RAPSODIA POR UN BOHEMIO

RAPSODIA POR UN BOHEMIO

Las cenizas de Freddie Mercury reposan en el West London Crematorium, pero su voz, recia y vital, fuerte como la de un tenor, resuena en los estéreos del mundo. Fue, como él mismo decía, el Cecil B. de Mille del rock. Al lado de Roger Taylor, Brian May y John Deacon, abrió para el rock las sacrosantas puertas de la ópera.

29 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Mercury tenía una garganta privilegiada que alcanzaba registros clásicos. En esa pequeña obra maestra que es Rapsodia bohemia, su voz se pasea por lo más típico del rock y salta sin dificultades a las exigencias vocales de una ópera.

Lo anterior puede sonar a despropósito, pero muy pocos cantantes se atreven a confrontar su talento con la prima donna del bel canto, Moserrat Caballé. Mercury lo hizo, grabó con ella una canción de antología, Barcelona, compuesta especialmente por él para los Juegos Olímpicos de 1992.

Barcelona fue la canción que sonó durante la cremación de su cadáver, una ceremonia conmovedora a la cual asistieron, entre otros, Elton John, los tres sobrevivientes de Queen y su ex novia y amiga Mary Austin.

La relación entre la diva y el cantante fue tan estrecha que Caballé era una de las pocas personas que conocía la triste situación que vivió. Cuando Caballé se enteró del deceso de Mercury, anunció que le dedicaba el tema El fantasma de la ópera, incluido en su último disco, Eterna Caballé , editado con motivo de sus 25 años de carrera musical. La cantante recordó una frase de la letra que dice: Espero que tú estés aquí de algún modo otra vez .

La muerte de Mercury señala el fin de Queen. Queen no es Queen sin Mercury; es una buena banda, pero no es Queen. En Londres, circulan los rumores sobre la disolución del grupo. El anuncio se haría después del concierto que Taylor, May y Deacon piensan realizar en su memoria.

El mal del siglo XX, el sida, acabó con su vida. En los últimos días había perdido viente kilos, estaba acabado, su voz solo era un leve susurro. Mary Austin, su gran amiga, comentó su sufrimiento de los últimos días: No podía contestarme cuando yo le hablaba. Sufrió mucho emocional y físicamente. No comía y tomaba muchas medicinas. A veces, podíamos conversar cuando él tenía energías, pero otras, no hablábamos, creo que no era capaz de decir una palabra en los dos últimos días .

Mercury pagó el más alto precio por una vida llena de sexo, droga y rock and roll , pero a pesar de todo dejó su huella, se hizo oír y seguramente deambulará por los salones de ópera del más allá.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.