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El estrés provoca antojos

El estrés provoca antojos

(EDICIÓN NACIONAL) El estrés activa en el cerebro un mecanismo hormonal que hace que las personas sean más propensas a comer dulces, consumir drogas y hacer apuestas en juegos de azar, según un artículo que publica la revista BMC Biology.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de abril 2006 , 12:00 a. m.

“Hay numerosas razones por las que personas con estrés comen en exceso, apuestan en casinos o buscan satisfacciones hedonistas”, dijo Kent Berridge, profesor de psicología de la Universidad de Michigan.

“Ahora hemos encontrado una más –añadió Berridge–. La sustancia química del estrés activa el mismo mecanismo cerebral que se trastorna por efecto de las drogas y hace que se deseen, de manera excesiva, los objetos placenteros”.

Los investigadores de las universidades de Michigan y de Georgetown (E.U.) realizaron un estudio con ratas a las que se les inyectó el factor liberador de corticotropina en el cerebro, en niveles similares a los que se registran en humanos con estrés.

La respuesta normal al estrés físico o psicológico es la activación rápida del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenales lo cual lleva a la liberación de grandes cantidades de glucocorticoides esenciales para el mantenimiento de las funciones vitales.

En busca de placer El factor liberador de corticotropina es secretado por el hipotálamo y transportado mediante el sistema porta, hasta la porción anterior de la glándula pituitaria, en donde estimula la liberación de corticotropina.

Esta hormona, a su vez activa la secreción de corticoides en la corteza suprarrenal, mediante la unión a receptores específicos en las células adrenales. “La sustancia cerebral del estrés triplicó la intensidad del deseo por alimentos con azúcar en relación al provocado por indicadores de esas golosinas”, asegura Berridge.

Este resultado explica por qué las personas que sufren de estrés tienen más posibilidades de sentir antojos más intensos de gratificaciones que pueden satisfacerse de manera compulsiva con actividades que generan placer, como comer o consumir drogas.

Los investigadores observaron el comportamiento de las ratas en respuesta a un timbre de 30 segundos que antes se había asociado con la entrega de una gratificación en forma de bolitas de azúcar. Al escuchar señal, las ratas presionaron en una palanca con cuya activación esperaban más bolitas de azúcar.

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