GANADERÍA: SE DISIPA EL OLOR A MUERTO

GANADERÍA: SE DISIPA EL OLOR A MUERTO

En el último congreso nacional de la ganadería se dijo que esta actividad olía a muerto . Pese a la subsistencia de focos de violencia, ese aroma parece que está cambiando. Sin embargo, todavía los ganaderos no perciben precisamente un halo de perfumes. Los expertos y empresarios ganaderos sostienen, evaluando la incidencia histórica de la inseguridad, que en los últimos años el rubro ha experimentado una evolución que muestra dos facetas: la transformación y la relocalización de los hatos.

30 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

En el primer caso, los analistas aseguran que la ganadería se aleja cada vez más del estereotipo extractivo que descansaba sobre el latifundio tradicional, hoy también revaluado por poseer otras características y se configura un modelo intensivo.

La tecnología se ha convertido en el eje de este última forma de explotación, en la cual interviene otro tipo de inversionistas, como empresarios e industriales, es decir, un ganadero también diferente al de años precedentes, que imperó hasta la década de los años 70 y principios de los 80.

En cuanto a la otra faceta de la evolución ganadera, la relocalización, se ha presentado en los últimos tiempos un éxodo de hatos que, esquivando la inseguridad, se han desprendido de la periferia más rural del país, rodando en búsqueda de espacios más seguros, cercanos a los centros urbanos.

Por ejemplo, en el Eje Cafetero la ganadería de carne se ha intensificado, situación que ha sido destacada por el Fondo Ganadero de Caldas.

Según la Misión de Estudios Agropecuarios tal vez el trabajo de investigación más grande realizado sobre el sector agropecuario, el latifundio se ha despoblado y se han liquidado hatos en la Costa Atlantica, el centro del Cauca, Arauca y Casanare.

Asimismo, la Misión señala que las regiones tranquilas del país han absorbido grandes cantidades de ganado procedentes de las áreas de liquidación.

Finalizando este año, luego de atravesar por un largo proceso de liquidación, que presumía una acelerada extinción del hato nacional, la ganadería experimenta un proceso de recuperación y se marca notablemente su ingreso a un nuevo ciclo de retención.

La ganadería vacuna mostró en el tercer trimestre del año los síntomas típicos de la retención; el sacrificio de machos y de hembras se redujo considerablemente respecto al mismo período de 1990 (-14,7 y -9,3 por ciento, respectivamente , sostiene el Centro de Estudios Ganaderos y Agrícolas (CEGA). Señales del mercado Otro factor considerado como positivo es el hecho de que la ganadería le esté cogiendo la caña a la apertura, puesto que se está exportando carne en canal y ganado en pie hacia las Antillas, Perú y Venezuela, sobre todo al último país, de acuerdo con estadísticas presentadas por CEGA y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

La primera entidad señala que el volumen exportado ha fluctuado entre cero y treinta mil cabezas mensuales, de acuerdo con el diferencial de precios entre Colombia y Venezuela , y subraya este hecho como uno de los efectos de la apertura.

El ICA, por su parte, sostiene que las exportaciones ganaderas han crecido el 100 por ciento frente a 1991. Entre enero y junio se sacrificaron 42.187 bovinos con destino a exportación. De carne deshuesada, este año se han exportado 8.925 toneladas por 14,5 millones de dólares. En ganado en pie, el ICA ha autorizado (para exportación) 128.000 machos y 12.966 hembras .

El movimiento hacia el exterior se ha reflejado en la situación de precios internamente, puesto que este año el valor de la carne se ha incrementado hasta septiembre de 1991 en 60 por ciento y la tendencia es de crecimiento hasta el año entrante, pero más lentamente, lo que también demuestra la entrada al ciclo de retención.

Este crecimiento del precio de la carne estaba jalonando hasta julio el nivel de inflación, el fenómeno macroeconómico que más preocupación causa al Gobierno, y se amenazó con importar, pero el mismo mercado mundial del producto no lo aconsejó prudente y se desistió.

No obstante, nadie se atrevió a decir, en el caso de la ganadería, que el mismo mercado, dimensionado en la apertura económica, comenzó a dar la pauta a esta actividad en 1991, cuando el consumidor salió perdiendo coyunturalmente y la inflación resultó ganando por unos meses.

La situación económica del país, como sostienen los gremios e inclusive CEGA, en cuanto a crédito, clima, efectos de la lucha antiinflacionaria y ajuste propio de la apertura, no es muy favorable en estos momentos para la actividad ganadera.

Sin embargo, los ganaderos son conscientes de esto y prosiguen en la actividad; pero lo que más reclaman es la paz para el entorno rural en su mayoría, ellos no son muy optimistas sobre los resultados del diálogo Gobierno-guerrilla, porque la inseguridad, según la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) y la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) les ha costado este año 380 secuestros, 665 asesinatos entre todos los estamentos del campo, cuarenta asaltos a fincas y 121 actos de terrorismo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.