Lucho para desarmar a los bogotanos

El plan de Lucho para desarmar a los bogotanos

La meta de la Alcaldía de Bogotá de desarmar a adultos y jóvenes para reducir los índices de violencia y delincuencia no tiene reversa, pese a la oposición que han expresado públicamente algunos sectores de opinión, incluido el propio Ejército Nacional. (Ver caudro Homocidios en Bogotá y Participación del arma en los asesinatos).

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de abril 2006 , 12:00 a. m.

Son tres las tres principales estrategias que afina el Distrito para impedir que se registren casos como el del Centro Don Bosco. Allí, hace dos semanas, un joven disparó accidentalmente un revólver en pleno salón de clase e hirió a un compañero que hoy corre el riesgo de quedar paralítico.

La principal medida del gobierno de Luis Eduardo Garzón será prohibir el porte de armas de fuego durante periodos de 90 días.

De hecho, el pasado viernes Garzón dio más pistas. Dijo que el desarme temporal podría comenzar el próximo fin de semana y terminaría el 29 de mayo, después de la primera vuelta de elecciones presidenciales. Incluso, el Distrito ha contemplado la posibilidad de que esa prohibición se extienda a junio.

Hoy, esa restricción solamente se aplica en algunos fines de semana .

¿Y sí reducirá homicidios? Con esta iniciativa lo que busca el Distrito es determinar si así se logra disminuir los homicidios, las lesiones personales y los atracos en la ciudad. Pero ante todo, el interés está enfocado en los asesinatos, pues las armas de fuego provocaron el año pasado el 70 por ciento de los 1.675 crímenes que hubo en Bogotá.

Además, en el 2005, y por primera vez en los últimos seis años, aumentó el porcentaje de participación de las armas de fuego en los homicidios (ver gráfico). Hasta el momento, las autoridades no saben cuántas de esas tenían salvoconducto.

Para realizar las prohibiciones temporales, la Alcaldía tiene una herramienta jurídica: un concepto del Consejo de Estado que avala la decisión.

A ese respaldo legal se suma, según el secretario de Gobierno, Juan Manuel Ospina, un sentimiento de la ciudadanía. “Hace 10 años el 17 por ciento pensaba que ir armado les daba más seguridad, ahora solo el 7 por ciento de los ciudadanos lo cree”, agrega.

El camino para poner en marcha esta estrategia no será fácil. El tema empieza a generar duras críticas.

Y una de ellas es, precisamente, del Ejército. El comandante de la Brigada XIII, general Gustavo Matamoros , advirtió el “peligro” en el que según él puede quedar la ciudad con este plan. “Si alguien responde por la delincuencia que se genera en esos meses, que lo hagan”, respondió, tajante, el alto oficial.

El Distrito no cree que se vaya a desbordar la inseguridad. Para Ospina, la violencia se reduce es con una mayor presencia de las autoridades, “y no porque haya más ciudadanos armados”.

Los reparos a este plan de Lucho también llegan desde la academia. La investigadora María Victoria Llorente, del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes (Cede), le sugirió al Distrito “que controle el porte de armas de fuego, pero solo en aquellas zonas donde se concentran los homicidios (como Kennedy)”.

La experta recuerda la experiencia de Antanas Mockus en 1995 cuando impidió el porte de armas en la capital. “Esa medida no pasó a mayores, pues los homicidios en ese periodo no disminuyeron”. En cambio, ella destaca la experiencia de Kansas (Estados Unidos), donde en los noventa se aplicaron estrictos controles al porte de armas, por un periodo de seis meses, en una zona específica.

“En ese período cayeron en cerca de la mitad los delitos cometidos con armas de fuego en esa zona de Kansas”, dice una investigación del Cede.

El segundo punto del plan de desarme de la Alcaldía plantea que solo los mayores de 25 años puedan comprar armas en Indumil. Hoy se puede hacer después de los 18. Con esto el Distrito busca que la persona que adquiera un arma en Bogotá cuente con una cierta madurez mental.

Hugo Acero, experto seguridad ciudadana y consultor de Naciones Unidas, indicó que más allá de la edad, lo que se debe revisar es en manos de quién están hoy las pistolas y los revólveres.

“Muchos delincuentes tienen salvoconducto. Por eso, propongo que el Ministerio de Defensa revise completamente en manos de quiénes están las armas legales”, subraya.

La tercera estrategia de la Alcaldía consiste en promover un ‘consorcio de ciudades’ para buscar el apoyo de la Nación y de los parlamentarios con el fin de que se “penalice el porte y el uso de armas ilegales”, a través de un proyecto de ley en el Congreso.

Esto debido a que una persona sorprendida con un arma ilegal no paga cárcel, a menos de que cometa un asesinato y sea capturada en flagrancia.

Garzón está seguro de jugársela con estas tres estrategias –que oficializará el próximo martes– antes de adelantar una consulta popular. “No está en el plazo inmediato”, dice Ospina.

yeslan@eltiempo.com.co .

EL NEGOCIO .

En el 2005 se vendieron en el país 12.434 unidades (22 mil millones de pesos). En el 2004, se vendieron 14.365 armas por 25 mil millones de pesos.

No hay estadísticas sobre Bogotá, pues hay que gente que viene de otras partes a sacar solo el salvoconducto. Conseguir un arma en el mercado negro es más fácil. Un revolver se consigue desde 600 mil pesos, o incluso, es posible alquilarlo por solamente 200 mil pesos

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