BOLIVIA: EN EL UMBRAL DEL DESPEGUE

BOLIVIA: EN EL UMBRAL DEL DESPEGUE

Bolivia, que hace cinco años soportaba la hiperinflación más alta en la historia de América Latina, con 23.000 por ciento, ahora respira un aire de optimismo, y ya hasta se habla de una buena estrella que permite vaticinar un promisorio futuro. Eso es lo que piensan el presidente Jaime Paz Zamora y la mayoría de los empresarios privados del país. El máximo representante de ese sector, Carlos Calvo, considera que Bolivia está en el umbral de un genuino crecimiento de la economía .

28 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

No obstante, el coincidente optimismo de empresarios y gobierno es visto con escepticismo por sectores laborales y políticos de izquierda, quienes consideran exageradas e irreales esas apreciaciones.

Las medidas privatizadoras y enajenantes del gobierno sólo beneficiarán a los grandes empresarios y compañías transnacionales que explotarán nuestras riquezas sin solucionar el hambre y los graves problemas sociales que enfrenta el país , dijo a la agencia Reuter Alfonso Ferrufino, diputado por el izquierdista Movimiento Bolivia Libre (MBL).

El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Víctor López, dijo por su parte que ellos se oponen a que los recursos naturales sean entregados a la voracidad de las multinacionales, porque es contrario a los intereses nacionales .

La oposición ha sido tan radical que, por presiones regionales, el gobierno se vio obligado a dar marcha atrás en algunos acuerdos internacionales, especialmente con la Lithium Co., de Estados Unidos. Sale del caos La estabilidad económica que ahora se observa en el país es efecto de la dura política de shock, que comenzó a aplicarse en 1985 y que ha permitido sentar las bases para transformar el capitalismo de estado, imperante desde 1952.

Ese nuevo modelo, aunque de alto costo social, hizo pedazos una hiperinflación de más del 23.000 por ciento en 1985, que ahora es de 12 por ciento y no cambiará, no obstante la crisis del Golfo Pérsico.

Bolivia fue el primero en llegar a acuerdos favorables sobre su deuda externa comercial con la banca privada y con otros gobiernos. En poco más de un año de gestión gubernamental, la deuda boliviana disminuyó en más de mil millones de dólares por acuerdos con Argentina y Brasil y la recompra de obligaciones con la banca privada.

Las reservas en moneda extranjera han experimentado un crecimiento de diez por ciento, colocándose en aproximadamente 700 millones de dólares, que le dan un mayor respiro a la economía.

El déficit fiscal, una de las preocupaciones básicas del gobierno, fue reducido de 3.5 a 3.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el presente año, y para lograrlo se aplicó una rígida austeridad que mantiene congelados los salarios.

Estos resultados, según el gobierno, sumados a un previsible incremento de las exportaciones no tradicionales y la privatización de empresas estatales, permiten pensar en un imparable avance hacia la modernización del Estado.

No obstante, el crecimiento del PIB apenas alcanza a 2.5 por ciento, cifra que está lejos del 4.5 que el gobierno estimó para este año.

Esa situación ha generado un notable descontento social, que se ha agudizado, además, porque el gobierno anunció que traspasará al sector privado 150 de las 157 empresas estatales o de gobiernos regionales en los próximos tres años.

Esa pretensión se enfrenta a una creciente oposición política de sectores izquierdistas y sindicales, especialmente mineros, que se niegan a admitir la privatización como solución a los problemas económicos .

El presidente Paz dijo el fin de semana que para los próximos años se espera un torrente de inversiones privadas, nacionales y extranjeras.

Reveló que la reciente reunión de empresarios de varios países con colegas bolivianos, propiciada por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), podría significar inversiones por 300 millones de dólares. La mayor parte iría al sector minero.

Con la inflación más baja de América Latina y con leyes aprobadas y otras de garantías a capitales privados, que están a punto de aprobarse, Bolivia se precia de ser líder de la región en materia de confianza para inversionistas. Así lo reconoce el FMI.

Tres leyes, la ya sancionada de inversiones, y las de minería e hidrocarburos, en camino de aprobación, constituirán los pilares en los que se asentará la irreversible modernización del estado, dice el gobierno.

La primera otorga garantías sin precedentes a las inversiones, dando a las extranjeras el mismo tratamiento que a las nacionales. Las otras dos establecen condiciones muy favorables para las empresas mineras y petroleras.

Aparte de esos ingresos, se espera la ayuda internacional para sustituir los sembrados de coca. Dentro de ese plan, el canciller, Carlos Iturralde, viajará a París a principios de noviembre para presentar a países europeos programas de inversión por 500 millones de dólares para sustituir cultivos de coca.

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