CONDÓN, CURAS Y POLÍTICA

CONDÓN, CURAS Y POLÍTICA

El país no sabe casi nada de Bernardo Hoyos. Pero probablemente oirá hablar mucho de él en las próximas semanas. Por lo pronto, el obispo de Barranquilla, monseñor Félix María Torres, lo declaró Suspenso Ad Divini , algo probablemente más grave que la pública descalificación que otro obispo, Castrillón Hoyos, de Pereira, le hizo al Ministro de Salud, como Bernardo Hoyos, miembro de la Alianza Democrática M-19, por hacer en televisión pública apología del condón y de la promiscuidad sexual. No se trata, ni mucho menos, de una intencionada coincidencia obispal contra miembros aislados de esa agrupación política. Entre otras cosas porque centenares de clérigos apoyan y apoyaron a los guerrilleros contritos en sus balbucientes ajetreos electorales. Apenas la reiteración tardía de dos ancestrales preocupaciones de la jerarquía eclesiástica. Sexo y política son asuntos que la institución jamás ha dejado al libre uso y albedrío de los curas o los laicos.

30 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

En el caso del ministro de Salud se trata, sin duda, de una injusta desmesura obispal. No es sino verle la cara al ministro para saber que nunca intentaría persuadirnos de las ventajas de la promiscuidad. Y más allá de su apariencia hay que abonarle que hizo una pública y conmovedora confesión de fidelidad marital. El nerviosismo que exhibió al hacer tan piadosa y ejemplarizante manifestación hay que atribuirlo, en plena justicia, al hecho de que había afirmado minuto antes que no usaba condón, lo cual, si bien no le interesaba a la teleaudiencia, si bien dejaba sin soporte testimonial su propia campaña contra el Sida, constituye prueba irrefutable contra las drásticas admoniciones del obispo, que así no pueden imputar defensa del aburrido y preservativo adminículo.

Lo del padre Hoyos es bien distinto, por supuesto. Porque Bernardo Hoyos es, para quienes lo ignoren, cura de la comunidad de los Salesianos, y adscrito a una parroquia que evoca a San Roque, un hijo de Montpellier, aquella ciudad francesa del equipo del Pibe. Y Hoyos, también para quienes lo ignoren aún, es candidato a la alcaldía de Barranquilla para el debate de marzo próximo. Es precisamente esa calidad de clérigo lo que le da oportunidad de terciar al obispo Torres, no solo para el Suspenso Ad Divini , sino para concluir que, como el Derecho Canónigo prohibe el ejercicio directo de la política a los frailes, y comoquiera que aún está vigente el Concordato, la elección del padre Hoyos sería demandable ante las autoridades electorales, Concordato interpuesto, claro.

Al margen de estas improbables jurisprudencias canónigas con inesperadas consecuencias sobre el régimen electoral, hay que informar que el Padre Hoyos participó en una consulta popular en el debate de octubre, logrando una sorprendente mayoría de 70.000 votos. Antes de ese debut en la política directa, Hoyos se había entregado de cuerpo y alma a la redención anticipada, en pleno valle de lágrimas, de los habitantes de la zona negra de Barranquilla, una ofendida comunidad que flotaba literalmente en excrementos. Colectores, vías, desaguaderos y otras obras civiles hicieron el milagro de hoy: la zona negra tiene servicio de agua, de energía, construye el de alcantarillado sanitario. Tiene, además, vías pavimentadas, parques, áreas comunales, una clínica en construcción y su Rincón Latino , un estadero con música salsa donde Hoyos hace alternativamente reuniones políticas y bailes en las prolongadas noches de cada fin de semana.

Es ese demostrado compromiso social el que soporta su aspiración, legitimada por un proceso democrático difícil de desconocer. Pero es precisamente ese compromiso el que despierta justificados recelos en los sectores liberales que se coligaron con el eme para elegir gobernador a Gustavo Bell. Al fin y al cabo del cura Hoyos se ha sospechado cualquier cosa: desde simpatizante de la teología de la liberación hasta guerrillero, pasando desde luego por superviviente del marxismo maoísta.

De cualquier manera las incoherencias ideológicas se pagan tarde o temprano. Por eso los prósperos propietarios no están dispuestos a creerle al cura, esta vez, que Jesús hablaba en serio cuando dijo lo de los camellos entrando por el hueco de una aguja, ni cuando agregó ...en verdad os digo que no os inquietéis... Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan; no almacenan en los graneros; y el Padre Celestial las alimenta... .

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