Secciones
Síguenos en:
Judas en su punto

Judas en su punto

National Geographic mostró esta semana la traducción de varios fragmentos del llamado Evangelio de Judas, como algo que “puede retar lo que se cree de la historia de Judas y su traición a Jesús”.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de abril 2006 , 12:00 a. m.

El Evangelio de Judas afirma que Jesús le encomendó la misión de traicionarlo, para que él pudiera despojarse de la carne y regresar al cielo. Dice que el Maestro sabía que Judas iba a ser censurado, pero que esto sería compensado con el regreso del discípulo para gobernar el mundo.

Según el texto, Judas era el preferido y tenía frecuentes conversaciones con Jesús.

El Evangelio está cargado de cosas novedosas. Muestra a un Jesús que se burla de sus discípulos y que a veces se presentaba ante ellos como un niño.

Por más novedosa que suene, esta no es la única información de este tipo que otros evangelistas, apócrifos o no, nos han presentado de Jesús.

Los primeros cristianos querían dejar su testimonio de la historia y lo hacían con la palabra o con la pluma. Se dedicaron a desarrollar su ‘buena nueva’ –que es lo que significa evangelio– más que a escribir historia.

Pronto, todo se volvió una sopa contradictoria de versiones y las ideas entraron en una lucha encarnizada por reclamarse como verdad única. Se empezaron a levantar, entonces, las pesadas columnas de la Iglesia universal y las disquisiciones del teólogo.

Hoy conocemos una veintena de esos primeros evangelios, de los cientos que se perdieron para siempre. El de Judas es otro de esos textos que la Iglesia llama apócrifos. El solo hecho de haber encontrado un códice escrito en lengua copta, probablemente de los siglos III o IV después de Cristo, no es prueba irrefutable de que lo que está escrito es fiel reflejo de la verdad.

No sabemos muchas cosas, como quién lo escribió o qué tan fiel es esta copia del original en griego, escrita un siglo antes.

Los estudiosos suponen que se trata de un manuscrito gnóstico, una creencia que surgió posiblemente de una disidencia del judaísmo. Los gnósticos creían acceder al verdadero conocimiento, el cual llega místicamente a través de revelación divina. Cualquiera que asegurara que había tenido una revelación se declaraba dueño de la verdad.

Un texto gnóstico como el Evangelio de Judas no indica sino que quien lo escribió creía eso, o recopiló lo que decía cierta tradición oral, o le interesaba que otros creyeran lo que él creía.

Esto plantea otro problema porque los textos mismos de los Evangelios Canónicos –Lucas, Marcos, Mateo y Juan– sufren para muchos de la misma falencia de credibilidad que aquellos que la Iglesia llama apócrifos. Fueron escritos en arameo o griego coloquial, por personas que nunca conocieron a Jesús ni, en casi todos los casos, a los protagonistas de la historia narrada. Habían pasado cinco o seis décadas de los sucesos y sus fuentes fueron la tradición oral, parte mito, parte real, y relatos escritos en árabe. Pasaron por muchas traducciones y alteraciones hasta su forma actual.

Marción, en el siglo II, redujo el Nuevo Testamento a unos cuantos evangelios que reflejaran lo que san Pablo, ya muerto, había defendido. Esa ‘protobiblia’ fue pronto utilizada para censurar a quienes difundían ideas contrarias. En el siglo IV, y luego de varios concilios, Eusebio estrechó aún más las interpretaciones y dejó el Nuevo Testamento más o menos como lo conocemos hoy.

Aunque el Vaticano, los ortodoxos, los mismos protestantes o mi recordado profesor de religión, Guillermo Velásquez, digan que los Evangelios Canónicos son reflejo de la historia verídica, nada científico lo prueba.

Son producto –lo mismo que el Evangelio de Judas– de la intención humana de narrar los hechos ocurridos en uno de los períodos más interesantes de la historia humana conocida. Creer en ellos es cuestión de fe.

Lo que en realidad ocurre con todo este boom frente a la revelación del Evangelio de Judas es que sale a la luz un documento de valor histórico, científico y arqueológico, que será objeto de candente debate. Pero de ahí a que sea verdad o cambie la historia cristiana... muy difícil.

* Periodista

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.