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A los ciudadanos nos incomoda la acción delictiva

A los ciudadanos nos incomoda la acción delictiva

Otra coincidencia. El ex director de Informática del DAS Rafael García confirma lo que ya se sabía. Que las elecciones del 2002 habían sido atípicas en zonas de dominio paramilitar. Que más de 20 congresistas fueron los beneficiarios. Que Uribe ganó en zonas paramilitarizadas de la Costa Atlántica, pero que Serpa, aunque perdió mucha votación, alcanzó a ganar a nivel departamental por las ciudades más grandes, que no son fáciles de someter. Que en el único departamento costeño que ganó el Presidente fue el del Magdalena, gracias a la gestión del que sería luego director del DAS. Lo que no se sabía eran las implicaciones de esos hechos con organizaciones criminales. Según las declaraciones de García a la Fiscalía, son producto de una alianza entre candidatos, paramilitares, funcionarios del DAS y la Registraduría para organizar un fraude electoral, imponer los candidatos preseleccionados, hacer votar hasta a los muertos y desaparecer a los contr

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de abril 2006 , 12:00 a. m.

Si el Presidente tiene certeza de no haber conocido o tolerado esos hechos, si en las elecciones pasadas y en estas puede ganar sin esas artimañas, ¿por qué no ordena que se investiguen esos hechos? ¿Teme a lo que se encuentre? ¿Teme desbaratar la alianza política de miembros de su bancada parlamentaria? ¿Por qué lo único que le molesta es que se denuncie a mes y medio de las elecciones? ¿Habría preferido que no se denunciara nunca? Si la Fiscalía judicializa a alguien, automáticamente queda impedido para ejercer cargos públicos. Esperar a que la Fiscalía actúe no tiene ningún mérito político y en cambio deja sabor a encubrimiento. Desde hace tres años ha habido denuncias sobre constreñimiento electoral, imposición de candidatos, asesinatos de contradictores y resultados atípicos en zonas de dominio paramilitar. Pareciera que la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía escuchan las denuncias y creen que no tienen que ver con ellos. El Presidente se ufana de no perder tiempo escuchando los medios. Nadie investiga. Como resultado, el detrimento de la democracia y las fosas comunes en la Costa Atlántica no han merecido condena presidencial, ni judicial.

Resulta muy preocupante el mal tino del señor Presidente para nombrar funcionarios en entidades muy atractivas para el paramilitarismo: las de inteligencia, seguridad y tierras. Otra coincidencia. Los cargos que están siendo cuestionados son provistos por el criterio exclusivo del Presidente.

No requieren exámenes de ingreso, ni pruebas psicotécnicas, ni concursos de méritos. Solo inspirarle confianza al denominador. Y al Presidente le inspiran mucha confianza unos personajes de los que otros saldríamos huyendo a zancadas. ¿Qué sería lo que le gustó al Presidente de Jorge Noguera, el ex director del DAS premiado como cónsul en Milán por dejar la entidad al garete? ¿Quizás su gusto por las armas? ¿Quizás la votación que logró en el Magdalena? ¿Se habrá preguntado, aunque sea por curiosidad, cómo lo logró? ¿Le habrá dado instrucciones? ¿Qué le gustaría de Fernando Segura, ex superintendente de Seguridad y Vigilancia? ¿Acaso sus relaciones con la ‘Gata’, la generosa financiadora de su campaña presidencial? ¿O qué le gustaría del señor Quessep, subgerente del Incoder? ¿Quizás las recomendaciones que le dieron de Colombia Viva, el partido de los purgados por relaciones con ‘paras’? Lo que más parece molestarle al Presidente es que “círculos periodísticos de Bogotá tienden a darles absolución a sus amigos y a condenar a gente que viene de la periferia, como el doctor Noguera”. ¿Se referiría a la solidaridad de los medios con Rafael Pardo cuando el Gobierno fabricó la filtración de calumnias en su contra para distraer la atención de su minipurga paramilitar? Dijo el Presidente, sobre las declaraciones de García, su ex funcionario del DAS, que “no hay que creer en versiones de delincuentes”. Hubiera sido más fácil no nombrarlos. Posiblemente no estaríamos en este narcoparamilitarizado lío.

P. D. Como para no dejarnos tan ‘choqueados’, también aclaró el Presidente que la diferencia entre él y Fujimori “es que aquí las decisiones las toma es Uribe, allá era Montesinos”. Ah, bueno, ¡siquiera!

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